{"id":3116,"date":"2025-07-28T13:11:53","date_gmt":"2025-07-28T16:11:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=3116"},"modified":"2025-07-28T13:29:05","modified_gmt":"2025-07-28T16:29:05","slug":"retenciones-agropecuarias-del-origen-y-conflictos-historicos-al-giro-libertario-de-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2025\/07\/28\/retenciones-agropecuarias-del-origen-y-conflictos-historicos-al-giro-libertario-de-2025\/","title":{"rendered":"Retenciones agropecuarias: del origen y conflictos hist\u00f3ricos al giro libertario de 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El presidente argentino Javier Milei anunci\u00f3 una reducci\u00f3n \u201cpermanente\u201d de los derechos de exportaci\u00f3n (retenciones) para el sector agropecuario, cumpliendo una de sus promesas clave y marcando un cambio dr\u00e1stico respecto de las pol\u00edticas previas.<\/strong> El anuncio se realiz\u00f3 el \u00faltimo fin de semana durante la inauguraci\u00f3n de la Exposici\u00f3n Rural de Palermo, donde Milei fue ovacionado por los productores al confirmar la baja inmediata de retenciones para varios productos del campo. La medida abarca a los principales granos, la carne y otras exportaciones agr\u00edcolas, con nuevas al\u00edcuotas m\u00e1s bajas que regir\u00e1n en forma definitiva. Seg\u00fan explic\u00f3 el Gobierno, esta decisi\u00f3n busca aliviar la carga tributaria que durante d\u00e9cadas pes\u00f3 sobre <strong>\u201cel sector m\u00e1s pujante del pa\u00eds\u201d<\/strong>, impulsando la producci\u00f3n sin comprometer el equilibrio fiscal gracias al reciente super\u00e1vit de las cuentas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Concretamente, la al\u00edcuota para la soja se redujo del <strong>33% al 26%<\/strong>, y la de sus subproductos (harina y aceite de soja) del <strong>31% al 24,5%<\/strong>. En el caso del ma\u00edz y el sorgo, la tasa baja del <strong>12% al 9,5%<\/strong>, mientras que el girasol pasa de tributar <strong>7,5% a 5,5%<\/strong>. Por su parte, los derechos de exportaci\u00f3n para las carnes bovina y aviar se recortan de <strong>6,75% a 5%<\/strong>. (Cabe recordar que el trigo y la cebada ya hab\u00edan sido reducidos del 12% al 9,5% a inicios de a\u00f1o, y ahora ese alivio temporal se har\u00e1 permanente). Milei enfatiz\u00f3 que estas nuevas al\u00edcuotas <strong>\u201cno tendr\u00e1n vuelta atr\u00e1s mientras yo est\u00e9 en el gobierno\u201d<\/strong>, calificando a las retenciones como <strong>\u201cnefastas y siniestras\u201d<\/strong> y afirmando que eliminarlas se ha vuelto <strong>\u201cuna obsesi\u00f3n\u201d<\/strong> de su gesti\u00f3n. El mandatario sostuvo que el objetivo es <em>\u201cdar impulso al campo, fuertemente castigado por estos impuestos en los \u00faltimos 20 a\u00f1os\u201d<\/em>, de modo que <strong>\u201cla rentabilidad del sector privado se quede en el sector privado en lugar de ser extirpada por el maldito Estado\u201d<\/strong>. Las organizaciones rurales (Sociedad Rural, Coninagro, CRA, Bolsa de Comercio, etc.) celebraron la medida, aunque los productores m\u00e1s exigentes advierten que <strong>\u201clos n\u00fameros siguen en rojo\u201d<\/strong> y mantienen el reclamo de una eliminaci\u00f3n total de las retenciones en el futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Or\u00edgenes de las retenciones agropecuarias en Argentina<\/h2>\n\n\n\n<p>Juan Domingo Per\u00f3n fue el primero en aplicar retenciones al agro, aunque de manera impl\u00edcita, <strong>no exist\u00edan las retenciones a las exportaciones agr\u00edcolas en el formato actual<\/strong>, es decir, como un impuesto ad valorem (porcentaje fijo sobre el valor exportado). Sin embargo, <strong>el Estado capturaba una porci\u00f3n muy significativa de la renta agropecuaria<\/strong> mediante mecanismos indirectos, como el <strong>control de precios y el monopolio estatal de comercio exterior<\/strong>, principalmente a trav\u00e9s del <strong>IAPI (Instituto Argentino de Promoci\u00f3n del Intercambio)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo funcionaba?