{"id":3326,"date":"2025-08-11T15:47:44","date_gmt":"2025-08-11T18:47:44","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=3326"},"modified":"2025-08-12T10:20:41","modified_gmt":"2025-08-12T13:20:41","slug":"historia-de-la-deuda-argentina-de-alfonsin-al-desendeudamiento-de-milei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2025\/08\/11\/historia-de-la-deuda-argentina-de-alfonsin-al-desendeudamiento-de-milei\/","title":{"rendered":"Historia de la deuda argentina: de Alfons\u00edn al desendeudamiento de Milei"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Javier Milei y el \u201cdesendeudamiento\u201d de US$40.000 millones (2024-actualidad)<\/h2>\n\n\n\n<p>El gobierno de Javier Milei inici\u00f3 un dr\u00e1stico giro en la pol\u00edtica econ\u00f3mica argentina, proclamando un <strong>\u201cdesendeudamiento\u201d de alrededor de US$40.000 millones<\/strong> en su primer a\u00f1o. En t\u00e9rminos netos (contabilizando la deuda del Tesoro m\u00e1s los pasivos del Banco Central), la gesti\u00f3n Milei efectivamente logr\u00f3 <strong>reducir el stock de deuda en cerca de US$18.400 millones<\/strong> durante 2024. Esta reducci\u00f3n provino principalmente de la <em>licuaci\u00f3n<\/em> de los pasivos del Banco Central v\u00eda devaluaci\u00f3n e inflaci\u00f3n \u2013 se desarm\u00f3 una enorme masa de Leliqs y pases cuyo equivalente en d\u00f3lares cay\u00f3 unos US$59.500 millones\u2013 mientras que la deuda del Tesoro aument\u00f3 alrededor de US$41.100 millones, financiada en parte con nuevo endeudamiento externo. En paralelo, Milei negoci\u00f3 un nuevo acuerdo con el FMI bajo la modalidad de Facilidades Extendidas, por el cual <strong>se tomar\u00edan pr\u00e9stamos para cancelar deuda intra-Estado<\/strong> (letras intransferibles en poder del BCRA) sin incrementar la deuda bruta total. Es decir, <strong>se cambia deuda \u201ccon uno mismo\u201d por deuda externa<\/strong>, mejorando el balance del BCRA al canjear t\u00edtulos il\u00edquidos por d\u00f3lares. Seg\u00fan explic\u00f3 el ministro de Econom\u00eda, Luis Caputo, los fondos del FMI se usan para recomprar bonos del Tesoro en manos del Banco Central (\u201cletras\u201d emitidas a\u00f1os atr\u00e1s para usar reservas) y extinguirlos. De este modo, Milei busca <strong>aliviar la carga cuasifiscal y respaldar la base monetaria con d\u00f3lares reales<\/strong>, preparando el terreno para una eventual dolarizaci\u00f3n. El resultado inmediato fue una ca\u00edda de la deuda consolidada equivalente a un <strong>desendeudamiento neto cercano a US$40 mil millones en t\u00e9rminos contables<\/strong>, conseguido a costa de una fuerte devaluaci\u00f3n inicial (con su impacto inflacionario) y de reemplazar deuda dom\u00e9stica por compromisos con el FMI a 10 a\u00f1os. Milei presenta este ajuste como un hito de su gobierno libertario, poniendo fin a d\u00e9cadas de endeudamiento creciente mediante un shock de disciplina fiscal y monetaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ra\u00fal Alfons\u00edn (1983-1989)<\/h2>\n\n\n\n<p>El regreso a la democracia encontr\u00f3 a la Argentina con una <strong>pesada deuda heredada<\/strong> de la \u00faltima dictadura. Ra\u00fal Alfons\u00edn asumi\u00f3 en 1983 con una deuda p\u00fablica cercana a <strong>US$46.000 millones<\/strong>. Durante sus cinco a\u00f1os y medio de gobierno, esa deuda aument\u00f3 en unos <strong>US$17.000 millones<\/strong>, alcanzando aproximadamente <strong>US$63.000 millones en 1989<\/strong>. Gran parte del incremento se debi\u00f3 a los intereses acumulados de la deuda previa y a nuevos desembolsos de organismos internacionales, en un contexto de bajo crecimiento y continua necesidad de financiamiento. Alfons\u00edn enfrent\u00f3 <strong>cr\u00f3nicos d\u00e9ficits fiscales (en 1989 el rojo fiscal lleg\u00f3 a 7,6% del PBI) e hiperinflaci\u00f3n<\/strong> que erosion\u00f3 los ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin acceso fluido al cr\u00e9dito y con el peso de los servicios de la deuda (a fines de los \u201980 el pago de intereses consum\u00eda cerca del 50% de las exportaciones), su gobierno debi\u00f3 aplicar planes de ajuste (Plan Austral, Primavera) que fracasaron en estabilizar la econom\u00eda. Parad\u00f3jicamente, la crisis de la deuda de los \u201980 oblig\u00f3 a Argentina a mantener <strong>super\u00e1vits comerciales cada a\u00f1o entre 1982 y 1991 por un total de US$38.000 millones<\/strong> \u2013 logrados v\u00eda recesi\u00f3n y contracci\u00f3n de importaciones \u2013 cuyos d\u00f3lares se iban en atender los vencimientos externos. Aun as\u00ed, en 1988 Alfons\u00edn declar\u00f3 la moratoria de la deuda externa, al suspender pagos sobre pr\u00e9stamos bancarios, y en 1989 la situaci\u00f3n explot\u00f3 en una