{"id":3921,"date":"2025-10-02T16:12:38","date_gmt":"2025-10-02T19:12:38","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=3921"},"modified":"2025-10-02T19:02:11","modified_gmt":"2025-10-02T22:02:11","slug":"quien-es-pequeno-j-el-joven-narco-peruano-tras-el-triple-crimen-de-florencio-varela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2025\/10\/02\/quien-es-pequeno-j-el-joven-narco-peruano-tras-el-triple-crimen-de-florencio-varela\/","title":{"rendered":"Qui\u00e9n es \u201cPeque\u00f1o J\u201d, el joven narco peruano tras el triple crimen de Florencio Varela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el brutal hallazgo de <strong>tres j\u00f3venes mujeres asesinadas<\/strong> en Florencio Varela (sur del conurbano bonaerense) a mediados de septiembre, las autoridades argentinas pusieron la mira en un sospechoso internacional: <strong>\u201cPeque\u00f1o J\u201d<\/strong>. As\u00ed apodan a <strong>Tony Janzen Valverde Victoriano<\/strong>, un peruano de 20 a\u00f1os sindicado como el <strong>autor intelectual<\/strong> de ese triple crimen que conmocion\u00f3 al pa\u00eds. El caso destap\u00f3 la historia oscura de este joven, <strong>l\u00edder de una banda narco<\/strong> vinculada a clanes peruanos, y culmin\u00f3 con su captura en Per\u00fa tras una intensa cacer\u00eda binacional. El <strong>30 de septiembre<\/strong>, apenas seis d\u00edas despu\u00e9s de los asesinatos, la polic\u00eda antidrogas peruana lo <strong>detuvo en un cami\u00f3n<\/strong> en Pucusana, cerca de Lima. Ahora enfrenta un pedido de <strong>extradici\u00f3n a la Argentina<\/strong> bajo cargos de homicidio agravado con premeditaci\u00f3n, ensa\u00f1amiento y alevos\u00eda<a href=\"https:\/\/www.swissinfo.ch\/spa\/detienen-en-per%C3%BA-a-presunto-autor-de-un-triple-femicidio-en-argentina\/90095352#:~:text=La%20Justicia%20argentina%20les%20atribuye,comunicado%20de%20la%20polic%C3%ADa%20peruana\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">s<\/a>, mientras crece el inter\u00e9s por conocer el recorrido vital que lo llev\u00f3 de una infancia delictiva en Trujillo a encabezar una organizaci\u00f3n criminal en Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Infancia marcada por el crimen familiar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tony Valverde naci\u00f3 y creci\u00f3 en <strong>La Esperanza<\/strong>, un barrio precario de la ciudad peruana de <strong>Trujillo<\/strong> conocido por la violencia de pandillas. Su padre, <strong>Janhzen Valverde Rodr\u00edguez<\/strong>, fue un <strong>narco local<\/strong> de peso: lider\u00f3 la banda <em>\u201cLos Injertos de Nuevo Jerusal\u00e9n\u201d<\/em> dedicada a la extorsi\u00f3n y venta de drogas en esa regi\u00f3n. Fanatizado con la cultura narco, Janhzen bautiz\u00f3 a su hijo como <strong>\u201cTony\u201d en honor a Tony Montana<\/strong>, el protagonista gangster de <em>Scarface<\/em>, y llen\u00f3 su ni\u00f1ez de relatos sobre Pablo Escobar, a quien ten\u00eda como modelo de poder. La vida del peque\u00f1o Tony estuvo rodeada de armas, <strong>apodos criminales<\/strong> y admiraci\u00f3n hacia capos de la droga reales y ficticios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta herencia delictiva pronto tuvo un giro tr\u00e1gico: el <strong>16 de diciembre de 2018<\/strong>, cuando Tony ten\u00eda apenas 13 a\u00f1os, su padre Janhzen fue <strong>asesinado a balazos<\/strong> por un sicario de la banda rival <em>\u201cEl Gran Marqu\u00e9s\u201d<\/em>, en plena disputa territorial