<\/h3>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Precios m\u00e1ximos y tipo de cambio oficial<\/strong>: Se fijaban precios internos a los productos del agro muy por debajo de los precios internacionales.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>IAPI<\/strong>: El Estado compraba los productos agropecuarios a los productores a precios bajos y luego los vend\u00eda en el exterior a precios de mercado, qued\u00e1ndose con la diferencia.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Aunque no hab\u00eda un \u00abporcentaje de retenci\u00f3n\u00bb legal, el efecto econ\u00f3mico era similar o incluso m\u00e1s gravoso. Diversos estudios estiman que la <strong>tasa impl\u00edcita de extracci\u00f3n al agro<\/strong> mediante este sistema rondaba entre el <strong>30% y el 50%<\/strong> seg\u00fan el producto y el a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el economista Roberto Cort\u00e9s Conde y estudios hist\u00f3ricos del INDEC y de Ezequiel Gallo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No se trataba de un impuesto visible<\/strong>, sino de una transferencia obligatoria de valor a trav\u00e9s del Estado. <\/p>\n\n\n\n<p>En algunos a\u00f1os, el <strong>trigo y el ma\u00edz eran comprados al 50% de su valor internacional<\/strong>, con lo cual el IAPI se quedaba con el resto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la carne, la tasa de extracci\u00f3n rondaba el <strong>40%<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"428\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/iapi-qottgzgox7jykk0zcsi8tw0wk657si611un1ces52w.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3118\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/iapi-qottgzgox7jykk0zcsi8tw0wk657si611un1ces52w.jpeg 600w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/iapi-qottgzgox7jykk0zcsi8tw0wk657si611un1ces52w-300x214.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El Instituto Argentino de Promoci\u00f3n del Intercambio fue el inicio de la conifscaci\u00f3n al campo para financiar al Estado<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Hacia 1955, la dictadura de la <em>Revoluci\u00f3n Libertadora<\/em> impuso retenciones transitorias de hasta 25%, incluyendo a productos agr\u00edcolas tradicionales, para luego modificarlas en a\u00f1os siguientes. Durante los a\u00f1os \u201960 las tasas se mantuvieron relativamente bajas (ej.: en 1965 rondaban 13% para trigo, 6,5% para ma\u00edz), pero en 1975 el gobierno de Isabel Per\u00f3n lleg\u00f3 a elevarlas hasta un <strong>50%<\/strong> en medio de una crisis econ\u00f3mica. La \u00faltima dictadura militar primero las redujo (a 5-6%), aunque hacia 1982 volvi\u00f3 a incrementarlas sustancialmente, nivel que se mantuvo al regresar la democracia en 1983.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"400\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Revolucion-libertadora-Rojas-y-Aramburu.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3119\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Revolucion-libertadora-Rojas-y-Aramburu.jpg 800w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Revolucion-libertadora-Rojas-y-Aramburu-300x150.jpg 300w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Revolucion-libertadora-Rojas-y-Aramburu-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La Revoluci\u00f3n Libertadora derroc\u00f3 a Per\u00f3n y gobern\u00f3 de 1955 a 1958<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os \u201980, bajo el gobierno de Ra\u00fal Alfons\u00edn, las retenciones continuaron como herramienta fiscal en un contexto de alta inflaci\u00f3n, con ajustes frecuentes. El pico de ese per\u00edodo se dio en <strong>1989<\/strong>, durante la hiperinflaci\u00f3n