hiperinflaci\u00f3n superior al 3.000% anual que precipit\u00f3 la entrega anticipada del poder. <em>En s\u00edntesis, Alfons\u00edn debi\u00f3 lidiar con la \u201cmochila\u201d de la deuda dictatorial: no logr\u00f3 reducirla \u2013m\u00e1s bien subi\u00f3 de ~US$46 mil MM a ~US$60 mil MM\u2013 y el <strong>d\u00e9ficit fiscal financiado con emisi\u00f3n desemboc\u00f3 en la peor crisis inflacionaria de la historia argentina<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Carlos Menem (1989-1999)<\/h2>\n\n\n\n<p>El gobierno de Carlos Menem marc\u00f3 una etapa de reformas econ\u00f3micas de libre mercado, pero tambi\u00e9n de <strong>r\u00e1pida acumulaci\u00f3n de deuda externa<\/strong>. Menem recibi\u00f3 un pa\u00eds al borde del colapso hiperinflacionario y tras la implementaci\u00f3n de la Convertibilidad (1 peso = 1 d\u00f3lar) logr\u00f3 estabilizar los precios. En sus primeros a\u00f1os, gracias a las privatizaciones masivas y la quita del Plan Brady (1993), la deuda tuvo un respiro: a fines de 1996 la deuda p\u00fablica neta rondaba los <strong>US$91.600 millones, ligeramente por debajo del nivel de 1989<\/strong>. Sin embargo, en la segunda mitad de los \u201990 la tendencia se revirti\u00f3. <strong>Menem termin\u00f3 su d\u00e9cada con la deuda p\u00fablica bruta duplicada<\/strong>, pasando de unos US$60.000 millones en 1989 a alrededor de <strong>US$146.000 millones hacia 1999-2000<\/strong> (un alza del 123%). Este salto sucedi\u00f3 <em>aun habiendo ingresado cerca de US$24.000 millones por privatizaciones en el periodo<\/em>. La explicaci\u00f3n est\u00e1 en los persistentes <strong>d\u00e9ficits fiscales y desequilibrios externos<\/strong>: tras el \u201cveranito\u201d inicial, el Estado volvi\u00f3 a gastar m\u00e1s de lo que recaudaba a partir de 1995 (crisis Tequila) y tuvo que financiar ese d\u00e9ficit con endeudamiento. Los intereses de la deuda crecieron exponencialmente \u2013pasaron de representar 1,8% del PBI en 1993 a m\u00e1s del 5% en 2001\u2013 alimentando un c\u00edrculo vicioso de m\u00e1s deuda. Al mismo tiempo, la Convertibilidad y la apertura comercial provocaron <strong>fuertes d\u00e9ficits comerciales<\/strong>: entre 1992 y 1999 Argentina acumul\u00f3 US$22.000 millones de d\u00e9ficit en bienes. La entrada de capitales financieros y las privatizaciones taparon transitoriamente ese bache, pero hacia fines de los \u201990 el pa\u00eds registraba tambi\u00e9n un <strong>d\u00e9ficit de cuenta corriente r\u00e9cord (US$14.000 millones en 1998)<\/strong>. En resumen, Menem estabiliz\u00f3 la econom\u00eda pero a costa de <strong>endeudarse aceleradamente para sostener el tipo de cambio fijo y el gasto<\/strong>, dejando al pa\u00eds con una deuda impagable y vulnerable a cualquier shock externo. La carga de intereses y la sobrevaloraci\u00f3n del peso minaron la competitividad, preparando el terreno para la crisis que estallar\u00eda poco despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fernando de la R\u00faa (1999-2001)<\/h2>\n\n\n\n<p>La Alianza encabezada por Fernando de la R\u00faa hered\u00f3 una econom\u00eda en recesi\u00f3n (desde mediados de 1998) y un esquema de Convertibilidad ya fr\u00e1gil por la acumulaci\u00f3n de desequilibrios. De la R\u00faa asumi\u00f3 con la promesa de \u201cordenar\u201d las cuentas, pero <strong>no logr\u00f3 evitar el default<\/strong>. Durante su breve gobierno, la deuda p\u00fablica sigui\u00f3 increment\u00e1ndose ligeramente \u2013de <strong>unos US$124.000 millones a fines de 1999 a aproximadamente US$144.000 millones a fines de 2001<\/strong>\u2013 pese a esfuerzos desesperados por recuperar la confianza. En 2000 se contrat\u00f3 el famoso <em>Blindaje financiero<\/em> por US$39.700 millones, con apoyo del FMI y bancos privados, para garantizar pagos hasta 2001. Aun as\u00ed, la actividad continu\u00f3 cayendo y la recaudaci\u00f3n se desplom\u00f3, manteniendo un <strong>d\u00e9ficit fiscal elevado (alrededor de 3% del PBI en 2000)<\/strong>. En marzo de 2001 lleg\u00f3 Domingo Cavallo al Ministerio de Econom\u00eda y ejecut\u00f3 el <em>Megacanje<\/em>: un canje de bonos por ~US$30.000 millones que extendi\u00f3 vencimientos pero <strong>a costa de elevar significativamente los intereses futuros (increment\u00f3 en 63% el servicio de deuda entre 2001-2031)<\/strong>. El alivio result\u00f3 ef\u00edmero. Para fines de 2001, tras meses de fuga de capitales y con las reservas exhaustas, <strong>Argentina declar\u00f3 el default sobre US$85.000 millones de bonos soberanos<\/strong> (el mayor default de la historia hasta entonces). Cabe se\u00f1alar que, parad\u00f3jicamente, <strong>el colapso de la demanda interna gener\u00f3 super\u00e1vit comercial en 2000-2001<\/strong> \u2013 se pas\u00f3 de un ligero saldo