en Trujillo. El adolescente qued\u00f3 marcado a fuego por el asesinato y <strong>jur\u00f3 venganza<\/strong> p\u00fablicamente. <em>\u201cEsto no va a quedar as\u00ed, si nadie hace nada yo mismo lo hago con pana y elegancia\u201d<\/em>, escribi\u00f3 Tony en la cuenta de redes sociales de su padre tras el crimen. A partir de entonces \u2013relatan personas de su entorno\u2013 el joven asumi\u00f3 la violencia como un destino, <strong>enarbolando la bandera del bandido<\/strong>. De hecho, una de las frases que repet\u00eda y que lo defini\u00f3 fue <em>\u201ctoda la vida bandido\u201d<\/em>, reflejo de la cultura delincuencial en la que se cri\u00f3. No solo su padre abon\u00f3 ese camino: <strong>t\u00edos paternos<\/strong> de Tony, Luis y Manuel Valverde, tambi\u00e9n figuraron en los registros policiales por extorsi\u00f3n, robo agravado e incluso homicidio, perpetuando la asociaci\u00f3n del apellido Valverde con el crimen organizado en la regi\u00f3n. En resumen, el joven creci\u00f3 inmerso en una <strong>genealog\u00eda criminal<\/strong> donde el narcotr\u00e1fico, la violencia y la impunidad eran parte del d\u00eda a d\u00eda. <em>\u201cToda la familia ten\u00eda v\u00ednculos con bandas narcos. No parec\u00eda haber otro futuro para Peque\u00f1o J\u201d<\/em>, resume un reporte sobre su pasado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"432\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/padre_de_pequeno_j.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3939\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/padre_de_pequeno_j.jpg 768w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/padre_de_pequeno_j-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Peque\u00f1o J con su padre, el narcotraficante  <strong>Janhzen Valverde Rodr\u00edguez<\/strong> asesinado por otra banda delictiva<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De Trujillo a Argentina: v\u00ednculos con clanes narco<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras la muerte de su padre, Tony \u2013ya conocido como <strong>\u201cPeque\u00f1o J\u201d<\/strong> en alusi\u00f3n a ser el <em>Jr.<\/em> o peque\u00f1o Janhzen, homenajeando al progenitor ca\u00eddo\u2013 sali\u00f3 de Per\u00fa siendo apenas un menor. <strong>Lleg\u00f3 a la Argentina en 2020, con 15 a\u00f1os<\/strong>, presuntamente bajo el ala de familiares o contactos del entorno narco. Su desembarco no fue al azar: investigaciones period\u00edsticas se\u00f1alan que Valverde <em>tendr\u00eda lazos de sangre con el hist\u00f3rico clan narco peruano<\/em> asentado en Buenos Aires. De hecho, <strong>se dice que es sobrino de Marcos Estrada<\/strong>, un veterano capo peruano vinculado a Sendero Luminoso que domin\u00f3 durante a\u00f1os la venta de coca\u00edna en barrios del sur porte\u00f1o, y <strong>primo de \u201cDumbo\u201d<\/strong>, quien hered\u00f3 el liderazgo de ese circuito. Con apenas 18 o 19 a\u00f1os, \u201cPeque\u00f1o J\u201d habr\u00eda pretendido <strong>\u201cquedarse con lo que era de nuestra familia\u201d<\/strong> \u2013en palabras atribuidas al propio Tony\u2013, es decir, recuperar el control territorial que antes ostentaban sus parientes en la zona sur de la Capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, su protagonismo delictivo <strong>reci\u00e9n comenz\u00f3 a sentirse en los \u00faltimos dos a\u00f1os<\/strong>. Seg\u00fan investigadores, ni Peque\u00f1o J ni su mano derecha Mat\u00edas Ozorio formaban parte de una gran