que precipit\u00f3 la salida de Alfons\u00edn: la soja lleg\u00f3 a tributar m\u00e1s del 40% y el trigo un 30%, niveles r\u00e9cord hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p> Sin embargo, a partir de <strong>1991<\/strong> se produjo un giro radical. El nuevo ministro de Econom\u00eda, Domingo Cavallo (bajo la presidencia de Carlos Menem), elimin\u00f3 la mayor\u00eda de las retenciones para promover un modelo agroexportador liberal. Desde ese a\u00f1o se redujeron a <strong>0%<\/strong> las al\u00edcuotas de trigo, ma\u00edz, girasol, carne y otros productos, manteni\u00e9ndose apenas un simb\u00f3lico <strong>3,5%<\/strong> para la soja (y girasol en bruto). Esta eliminaci\u00f3n de impuestos a la exportaci\u00f3n, sumada a la estabilidad cambiaria de la convertibilidad, gener\u00f3 un notable <strong>boom<\/strong> productivo: entre 1992 y 1999 la exportaci\u00f3n de productos primarios creci\u00f3 de 3.500 a 5.145 millones de d\u00f3lares, y la de manufacturas agroindustriales de 4.829 a 8.192 millones. Hacia fines de los \u201990 la producci\u00f3n de granos se hab\u00eda duplicado en comparaci\u00f3n con la d\u00e9cada anterior. La relaci\u00f3n entre <strong>el campo y el Estado<\/strong> durante los a\u00f1os \u201990 fue relativamente armoniosa en t\u00e9rminos tributarios, ya que la virtual ausencia de retenciones era un viejo anhelo del sector agropecuario.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"992\" height=\"558\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/KVBK2XG3HVBALNEPMWSS4TNG3Q.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-3120\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/KVBK2XG3HVBALNEPMWSS4TNG3Q.avif 992w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/KVBK2XG3HVBALNEPMWSS4TNG3Q-300x169.avif 300w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/KVBK2XG3HVBALNEPMWSS4TNG3Q-768x432.avif 768w\" sizes=\"(max-width: 992px) 100vw, 992px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El Presidente Menem y su Ministro de Econom\u00eda Cavallo durante la \u00e9poca \u00abliberal\u00bb peronista de los 90s<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El retorno del impuesto: crisis de 2001 y reinstauraci\u00f3n en 2002<\/h2>\n\n\n\n<p>La grave crisis econ\u00f3mica de 2001\u20132002 marc\u00f3 el fin de la convertibilidad y un abrupto cambio de escenario. Con la devaluaci\u00f3n del peso a inicios de 2002, el gobierno interino de Eduardo Duhalde enfrent\u00f3 una emergencia fiscal y social. En <strong>marzo de 2002<\/strong>, el ministro Jorge Remes Lenicov \u2014con apoyo del FMI\u2014 propuso restablecer las retenciones agroexportadoras para aumentar la recaudaci\u00f3n y financiar planes sociales para desocupados. Duhalde inicialmente dudaba por el posible efecto recesivo, pero finalmente accedi\u00f3 y el 4 de marzo de 2002 decret\u00f3 el regreso de los derechos de exportaci\u00f3n, por primera vez desde 1991. Se establecieron excepciones para econom\u00edas regionales y bienes de mayor valor agregado (miel, limones, manufacturas), pero los granos y oleaginosas pasaron a pagar un <strong>20%<\/strong> en promedio. En particular, la soja y el girasol quedaron con retenciones del <strong>23,5%<\/strong>, mientras el trigo y el ma\u00edz tributar\u00edan <strong>20%<\/strong>. Estas al\u00edcuotas fijas buscaban capturar parte de la renta extraordinaria generada por la devaluaci\u00f3n, a la vez que moderar la suba de precios internos de los alimentos al encarecer las exportaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El restablecimiento de retenciones en 2002 fue aceptado a rega\u00f1adientes por el campo dadas las circunstancias de colapso econ\u00f3mico, pero reintrodujo una fuente de <strong>tensi\u00f3n latente<\/strong> en la relaci\u00f3n entre el sector agropecuario y el Estado. En los a\u00f1os siguientes, Argentina experiment\u00f3 una r\u00e1pida recuperaci\u00f3n