positivo de US$1.000 millones en 2000 a m\u00e1s de US$6.000 millones en 2001\u2013 pero ese excedente no alcanz\u00f3 para cubrir la gigantesca salida de capitales ni restaurar la credibilidad en la solvencia nacional. El gobierno de De la R\u00faa termin\u00f3 abruptamente en diciembre de 2001, en medio de una profunda crisis pol\u00edtica y social, con la deuda impaga rondando los <strong>US$144.000 millones y el pa\u00eds sumido en una cesaci\u00f3n de pagos generalizada<\/strong>. <em>En s\u00edntesis, la administraci\u00f3n De la R\u00faa fue incapaz de revertir la inercia de endeudamiento: tom\u00f3 deuda para ganar tiempo, pero el d\u00e9ficit y la recesi\u00f3n hicieron inevitable la moratoria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Eduardo Duhalde (2002-2003)<\/h2>\n\n\n\n<p>Designado Presidente tras el caos del 2001, <strong>Eduardo Duhalde condujo la transici\u00f3n de la pos-default y la devaluaci\u00f3n<\/strong>. Bajo su gesti\u00f3n, Argentina abandon\u00f3 la Convertibilidad y sufri\u00f3 una brutal devaluaci\u00f3n a comienzos de 2002 (el peso pas\u00f3 de 1 a 3,5 por d\u00f3lar en meses), lo que dispar\u00f3 la inflaci\u00f3n pero sent\u00f3 las bases para la recuperaci\u00f3n exportadora. Duhalde recibi\u00f3 una deuda en default cuyo valor nominal era enorme \u2013 unos <strong>US$178.000 millones en 2003 contando todo el pasivo p\u00fablico<\/strong>\u2013 pero de la cual el pa\u00eds s\u00f3lo reconoc\u00eda formalmente una parte mientras negociaba con acreedores. En la pr\u00e1ctica, durante 2002 no se pag\u00f3 la deuda con bonistas privados, aunque s\u00ed se continu\u00f3 pagando a organismos como el FMI y Banco Mundial. El gobierno de Duhalde incluso <strong>emiti\u00f3 nuevos bonos para enfrentar la crisis bancaria<\/strong>: por ejemplo, los Bonos Boden en d\u00f3lares para compensar a ahorristas por la pesificaci\u00f3n asim\u00e9trica. Esto signific\u00f3 contraer deuda interna en medio de la crisis, incrementando obligaciones futuras a pesar de estar en default con gran parte de los acreedores. No obstante, la combinaci\u00f3n de devaluaci\u00f3n + default produjo inicialmente un <strong>alivio de caja<\/strong>: el gasto p\u00fablico en d\u00f3lares se contrajo dr\u00e1sticamente y los ingresos fiscales se licuaron menos (por la inflaci\u00f3n). As\u00ed, <strong>el d\u00e9ficit fiscal se redujo<\/strong> y hacia 2003 Argentina volvi\u00f3 a tener super\u00e1vit primario (impensable pocos a\u00f1os antes). Duhalde tambi\u00e9n aprovech\u00f3 la devaluaci\u00f3n para impulsar exportaciones; de hecho, <strong>el comercio exterior pas\u00f3 a super\u00e1vit r\u00e9cord: +US$16.000 millones en 2002<\/strong>, ya que las importaciones se derrumbaron m\u00e1s de 50% y las exportaciones se mantuvieron. Ese excedente comercial y el control de cambios (cepo) permitieron acumular reservas modestas y estabilizar el tipo de cambio alrededor de 3 $\/US$. En s\u00edntesis, Duhalde <em>no<\/em> \u201cdesendeud\u00f3\u201d al pa\u00eds en t\u00e9rminos nominales \u2013la deuda permaneci\u00f3 impaga m\u00e1s que reducida\u2013, pero <strong>sent\u00f3 las bases para la reestructuraci\u00f3n posterior<\/strong>, restaurando cierto orden fiscal (bajo estricta austeridad) y aprovechando un contexto internacional favorable para las exportaciones. Entreg\u00f3 el mando en mayo de 2003 con la econom\u00eda en rebote, super\u00e1vit gemelos (fiscal y comercial) y el terreno listo para renegociar la deuda en default.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">N\u00e9stor Kirchner (2003-2007)<\/h2>\n\n\n\n<p>La presidencia de N\u00e9stor Kirchner se caracteriz\u00f3 por la pol\u00edtica de <strong>\u201cdesendeudamiento\u201d discursivo, apoyada en super\u00e1vits gemelos y crecimiento acelerado<\/strong>. Al asumir en 2003, Kirchner enfrent\u00f3 la enorme deuda en default heredada y una sociedad exhausta por la crisis. Su estrategia fue aprovechar la bonanza econ\u00f3mica pos-devaluaci\u00f3n para <strong>cancelar y reestructurar pasivos<\/strong>, disminuyendo la dependencia del financiamiento externo. En 2005 llev\u00f3 a cabo un <strong>canje de deuda<\/strong> con los bonistas en cesaci\u00f3n de pagos, logrando una aceptaci\u00f3n del 76% de los acreedores con una quita promedio del ~65%. Esto signific\u00f3 que alrededor de US$67.000 millones en bonos viejos se intercambiaran por unos US$35.000 millones en nuevos t\u00edtulos, alargando plazos y reduciendo capital e intereses. Luego, en enero de 2006, Kirchner tom\u00f3 una decisi\u00f3n emblem\u00e1tica: <strong>cancel\u00f3 por completo la deuda con el FMI de un solo pago (unos US$9.500 millones)<\/strong>, utilizando reservas del Banco Central. Estas acciones, sumadas a un crecimiento econ\u00f3mico anual