{"id":2371,"date":"2025-05-24T13:31:04","date_gmt":"2025-05-24T16:31:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=2371"},"modified":"2025-05-24T13:31:37","modified_gmt":"2025-05-24T16:31:37","slug":"el-ocaso-del-monopolio-estatal-el-mercado-empuja-a-rosario-a-analizar-legalizacion-de-uber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2025\/05\/24\/el-ocaso-del-monopolio-estatal-el-mercado-empuja-a-rosario-a-analizar-legalizacion-de-uber\/","title":{"rendered":"El ocaso del monopolio estatal: El mercado empuja a Rosario a analizar legalizaci\u00f3n de Uber"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante a\u00f1os, los municipios como el de Rosario lucraron vendiendo \u201cchapas\u201d a los taxistas, en un modelo de concesi\u00f3n monop\u00f3lica que limit\u00f3 la competencia, elev\u00f3 los precios y castig\u00f3 a los usuarios. El negocio era simple: el Estado otorgaba licencias, cobraba tasas, y restring\u00eda el ingreso de nuevos oferentes. A cambio, promet\u00eda un mercado protegido frente a cualquier competencia, incluso frente al avance inevitable de la tecnolog\u00eda. Pero esa burbuja explot\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el municipio rosarino anuncia que busca \u201clegalizar Uber\u201d y, como gesto, elimina algunas tasas municipales a los taxis. Pero esta medida llega tarde. La realidad se impuso sobre la planificaci\u00f3n: los usuarios ya eligen aplicaciones m\u00f3viles por precio, eficiencia y libertad. La tecnolog\u00eda barri\u00f3 con la fatal arrogancia estatista que crey\u00f3 poder frenar el mercado con ordenanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema, sin embargo, no es Uber. El problema es el Estado.<br>El municipio vendi\u00f3 durante d\u00e9cadas un \u00abderecho exclusivo\u00bb que nunca debi\u00f3 existir. En lugar de dejar que el mercado determine qui\u00e9n presta servicios y c\u00f3mo, cre\u00f3 una ficci\u00f3n regulatoria que benefici\u00f3 a unos pocos a costa de muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta decadencia del viejo modelo de transporte, los sindicatos del taxi tienen una cuota central de responsabilidad. Durante d\u00e9cadas creyeron que nunca tendr\u00edan que competir, amparados en su <strong>connivencia con el Estado<\/strong> y sostenidos por un sistema de licencias que funcion\u00f3 como un feudo moderno. <strong>Nunca les import\u00f3 lo que ped\u00eda el cliente<\/strong>: ni poder calificar al chofer, ni elegir el veh\u00edculo, ni tener tarifas din\u00e1micas seg\u00fan la demanda. Reaccionaron como aut\u00e9nticas mafias: golpeando a colegas que decid\u00edan sumarse a Uber, intimidando a pasajeros, y hasta obligando a la gente a subirse a los autos que ellos indicaban, como son los conocidos casos en todas las terminales de colectivos del pa\u00eds negando el derecho elemental a elegir. Todo esto fue protegido por un <strong>sindicalismo vetusto, paralizado ante los procesos de cambio<\/strong>, incapaz de entender que <strong>el mercado no es otra cosa que la suma de millones de decisiones individuales<\/strong>. Y esas decisiones \u2014libres, cotidianas, irreversibles\u2014 hoy est\u00e1n enterrando su modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso muchos taxistas \u2014y posiblemente ya la mayor\u00eda\u2014 han optado por sumarse a la plataforma Uber, entendiendo que resistirse al cambio es in\u00fatil cuando la decisi\u00f3n ya fue tomada por la verdadera fuerza que manda: <strong>el mercado, es decir, la libre elecci\u00f3n de la gente.<\/strong> Ese paso arrollador, imposible de detener por regulaciones ni lobbies, refleja <strong>la democracia m\u00e1s pura y espont\u00e1nea que existe<\/strong>: la que se ejerce cada vez que un ciudadano elige c\u00f3mo moverse, a qui\u00e9n pagarle y en qu\u00e9 condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, enfrentado al avance imparable de la competencia digital, el mismo Estado que cre\u00f3 el monopolio no sabe c\u00f3mo salir del laberinto. Y mientras los usuarios celebran la diversidad de opciones, los taxistas \u2013enga\u00f1ados por a\u00f1os con promesas de protecci\u00f3n\u2013 ven desplomarse el valor de sus licencias, algunas adquiridas a precios exorbitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo deber\u00eda el municipio indemnizar a quienes le compraron un monopolio que hoy no puede sostener?<br>En un verdadero Estado de derecho, si el gobierno otorga un beneficio a cambio de dinero y luego lo revoca, o en este caso, es incompetente para mantener el acuerdo, debe hacerse cargo de las consecuencias. As\u00ed como los gobiernos deben pagar cuando expropian propiedades, tambi\u00e9n deber\u00edan responder cuando destruyen artificialmente el valor de un activo que ellos mismos vendieron.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica soluci\u00f3n aut\u00e9nticamente justa no es m\u00e1s intervenci\u00f3n, ni m\u00e1s subsidios, ni m\u00e1s parches. Es la desregulaci\u00f3n total del transporte: que cualquier persona pueda ofrecer servicios de traslado si hay demanda, sin necesidad de permisos, tasas ni favores pol\u00edticos. Que sea el usuario, y no el bur\u00f3crata, quien decida qu\u00e9 servicio vale la pena pagar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, los intendentes se ven atrapados entre el mercado que avanza y las promesas que no pueden cumplir. As\u00ed se derrumba otro mito del estatismo: que el control pol\u00edtico garantiza orden. Al contrario, lo \u00fanico que garantiza la libertad es el respeto irrestricto a la propiedad privada y la libre&nbsp;competencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante a&ntilde;os, los municipios como el de Rosario lucraron vendiendo &ldquo;chapas&rdquo; a los taxistas, en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2372,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[20],"class_list":["post-2371","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-regionales","tag-destacados"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/1597245897294.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2371"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2371\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2373,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2371\/revisions\/2373"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}