impulsada en buena medida por el agro: los precios internacionales de commodities agr\u00edcolas comenzaron a subir y la producci\u00f3n nacional, especialmente de soja, se expandi\u00f3. En este contexto, el gobierno de N\u00e9stor Kirchner (2003\u20132007) mantuvo las retenciones como pilar de su pol\u00edtica econ\u00f3mica, incluso increment\u00e1ndolas gradualmente para canalizar recursos hacia el Estado. Las tasas fijadas en 2002 permanecieron inalteradas hasta 2006, pero hacia <strong>2007<\/strong> Kirchner dispuso aumentos significativos: la retenci\u00f3n a la soja salt\u00f3 al <strong>35%<\/strong>, la del trigo al <strong>28%<\/strong> y la del ma\u00edz al <strong>25%<\/strong>, acompa\u00f1ando la escalada de precios internacionales de esos granos. Ese mismo a\u00f1o, tambi\u00e9n se elev\u00f3 la retenci\u00f3n al girasol a niveles similares y se impusieron derechos del 45% a las exportaciones de petr\u00f3leo ante el barril a 100 d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El conflicto de la Resoluci\u00f3n 125 (2008) y la era kirchnerista<\/h2>\n\n\n\n<p>A fines de 2007 asumi\u00f3 la presidencia Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, continuando el modelo de su esposo en cuanto al rol del Estado en el agro. En marzo de <strong>2008<\/strong>, con los precios de la soja alcanzando r\u00e9cords, el joven ministro Mart\u00edn Lousteau anunci\u00f3 la pol\u00e9mica <em>Resoluci\u00f3n 125<\/em>. Esta medida establec\u00eda un sistema de <strong>retenciones m\u00f3viles<\/strong>: en lugar de una tasa fija, las al\u00edcuotas subir\u00edan o bajar\u00edan autom\u00e1ticamente en funci\u00f3n de la cotizaci\u00f3n internacional. Para la soja, en la pr\u00e1ctica implicaba un fuerte aumento impositivo, llev\u00e1ndolo de 35% a alrededor de <strong>42\u201345%<\/strong> si el precio superaba ciertos umbrales. El objetivo oficial era capturar para el fisco una mayor renta extraordinaria y desacoplar los precios internos de la soja y sus derivados, evitando que la suba internacional encareciera alimentos locales. Sin embargo, el <strong>campo<\/strong> interpret\u00f3 la 125 como un golpe desproporcionado a su rentabilidad y reaccion\u00f3 con una protesta hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>La resoluci\u00f3n 125 desat\u00f3 un <strong>conflicto pol\u00edtico y social de gran magnitud<\/strong>. Las cuatro entidades agropecuarias (Sociedad Rural, Federaci\u00f3n Agraria, CRA y Coninagro) conformaron un frente com\u00fan y lanzaron un paro agropecuario patronal que se extendi\u00f3 <strong>129 d\u00edas<\/strong>, con cese de comercializaci\u00f3n, cortes de ruta en el interior y multitudinarias manifestaciones de productores apoyados por amplios sectores de la sociedad. El pa\u00eds vivi\u00f3 meses de tensi\u00f3n, desabastecimiento intermitente en las ciudades y un encendido debate medi\u00e1tico entre el Gobierno (que tildaba a los ruralistas de \u201cgolpistas\u201d u \u201coligarcas\u201d) y el sector agropecuario (que denunciaba al Gobierno por <strong>\u201cconfiscar\u201d<\/strong> la producci\u00f3n del interior). El enfrentamiento incluso tuvo su r\u00e9plica en cacerolazos urbanos a favor y en contra. Pol\u00edticamente, el oficialismo intent\u00f3 sostener la medida: envi\u00f3 el tema al Congreso, donde el proyecto de ley de retenciones m\u00f3viles obtuvo media sanci\u00f3n en Diputados. Pero en la madrugada del 17 de julio de 2008, el Senado qued\u00f3 empatado en votos y el entonces vicepresidente Julio Cobos \u2013perteneciente al mismo espacio gobernante\u2013 emiti\u00f3 su <strong>\u201cvoto no positivo\u201d<\/strong> desempate, rechazando la 125. Fue un desenlace dram\u00e1tico: tras la derrota legislativa, el Gobierno dio marcha atr\u00e1s y dej\u00f3 sin efecto la resoluci\u00f3n al d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"992\" height=\"558\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/2TJ6U4EM3ZH75K7I5BK4ZJ2DBI.