superior al 8% y a una inflaci\u00f3n que licuaba obligaciones en pesos, resultaron en un <strong>marcado descenso de la deuda p\u00fablica medida en % del PBI<\/strong>. De hecho, la deuda externa bruta pas\u00f3 de representar 153,6% del PBI en 2003 a apenas 34,7% en 2010. Kirchner gobern\u00f3 con <strong>super\u00e1vit fiscal primario promedio de ~3% del PBI<\/strong> y super\u00e1vit financiero (despu\u00e9s de intereses) en varios a\u00f1os, algo in\u00e9dito en d\u00e9cadas. Asimismo, gracias al d\u00f3lar alto y al boom de commodities, la <strong>balanza comercial fue muy favorable<\/strong>: entre 2003 y 2011 Argentina acumul\u00f3 US$115.000 millones de super\u00e1vit comercial. <strong>Sin embargo, en t\u00e9rminos nominales la deuda no dej\u00f3 de crecer ligeramente<\/strong>. Seg\u00fan datos oficiales, la deuda bruta pas\u00f3 de US$152.587 millones en 2003 a US$165.206 millones en 2007 (un aumento de ~US$12.600 millones). Si se incluye la deuda intra-sector p\u00fablico (por ejemplo, t\u00edtulos en manos de la ANSeS o BCRA), la suba fue mayor. Es decir, el gobierno de Kirchner <strong>redujo la deuda con el sector privado y el FMI<\/strong>, pero simult\u00e1neamente aument\u00f3 la deuda interna con organismos del propio Estado y emple\u00f3 reservas para pagar compromisos. Por eso, algunos analistas sostienen que <strong>el \u201cdesendeudamiento\u201d kirchnerista fue en parte una <em>ilusi\u00f3n estad\u00edstica<\/em><\/strong>: la relaci\u00f3n deuda\/PBI baj\u00f3 fuerte (gracias al crecimiento econ\u00f3mico y la quita a privados), pero <strong>la deuda nominal en d\u00f3lares apenas se estabiliz\u00f3, cambiando de mano m\u00e1s que desapareciendo<\/strong>. Pese a la ret\u00f3rica, Kirchner termin\u00f3 su mandato con una deuda p\u00fablica significativa (alrededor de US$165 mil millones) aunque mucho m\u00e1s <em>sustentable<\/em> que la de 2001, y con la ventaja de un Estado desahogado financieramente por los super\u00e1vits gemelos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner \u2013 Primer mandato (2007-2011)<\/h2>\n\n\n\n<p>Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner asumi\u00f3 en diciembre de 2007 continuando la senda de su esposo en materia econ\u00f3mica, pero <strong>su primer mandato vio un deterioro gradual de las cuentas p\u00fablicas<\/strong> tras a\u00f1os de bonanza. En 2007 Argentina a\u00fan mostraba un <em>super\u00e1vit fiscal primario del 2,8% del PBI<\/em>, pero hacia 2011 ese indicador pr\u00e1cticamente se hab\u00eda evaporado. Durante 2008-2009 ocurrieron dos choques importantes: la crisis financiera global (que contrajo la econom\u00eda argentina en 2009) y la decisiva <strong>nacionalizaci\u00f3n de las AFJP<\/strong> (sistema privado de jubilaciones) en 2008. Al reestatizar los fondos previsionales, el Estado incorpor\u00f3 activos pero tambi\u00e9n pasivos futuros; a corto plazo, la ANSeS pas\u00f3 a comprar bonos del Tesoro, brindando financiamiento que reemplaz\u00f3 el cr\u00e9dito externo cerrado por el default. <strong>El d\u00e9ficit fiscal comenz\u00f3 a asomar<\/strong>: si bien en 2010 la econom\u00eda rebot\u00f3 con fuerza (+9% PBI) mejorando la recaudaci\u00f3n, el gasto p\u00fablico hab\u00eda crecido a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pido en los a\u00f1os previos (aumentando subsidios econ\u00f3micos, empleo p\u00fablico y prestaciones sociales). Para 2011, las cuentas p\u00fablicas nacionales cerraron con un peque\u00f1o d\u00e9ficit financiero en torno al 2-3% del PBI (dependiendo del c\u00e1lculo), consumando la <em>p\u00e9rdida del equilibrio fiscal<\/em> logrado tras la crisis. En cuanto a la deuda, <strong>CFK sigui\u00f3 sin tomar deuda externa fresca<\/strong>, pero s\u00ed emiti\u00f3 deuda interna. Por ejemplo, en 2010 se realiz\u00f3 un segundo canje de deuda para los holdouts restantes de 2005, elevando la adhesi\u00f3n total al 93% y emitiendo nuevos bonos por unos US$12.000 millones. La deuda p\u00fablica bruta continu\u00f3 <strong>en ascenso moderado<\/strong>: sumando sus 8 a\u00f1os de gesti\u00f3n, Cristina increment\u00f3 la deuda del Tesoro en <strong>US$81.943 millones<\/strong> (pasando de ~US$165 mil MM a ~US$247 mil MM entre 2007 y 2015). Una parte importante de ese aumento fue deuda intra-sector p\u00fablico (bonos que el Tesoro coloc\u00f3 en el BCRA, la ANSeS u otros entes estatales) y otra fue deuda en pesos cuyo valor en d\u00f3lares sub\u00eda con cada devaluaci\u00f3n. Con respecto al frente externo, <strong>las exportaciones argentinas tocaron picos hist\u00f3ricos en 2011<\/strong> gracias a los altos precios de la soja y otros commodities, pero las importaciones tambi\u00e9n crecieron fuertemente con la econom\u00eda en expansi\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, durante