{"id":10751,"date":"2026-07-20T13:31:30","date_gmt":"2026-07-20T16:31:30","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=10751"},"modified":"2026-07-20T13:35:36","modified_gmt":"2026-07-20T16:35:36","slug":"el-igualitarismo-destructivo-la-cultura-del-resentimiento-contra-el-merito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2026\/07\/20\/el-igualitarismo-destructivo-la-cultura-del-resentimiento-contra-el-merito\/","title":{"rendered":"El igualitarismo destructivo: la cultura del resentimiento contra el m\u00e9rito"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <strong>ofensiva igualitarista<\/strong> que se despliega en la Argentina promovida por sectores <strong>populistas woke<\/strong>, se libra mediante herramientas pedag\u00f3gicas, medi\u00e1ticas y tecnol\u00f3gicas dirigidas a extirpar la aceptaci\u00f3n de la desigualdad como parte constitutiva de la vida en libertad. El objetivo no es otro que <strong>anular el deseo de autonom\u00eda personal<\/strong>, reemplaz\u00e1ndolo por una fantas\u00eda de justicia social que exige una constante <strong>redistribuci\u00f3n forzosa<\/strong>. Esta fantas\u00eda, en nuestro pa\u00eds, ha echado ra\u00edces profundas y es el mayor obst\u00e1culo para recuperar una sociedad <strong>pr\u00f3spera, responsable y ordenada<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuperar un m\u00ednimo de orden, previsibilidad y justicia, implica reconocer la existencia de <strong>diferencias de talento, esfuerzo y m\u00e9rito<\/strong>. Significa aceptar que habr\u00e1 ganadores y perdedores, y que no todos los destinos ser\u00e1n iguales, porque no lo son los puntos de partida, las preferencias ni las elecciones, como tampoco las capacidades individuales. Lo anormal ha sido pretender suprimir esas diferencias mediante <strong>pol\u00edticas compulsivas, intolerantes y supremacistas<\/strong> que empobrecieron a todos por igual. El verdadero progreso exige volver a una <strong>estructura de incentivos clara<\/strong>, donde quienes se esfuerzan prosperan, y quienes no lo hacen enfrentan las consecuencias. Esa era, justamente, la l\u00f3gica de la Argentina anterior al populismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El retroceso de la <strong>cultura del esfuerzo<\/strong> se ha presentado como avance de la \u201cjusticia social\u201d, pero es en realidad la estrategia para que el <strong>resentimiento se convierta en principio organizador de la vida p\u00fablica<\/strong>. La jerarqu\u00eda natural \u2014basada en el m\u00e9rito y la responsabilidad\u2014 es reemplazada por una ingenier\u00eda social que sacrifica la libertad individual en nombre de una equidad artificial. Para que esta fabricaci\u00f3n de <strong>sujetos dependientes y sometidos al asistencialismo<\/strong> sea sostenible, es necesario un aparato emocional que les impida rebelarse. Esa es la funci\u00f3n: convertir la frustraci\u00f3n y la impotencia que provoca la falta de progreso en un deseo de castigo dirigido hacia <strong>los exitosos, los diferentes, los que se animan a salir del molde<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las motivaciones que acompa\u00f1aban la antigua idea de libertad y movilidad social \u2014la confianza en uno mismo, la esperanza fundada en el esfuerzo\u2014 han sido desplazadas por un <strong>deseo de venganza<\/strong>, cultivado por medios p\u00fablicos y privados que proveen chivos expiatorios diarios. No se trata del castigo racional y justo que toda sociedad necesita aplicar para preservar el orden, sino de un <strong>castigo sacrificial, irracional, regresivo<\/strong>, que apunta a destruir a quien destaque, a quien piense distinto, a quien escape al control del Estado. En vez de celebrar la superaci\u00f3n individual, se construye una moral que exige el <strong>sacrificio del exitoso<\/strong> para calmar la frustraci\u00f3n del que no ha logrado prosperar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un sentido del sacrificio, no muy evidente pero s\u00ed muy profundo: <strong>el sacrificio del individuo en el altar del igualitarismo<\/strong>. No se trata de un sacrificio in\u00fatil, sino funcional al proyecto de una <strong>sociedad estatista y extractivista<\/strong>, donde el Estado se apropia de la energ\u00eda productiva de las personas y de la naturaleza para sostener un modelo inviable. El consentimiento a ese modelo no se logra por persuasi\u00f3n, sino por <strong>manipulaci\u00f3n emocional<\/strong>: se ense\u00f1a a odiar al que tiene, al que produce, al que se atreve a ser libre. As\u00ed se asegura que la resignaci\u00f3n ante la pobreza sea aceptada como un destino inevitable \u2014y que la alegr\u00eda colectiva solo emerja cuando alguien, cualquiera, sea destruido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ofensiva populista contra el esfuerzo, el talento y la autonom\u00eda individual busca imponer una igualdad artificial que castiga al que progresa y condena a la sociedad a la dependencia, el empobrecimiento y el control estatal.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":10755,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[35],"tags":[1994,20,1992,1993,1995],"class_list":["post-10751","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-cultura","tag-destacados","tag-igualitarismo","tag-merito","tag-resentimiento"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Igualitarismo.webp","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10751"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10753,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10751\/revisions\/10753"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10755"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}