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3121\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/2TJ6U4EM3ZH75K7I5BK4ZJ2DBI.jpg 992w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/2TJ6U4EM3ZH75K7I5BK4ZJ2DBI-300x169.jpg 300w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/2TJ6U4EM3ZH75K7I5BK4ZJ2DBI-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 992px) 100vw, 992px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La actual condenada por corrupci\u00f3n CFK y el Ministro de Econom\u00eda radical que propuso la 125<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cambios bajo Macri (2015\u20132019): alivio y vuelta atr\u00e1s<\/h2>\n\n\n\n<p>Tras 12 a\u00f1os de kirchnerismo, la llegada al poder de Mauricio Macri (alianza Cambiemos) en diciembre de 2015 trajo un viraje pro-mercado en la pol\u00edtica hacia el agro. Macri asumi\u00f3 con un fuerte respaldo de las zonas rurales, capitalizando el rechazo a las retenciones. <strong>En su primera semana de gobierno<\/strong>, emiti\u00f3 el Decreto 133\/2015 eliminando inmediatamente las retenciones para el trigo, el ma\u00edz, el girasol, la carne y la mayor\u00eda de los productos regionales. Solo se mantuvo la de la soja, pero reducida del 35% al <strong>30%<\/strong>, con la promesa de bajarla gradualmente 5 puntos m\u00e1s en el corto plazo. Este <strong>alivio impositivo<\/strong> gener\u00f3 entusiasmo en el campo: las se\u00f1ales de precio mejoraron y en la campa\u00f1a siguiente aument\u00f3 la siembra de trigo y ma\u00edz, revirtiendo a\u00f1os de ca\u00edda. Desde enero de 2018, el gobierno inici\u00f3 efectivamente la reducci\u00f3n escalonada de la retenci\u00f3n sojera a raz\u00f3n de 0,5 puntos porcentuales por mes, de modo que para agosto de 2018 la soja hab\u00eda bajado hasta <strong>26%<\/strong>. La relaci\u00f3n Estado-campo durante estos primeros a\u00f1os de Cambiemos fue de cooperaci\u00f3n y optimismo; el propio Macri sol\u00eda presentarse en actos rurales diciendo <em>\u201custedes son el motor de la Argentina\u201d<\/em>, en marcado contraste con la ret\u00f3rica confrontativa de su predecesora.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las dificultades macroecon\u00f3micas pusieron un freno al idilio. En 2018 Argentina sufri\u00f3 una crisis cambiaria y fiscal que llev\u00f3 al gobierno a buscar auxilio del FMI. En ese contexto, el equipo econ\u00f3mico de Macri tom\u00f3 la <strong>decisi\u00f3n impopular<\/strong> de reinstaurar temporalmente retenciones generalizadas para recomponer ingresos. En <strong>septiembre de 2018<\/strong>, se estableci\u00f3 un nuevo esquema: para todas las exportaciones primarias (incluyendo granos) se cobrar\u00eda <strong>12%<\/strong> ad valorem o $4 por cada d\u00f3lar exportado, lo que fuera menor; y para exportaciones con valor agregado, 12% o $3 por d\u00f3lar. En la pr\u00e1ctica, con el d\u00f3lar a ~40 pesos, el derecho fijo de $4 equival\u00eda aproximadamente a un 10% adicional, de modo que la soja qued\u00f3 tributando cerca del <strong>28-30%<\/strong> efectivo (18% + 10\/12%). Trigo, ma\u00edz y girasol, que hab\u00edan estado en 0%, pasaron a pagar alrededor de <strong>10\u201312%<\/strong> seg\u00fan la cotizaci\u00f3n. Macri present\u00f3 la medida como un <strong>mal necesario y transitorio<\/strong> hasta sanear las cuentas p\u00fablicas, con vigencia anunciada hasta 2020. No obstante, signific\u00f3 un traspi\u00e9 pol\u00edtico: el campo, si bien en su mayor\u00eda mantuvo su apoyo a Cambiemos, sinti\u00f3 la <strong>desilusi\u00f3n<\/strong> de ver restablecido el impuesto que cre\u00edan superado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El regreso del esquema alto con Alberto Fern\u00e1ndez (2019\u20132023)<\/h2>\n\n\n\n<p>El cambio de gobierno en diciembre de 2019 volvi\u00f3 a inclinar la balanza de las pol\u00edticas agrarias. El peronista