todo el primer mandato de CFK la balanza comercial se mantuvo superavitaria (aunque cada vez m\u00e1s reducida). En 2011, ante la fuga de capitales y la reducci\u00f3n del excedente comercial, el gobierno instaur\u00f3 un <em>cepo cambiario<\/em> para restringir la salida de d\u00f3lares. <em>En resumen, el primer mandato de Cristina Kirchner mantuvo la inercia de endeudamiento: la deuda p\u00fablica sigui\u00f3 creciendo en t\u00e9rminos absolutos (financiada internamente) y el <strong>fiscal vir\u00f3 de super\u00e1vit a d\u00e9ficit<\/strong>, marcando el inicio de una etapa de mayor desequilibrio macroecon\u00f3mico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner \u2013 Segundo mandato (2011-2015)<\/h2>\n\n\n\n<p>El segundo mandato de CFK profundiz\u00f3 las tendencias negativas, con <strong>mayores desequilibrios fiscales, aceleraci\u00f3n inflacionaria y estancamiento econ\u00f3mico<\/strong>, lo que deriv\u00f3 en m\u00e1s endeudamiento (aunque con fuentes dom\u00e9sticas). Cristina II comenz\u00f3 en 2011 inmediatamente tras imponer el cepo cambiario, y enfrent\u00f3 desde 2012 un contexto internacional menos favorable (la soja baj\u00f3 de precio a partir de 2014) y cuellos de botella internos. <strong>El gasto p\u00fablico continu\u00f3 en alza<\/strong>, impulsado por la pol\u00edtica expansiva: se mantuvieron subsidios elevados a tarifas de energ\u00eda y transporte, aument\u00f3 el empleo p\u00fablico y se lanzaron programas sociales (AUH ampliada, Procrear, etc.). Sin acceso a mercados externos (Argentina segu\u00eda fuera del mercado voluntario por el conflicto con los holdouts y la calificaci\u00f3n de default selectivo desde 2014), <strong>el Tesoro financi\u00f3 sus crecientes d\u00e9ficits principalmente con emisi\u00f3n monetaria y deuda intra-estatal<\/strong>. El Banco Central emit\u00eda pesos para cubrir al Tesoro (Transferencias de utilidades y Adelantos transitorios) y luego absorb\u00eda parte de esos pesos mediante letras (Lebac), cuyo stock explot\u00f3 en esos a\u00f1os. <strong>El resultado fiscal se deterior\u00f3 marcadamente<\/strong>: el Gobierno pas\u00f3 de un super\u00e1vit primario de 0,3% del PBI en 2008 a un d\u00e9ficit primario de 2,9% en 2015; en t\u00e9rminos financieros (incluyendo intereses), se pas\u00f3 de casi equilibrio en 2010 a un <strong>d\u00e9ficit de 3,8% del PBI en 2015<\/strong>. Para 2015, los n\u00fameros oficiales mostraban un abultado rojo fiscal (que el gobierno intent\u00f3 disimular con contabilidad creativa, como contabilizar renta del BCRA como ingreso). En el frente externo, <strong>la balanza comercial se dio vuelta hacia el final de este periodo<\/strong>: tras una d\u00e9cada de super\u00e1vits, en 2015 Argentina registr\u00f3 un <em>d\u00e9ficit comercial<\/em> de alrededor de US$3.000 millones (causado por la ca\u00edda de exportaciones \u2013d\u00e9cada perdida en producci\u00f3n industrial y agro afectado por sequ\u00eda\u2013 junto con importaciones sostenidas por el atraso cambiario). Consecuentemente, las reservas internacionales siguieron cayendo pese al cepo. En materia de deuda, aunque el relato oficial proclamaba la continuidad del <em>desendeudamiento<\/em>, <strong>la realidad es que la deuda p\u00fablica bruta creci\u00f3 considerablemente en el segundo mandato<\/strong>. Sumando ambos per\u00edodos de CFK, la deuda del Tesoro aument\u00f3 ~US$82.000 millones. <strong>Si adem\u00e1s incorporamos los pasivos del BCRA (Lebacs, etc.), la deuda total subi\u00f3 alrededor de US$101.900 millones entre 2007 y 2015<\/strong>. Es decir, la gesti\u00f3n kirchnerista financi\u00f3 su d\u00e9ficit con emisi\u00f3n y endeudamiento \u201cinterno\u201d que luego la inflaci\u00f3n licuaba parcialmente, trasladando as\u00ed el peso al sector privado v\u00eda impuesto inflacionario. Hacia 2015, Argentina ten\u00eda menor proporci\u00f3n de deuda externa privada que en 2003, pero a costa de tener <strong>alta deuda con el propio sector p\u00fablico y un desequilibrio macro (d\u00e9ficit + inflaci\u00f3n + brecha cambiaria) dif\u00edcil de sostener<\/strong>. En s\u00edntesis, <strong>la \u201cgran mentira del desendeudamiento\u201d<\/strong> \u2013como la llama la oposici\u00f3n liberal\u2013 radica en que durante los gobiernos kirchneristas la deuda no desapareci\u00f3: <strong>s\u00f3lo cambi\u00f3 de forma y acreedores<\/strong>, mientras el Estado incurr\u00eda nuevamente en d\u00e9ficit significativos que sentaron las bases de la crisis subsiguiente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mauricio Macri (2015-2019)<\/h2>\n\n\n\n<p>La llegada de Mauricio Macri supuso un giro pro-mercado: Argentina volvi\u00f3 a los mercados internacionales de cr\u00e9dito despu\u00e9s de 15 a\u00f1os, lo que deriv\u00f3 en un <strong>fuerte endeudamiento externo en poco tiempo<\/strong>. Macri recibi\u00f3 en 2015 un Estado con serio desequilibrio fiscal (el d\u00e9ficit financiero era ~5,1% del PBI) y un cepo cambiario que estrangulaba la econom\u00eda. Su gobierno liber\u00f3 el tipo de cambio, elimin\u00f3 el cepo, redujo retenciones al agro e intent\u00f3 un <em>gradualismo fiscal<\/em>: bajar el d\u00e9ficit lentamente sin ajuste brusco, confiando en financiar la transici\u00f3n con deuda. En 2016, tras acordar con los holdouts (pagando unos US$9.300 millones a los fondos buitre para salir del default t\u00e9cnico), Argentina coloc\u00f3 bonos en los mercados globales por decenas de miles de millones \u2013 incluso un bono a 100 a\u00f1os. <strong>La deuda p\u00fablica bruta aument\u00f3 en US$53.650 millones durante los 4 a\u00f1os de Macri<\/strong>, pasando de ~US$240 mil MM en 2015 a ~US$293 mil MM a fines de 2019. Esto implic\u00f3 un <strong>ritmo de endeudamiento de ~US$13.400 millones por a\u00f1o<\/strong>. La mayor parte de los nuevos pr\u00e9stamos provinieron de acreedores privados internacionales (bonos en d\u00f3lares) y organismos multilaterales. Como resultado, la relaci\u00f3n <strong>deuda\/PBI salt\u00f3 del 52,6% en 2015 al 89,8% en 2019<\/strong>, revirtiendo en pocos a\u00f1os la baja lograda en la era kirchnerista. \u00bfPor qu\u00e9 se dispar\u00f3 la deuda? Principalmente porque <strong>el d\u00e9ficit fiscal persisti\u00f3<\/strong>: si bien Macri logr\u00f3 reducir el d\u00e9ficit primario de 3,8% del PBI en 2015 a 0,5% en 2019, todav\u00eda hab\u00eda necesidad de financiamiento, sumado a que los intereses de la deuda previa crecieron (el d\u00e9ficit financiero apenas baj\u00f3 de ~5% a ~3,8% del PBI). Adem\u00e1s, <strong>hubo un severo desequilibrio externo<\/strong>: la combinaci\u00f3n de tipo de cambio relativamente atrasado en 2016-17 y apertura de importaciones gener\u00f3 <strong>grandes d\u00e9ficits de cuenta corriente (alcanzaron 4,8% del PBI en 2017)<\/strong>. De hecho, en 2017 el d\u00e9ficit de cuenta corriente marc\u00f3 un r\u00e9cord de <strong>US$31.000 millones<\/strong>, reflejando importaciones crecientes, turismo emisivo y pagos de intereses al exterior. Dicho agujero se cubri\u00f3 con el ingreso de capitales financieros (<em>carry trade<\/em> y endeudamiento), pero esta \u201cbicicleta\u201d par\u00f3 en 2018 cuando los inversores comenzaron a salir en masa. Argentina sufri\u00f3 entonces una <strong>crisis cambiaria en 2018<\/strong>: el peso se devalu\u00f3 m\u00e1s del 100% en el a\u00f1o, las tasas de inter\u00e9s se dispararon y el pa\u00eds <strong>tuvo que acudir al FMI por un rescate de US$57.000 millones<\/strong> \u2013 el mayor pr\u00e9stamo de la historia del Fondo \u2013 para evitar el colapso. El acuerdo con el FMI (2018) impuso ajuste: el gobierno aceler\u00f3 el recorte del d\u00e9ficit, llegando a equilibrar el resultado primario en 2019, pero al costo de profundizar la recesi\u00f3n. Gracias a la recesi\u00f3n y devaluaci\u00f3n, <strong>la balanza comercial se sane\u00f3 en 2019<\/strong>, pasando a un super\u00e1vit comercial (tras d\u00e9ficits en 2016-17) por la ca\u00edda de importaciones. Sin embargo, la deuda acumulada y la p\u00e9rdida de confianza forzaron a Macri en 2019 a reperfilar pagos de corto plazo y dejaron al pa\u00eds al borde del default otra vez. <em>En resumen, la era Macri mostr\u00f3 que <strong>deuda y d\u00e9ficit van de la mano<\/strong>: el intento de financiar gradualmente el desequilibrio con deuda externa termin\u00f3 en una nueva crisis, con la deuda p\u00fablica aumentando m\u00e1s de US$50 mil MM en cuatro a\u00f1os y la econom\u00eda nuevamente en terapia intensiva<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Alberto Fern\u00e1ndez (2019-2023)<\/h2>\n\n\n\n<p>Alberto Fern\u00e1ndez asumi\u00f3 en diciembre de 2019 en medio de una crisis financiera latente, con el pa\u00eds endeudado y en recesi\u00f3n. Su gesti\u00f3n estuvo marcada por la reestructuraci\u00f3n de la deuda privada, la pandemia de COVID-19 y un regreso al <strong>alto d\u00e9ficit financiado con emisi\u00f3n<\/strong>, lo que reaviv\u00f3 la inflaci\u00f3n. En 2020, el gobierno renegoci\u00f3 con acreedores privados unos US$66.000 millones de bonos bajo legislaci\u00f3n extranjera, obteniendo una quita modesta en valor presente (alrededor del 45%) y alivio de pagos por unos a\u00f1os. Tambi\u00e9n en 2022 refinanci\u00f3 el pr\u00e9stamo con el FMI heredado, firmando un nuevo programa a 10 a\u00f1os para refinanciar ~US$45.000 millones. No obstante, <strong>la deuda p\u00fablica sigui\u00f3 escalando<\/strong>. En t\u00e9rminos de deuda bruta del Tesoro, durante el mandato de Alberto F. <strong>aument\u00f3 