Alberto Fern\u00e1ndez asumi\u00f3 en medio de otra crisis econ\u00f3mica y r\u00e1pidamente restaur\u00f3 el esquema tradicional de retenciones elevadas, alineado con el sector kirchnerista de su coalici\u00f3n. A pocos d\u00edas de asumir, mediante el Decreto 37\/2019 y la Ley 27.541, Fern\u00e1ndez elimin\u00f3 el tope fijo en pesos que Macri hab\u00eda impuesto y regres\u00f3 a porcentajes <strong>fijos ad valorem<\/strong>. Las al\u00edcuotas quedaron establecidas en <strong>30%<\/strong> para la soja, <strong>12%<\/strong> para trigo, ma\u00edz y girasol, <strong>9%<\/strong> para carne vacuna, y <strong>5%<\/strong> para servicios exportables. Poco despu\u00e9s, en marzo de 2020, el nuevo gobierno obtuvo una ley habilitante para subir la soja al m\u00e1ximo legal de <strong>33%<\/strong> (lo aplic\u00f3 efectivamente solo a los grandes productores, manteniendo 30% para peque\u00f1as exportaciones). En simult\u00e1neo redujo las retenciones al girasol del <strong>12%<\/strong> al <strong>7%<\/strong> para fomentar esa cadena. Tambi\u00e9n implement\u00f3 reducciones temporarias para incentivar la venta de soja retenida: por ejemplo, en octubre de 2020 baj\u00f3 la soja de 33% a 30% por un mes, para luego incrementarla gradualmente de nuevo a 33% en enero de 2021. En la pr\u00e1ctica, durante todo el mandato de Alberto Fern\u00e1ndez la soja qued\u00f3 en <strong>33%<\/strong> (valor m\u00e1s alto desde 2008), y trigo\/ma\u00edz en <strong>12%<\/strong>, sin variaciones posteriores de consideraci\u00f3n. Adem\u00e1s, su gobierno recurri\u00f3 a otras intervenciones pol\u00e9micas, como cupos y prohibiciones temporales a la exportaci\u00f3n de carne vacuna en 2021 para intentar frenar la inflaci\u00f3n interna, medidas que tambi\u00e9n tensionaron el v\u00ednculo con el agro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Impacto y el giro libertario actual<\/h2>\n\n\n\n<p>A lo largo de cuatro d\u00e9cadas de vaivenes, las retenciones han demostrado ser <strong>mucho m\u00e1s que un impuesto<\/strong>: han moldeado la econom\u00eda argentina y han sido motivo de alianzas y rupturas pol\u00edticas profundas. Cada etapa dej\u00f3 su huella: en los \u201990 fueron sin\u00f3nimo de apertura y bonanza exportadora, a costa de una menor recaudaci\u00f3n estatal; en los 2000 se convirtieron en basti\u00f3n del <strong>modelo kirchnerista<\/strong>, financiando el gasto social pero enfrentando al Gobierno con el \u201cinterior\u201d productivo; durante la etapa Macri simbolizaron la reconciliaci\u00f3n del Estado con el campo, aunque ef\u00edmera, ya que la realidad fiscal forz\u00f3 a dar marcha atr\u00e1s; y con Alberto Fern\u00e1ndez retornaron como instrumento ortodoxo de pol\u00edtica econ\u00f3mica, reavivando viejos resquemores.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos <strong>econ\u00f3micos<\/strong>, su impacto ha sido dual. Por un lado, las retenciones otorgaron al fisco alrededor de <strong>US$130.000 millones desde 2002<\/strong>, convirti\u00e9ndose en un recurso clave para el Estado central (que, cabe destacar, no coparticipa estos ingresos con las provincias, factor de tensi\u00f3n federal). Tambi\u00e9n ayudaron a desacoplar precios internos de alimentos en \u00e9pocas de suba internacional, al restarle incentivo a la exportaci\u00f3n. Pero, por otro lado, numerosos estudios se\u00f1alan que han distorsionado las decisiones productivas: desalentaron cultivos como trigo o ma\u00edz en ciertos momentos, restaron rentabilidad y liquidez al productor, y frenaron inversiones potenciales en tecnolog\u00eda y valor agregado. El p\u00e9ndulo permanente de subir, bajar o eliminar retenciones gener\u00f3 adem\u00e1s <strong>incertidumbre<\/strong> en el sector, dificultando la planificaci\u00f3n a largo plazo. En lo <strong>pol\u00edtico-social<\/strong>, pocas medidas han polarizado tanto como este impuesto. Las retenciones al agro se convirtieron