en US$112.200 millones<\/strong> (de ~US$313 mil MM a ~US$425 mil MM entre 2019 y 2023). Esto equivale a un <strong>promedio de US$28.000 millones adicionales por a\u00f1o<\/strong>, el ritmo de endeudamiento m\u00e1s alto desde la crisis de 2001. Si se suma la deuda cuasifiscal del Banco Central (Leliqs, pases pasivos), el panorama es peor: la <strong>deuda total \u201cTesoro + BCRA\u201d salt\u00f3 aproximadamente US$164.878 millones en cuatro a\u00f1os<\/strong>. Este fuerte endeudamiento dom\u00e9stico estuvo directamente ligado a los <strong>abultados d\u00e9ficits fiscales<\/strong> que retornaron. En 2020, por la pandemia, Argentina registr\u00f3 un <strong>d\u00e9ficit primario de 6,4% del PBI<\/strong> (el mayor desde 1982) y un d\u00e9ficit financiero cercano al 8,5% del PBI. El Estado financi\u00f3 el gasto de emergencia (IFE, ATP, salud) mayormente con emisi\u00f3n monetaria, ya que el acceso al cr\u00e9dito era limitado. La consecuencia fue una inflaci\u00f3n que se aceler\u00f3 a niveles interanuales del 50% en 2021 y m\u00e1s del 90% en 2022. Si bien en 2021-2022 la econom\u00eda rebot\u00f3 parcialmente y el gobierno redujo algo el d\u00e9ficit (a ~3% del PBI primario en 2021 y ~2,5% en 2022), la <strong>situaci\u00f3n fiscal continu\u00f3 siendo deficitaria<\/strong> y sostenida por la \u201cmaquinita\u201d del BCRA. Hacia 2023 la inflaci\u00f3n se descontrol\u00f3 superando el 100% anual, lo que ir\u00f3nicamente <em>licu\u00f3<\/em> parte del gasto y de la deuda en pesos, pero tambi\u00e9n empobreci\u00f3 a la poblaci\u00f3n. En materia externa, durante los primeros a\u00f1os de Alberto F. se disfrut\u00f3 de <em>super\u00e1vits comerciales modestos<\/em> (US$12.000 millones en 2020; ~US$14.000 millones en 2021) gracias a altos precios de exportaci\u00f3n y restricciones a las importaciones por el cepo reforzado. Sin embargo, en 2022-2023 las condiciones empeoraron: una <strong>hist\u00f3rica sequ\u00eda en 2023<\/strong> desplom\u00f3 las exportaciones agr\u00edcolas en unos US$20.000 millones, evaporando el super\u00e1vit comercial (2023 cerr\u00f3 con d\u00e9ficit comercial). Con reservas escasas y sin cr\u00e9dito externo voluntario, el gobierno debi\u00f3 recurrir a artilugios como el \u201cd\u00f3lar soja\u201d y swap con China para capear la escasez de divisas. Para fines de 2023, Argentina mostraba un <strong>d\u00e9ficit fiscal primario de 2,9% del PBI (6,1% financiero) y una deuda p\u00fablica rondando el 100% del PBI<\/strong>, una combinaci\u00f3n insostenible que explicaba la aceleraci\u00f3n inflacionaria y la p\u00e9rdida de confianza. En esencia, <em>el per\u00edodo de Alberto Fern\u00e1ndez repiti\u00f3 la din\u00e1mica de endeudamiento v\u00eda d\u00e9ficit financiado con emisi\u00f3n<\/em>: <strong>la deuda total creci\u00f3 m\u00e1s de US$160 mil millones en cuatro a\u00f1os<\/strong>, pese a reestructurar parte de la carga heredada, dejando al pa\u00eds al borde de otra crisis de deuda. Su sucesor, Javier Milei, recibir\u00eda as\u00ed una econom\u00eda desequilibrada, con la tarea de ajustar las cuentas para frenar la espiral deuda-inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En conclusi\u00f3n<\/strong>, la historia econ\u00f3mica argentina desde 1983 muestra un claro patr\u00f3n: <strong>cuando el Estado gasta sistem\u00e1ticamente m\u00e1s de lo que recauda (d\u00e9ficit fiscal), la diferencia se cubre con deuda<\/strong> \u2013 ya sea externa o interna, con el Tesoro o v\u00eda Banco Central \u2013 y esas deudas eventualmente llevan a crisis si no se corrigen a tiempo. Gobiernos de distintos signos pol\u00edticos han incurrido en endeudamientos masivos: Alfons\u00edn increment\u00f3 la deuda en los \u201980 en medio de la impotencia ante la hiperinflaci\u00f3n; Menem y De la R\u00faa la llevaron a niveles explosivos en los \u201990 para sostener el 1 a 1; los Kirchner proclamaron \u201cdesendeudamiento\u201d pero en la pr\u00e1ctica tambi\u00e9n aumentaron la deuda neta (aunque cambiando acreedores y apoyados en crecimiento); Macri volvi\u00f3 a endeudarse velozmente hasta chocar en 2018; Alberto F. emiti\u00f3 deuda interna y dinero sin respaldo para financiar un d\u00e9ficit exacerbado por la pandemia. Ahora Milei apuesta a quebrar esta tendencia con un ajuste de shock y una reestructuraci\u00f3n dr\u00e1stica del balance p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout mtr-table mtr-thead-th\"><thead><tr><th data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-th-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Presidente<\/div><\/th><th data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-th-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Inicio (Deuda total)<\/div><\/th><th