casi en un s\u00edmbolo: para un sector de la poblaci\u00f3n representan solidaridad y modelo industrialista (que el campo \u201caporte\u201d para el desarrollo del pa\u00eds), mientras que para otros encarnan el estatismo depredador y el castigo al que invierte y trabaja. La <em>crisis de 2008<\/em> fue la m\u00e1xima expresi\u00f3n de ese choque de visiones, cuyos ecos persisten hasta hoy en la grieta pol\u00edtica argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto hist\u00f3rico, el <strong>gobierno libertario de Javier Milei<\/strong> marca un <strong>giro sin precedentes<\/strong> en la pol\u00edtica hacia el campo. Tras 20 a\u00f1os en que ning\u00fan gobierno (salvo parcialmente Macri) se apart\u00f3 del todo de la herramienta de retenciones, Milei propone desandar completamente ese camino. Su decisi\u00f3n de bajar dr\u00e1sticamente las al\u00edcuotas \u2013y prometer eliminarlas\u2013 no es solo un gui\u00f1o econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n <strong>ideol\u00f3gico<\/strong>: reafirma la visi\u00f3n de que el Estado debe reducir su injerencia en la econom\u00eda y respetar la propiedad privada de los productores. En palabras del propio presidente, se trata de dejar atr\u00e1s \u201cun plan deliberado de la casta para exprimir al sector m\u00e1s pujante del pa\u00eds\u201d. El alivio anunciado fue bien recibido por las entidades agrarias, que desde hace a\u00f1os reclamaban \u201cretenciones 0\u201d. De hecho, Milei inicia su mandato con una relaci\u00f3n inmejorable con el campo, capitalizando un apoyo que antes estaba fragmentado entre partidos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, la <strong>baja de retenciones anunciada por Milei<\/strong> en 2025 se inscribe como un momento hist\u00f3rico para la Argentina agroexportadora. Supone el fin de una era de confrontaci\u00f3n constante entre el campo y el Gobierno por la renta agraria, y el inicio (al menos intentado) de una era donde el Estado nacional resigna ese protagonismo recaudatorio en pos de impulsar al sector privado. Habr\u00e1 que observar de cerca los resultados. Por lo pronto, el campo celebra el cambio de rumbo como una <strong>reivindicaci\u00f3n largamente esperada<\/strong>, mientras que en otros \u00e1mbitos persiste el debate sobre c\u00f3mo compensar fiscalmente la p\u00e9rdida de recursos y qu\u00e9 efectos tendr\u00e1 en la econom\u00eda general. Lo cierto es que, tras m\u00e1s de un siglo y medio de idas y vueltas con las retenciones, Argentina ensaya ahora un <strong>verdadero experimento libertario<\/strong> en su relaci\u00f3n con el campo: un nuevo cap\u00edtulo cuyo desenlace definir\u00e1 en gran medida el futuro econ\u00f3mico y pol\u00edtico del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La decisi\u00f3n del presidente Milei de reducir las retenciones al agro no solo marca un giro hist\u00f3rico hacia la libertad econ\u00f3mica, sino que desmonta d\u00e9cadas de saqueo institucionalizado sobre el campo argentino. Desde el IAPI peronista hasta la 125 de Cristina Kirchner, el Estado convirti\u00f3 al productor en enemigo. Esta nota recorre el origen, la evoluci\u00f3n y el impacto de un impuesto que fren\u00f3 el desarrollo del pa\u00eds m\u00e1s productivo del mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3117,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[20],"class_list":["post-3116","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-investigacion","tag-destacados"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TJVEMJX5SBGM7KGHMU6HOE3PLA.avif","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3116"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3116\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3125,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3116\/revisions\/3125"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3117"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}