data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-th-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Final (Deuda total)<\/div><\/th><th data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-th-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Variaci\u00f3n (\u0394 USD)<\/div><\/th><\/tr><\/thead><tbody><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Ra\u00fal Alfons\u00edn (\u201983\u2013\u201989)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248\u202fUS$\u202f45.1\u202fmil\u202fmillones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248\u202fUS$\u202f65.3\u202fmil\u202fmillones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$\u202f20.2\u202fmil millones<\/strong><\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Carlos Menem (\u201989\u2013\u201999)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 60 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 146 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 86 mil millones<\/strong> (<em>estimado<\/em>)<\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Fernando de la R\u00faa (\u201999\u2013\u201901)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 112 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 134\u2013144 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 20\u201330 mil millones<\/strong><\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Eduardo Duhalde (\u201902\u2013\u201903)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Del entorno de 2001 (~US$ 144 mil millones)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 178 mil millones (nominal)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 34 mil millones<\/strong> (<em>curso crisis<\/em>)<\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">N\u00e9stor Kirchner (\u201903\u2013\u201907)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 152.6 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 165 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 12.4 mil millones<\/strong> <\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Cristina Fern\u00e1ndez I (\u201907\u2013\u201911)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 144.7 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 240 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 95.3 mil millones<\/strong><\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Mauricio Macri (\u201915\u2013\u201919)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 240.7 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 323 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 82.4 mil millones<\/strong><\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Alberto Fern\u00e1ndez (\u201919\u2013\u201923)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 240 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 425 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>+US$ 185 mil millones<\/strong><\/div><\/td><\/tr><tr><td data-mtr-content=\"Presidente\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">Javier Milei (\u201923\u2013\u201925)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Inicio (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">\u2248 US$ 425.6 mil millones<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Final (Deuda total)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\">N\/D (pero neto baj\u00f3 US$ 40 mil millones)<\/div><\/td><td data-mtr-content=\"Variaci\u00f3n (\u0394 USD)\" class=\"mtr-td-tag\"><div class=\"mtr-cell-content\"><strong>\u2013US$ 40 mil millones netos<\/strong> (con gran parte reestructurada)<\/div><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cuatro d\u00e9cadas, todos los gobiernos aumentaron la deuda estatal neta \u2014Tesoro y Banco Central\u2014 alimentados por d\u00e9ficits cr\u00f3nicos y el financiamiento inflacionario, salvo uno: el de Javier Milei. Mientras el kirchnerismo construy\u00f3 el mito del \u201cdesendeudamiento\u201d con operaciones medi\u00e1ticas, la realidad es que N\u00e9stor y Cristina incrementaron el pasivo y dilapidaron activos. Hoy, con el mayor ajuste fiscal de la historia, Milei logra lo que nadie hizo: reducir en USD 40.000 millones la deuda neta real, devolviendo recursos al sector privado y rompiendo con la l\u00f3gica estatista que asfixi\u00f3 a la Argentina.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3327,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[20],"class_list":["post-3326","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","tag-destacados"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ib_020_795.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3326"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3343,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3326\/revisions\/3343"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}