organizaci\u00f3n internacional, sino de <strong>un grupo reducido de marginales<\/strong> que buscaban disputar el negocio de la droga al menudeo en el sur del Gran Buenos Aires. Hacia 2024, la banda de Peque\u00f1o J estaba integrada por <strong>\u00e9l y siete u ocho individuos m\u00e1s<\/strong>, incluidos otros j\u00f3venes de origen peruano y argentino. Entre ellos se destacaba <strong>Mat\u00edas Agust\u00edn Ozorio<\/strong>, un argentino de 28 a\u00f1os identificado como su <strong>segundo al mando<\/strong>. Para imponerse, el grupo recurri\u00f3 a m\u00e9todos extremadamente violentos: llegaron a <strong>secuestrar a hijos e hijas de narcos rivales y usurpar sus viviendas<\/strong> como forma de amedrentamiento, intentando arrogarse la \u201cherencia\u201d de los antiguos jefes narco de la zona<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/861324-la-sordida-historia-detras-del-triple-crimen#:~:text=grupo%20de%20marginales%2C%20que%20pelean,habla%20de%20complicidad%20con%20las\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">.<\/a> Pese a estos ataques, los nombres de Valverde y su gente <strong>no figuraban en antecedentes ni estaban en el radar policial<\/strong>, lo que indica que lograron operar en las sombras \u2013posiblemente con alguna complicidad o al menos desidia de autoridades\u2013 hasta que sus cr\u00edmenes escalaron en notoriedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Allanamiento:<\/em> la Polic\u00eda secuestr\u00f3 una <strong>pistola Glock calibre .40<\/strong>, documentaci\u00f3n y otros indicios en uno de los refugios de \u201cPeque\u00f1o J\u201d durante los operativos por el triple crimen. En la vivienda de una mujer que sol\u00eda darle alojamiento, los investigadores encontraron el arma registrada a nombre de Valverde, un <strong>pasaporte nuevo<\/strong> a su nombre \u2013lo que evidencia planes de fuga\u2013, <strong>recibos de transferencias de dinero a Per\u00fa por cientos de miles de d\u00f3lares<\/strong> y un esquema de recaudaci\u00f3n de fondos mediante la billetera virtual <em>Mercado Pago<\/em>. Estos hallazgos revelaron la importante <strong>estructura financiera<\/strong> de la banda y c\u00f3mo el joven narco enviaba ganancias a su pa\u00eds de origen, a la vez que preparaba su escape. Cabe destacar que, si bien Tony no ten\u00eda antecedentes penales en Per\u00fa, <strong>las autoridades argentinas lo se\u00f1alan por al menos dos a\u00f1os de actividades criminales<\/strong> en Buenos Aires, incluyendo <strong>acciones de sicariato (asesinatos por encargo)<\/strong> y <strong>microtr\u00e1fico de coca\u00edna<\/strong> en barrios populares. Es decir, desde la adolescencia tard\u00eda <em>Peque\u00f1o J<\/em> ya se hab\u00eda fogueado en la violencia y el narcomenudeo al otro lado de la frontera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El triple crimen que conmocion\u00f3 a Florencio Varela<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madrugada del <strong>20 de septiembre de 2025<\/strong>, la violencia de la banda de \u201cPeque\u00f1o J\u201d sali\u00f3 a la luz de la peor manera. Ese d\u00eda, en una casa alquilada de Florencio Varela (provincia de Buenos Aires), la polic\u00eda hall\u00f3 los <strong>cuerpos mutilados y semi enterrados<\/strong> de <strong>Brenda Loreley Del Castillo (20 a\u00f1os)<\/strong>, <strong>Morena Bel\u00e9n Verri (20)<\/strong> y <strong>Lara Agustina Guti\u00e9rrez (15)<\/strong>. Las tres j\u00f3venes hab\u00edan desaparecido horas antes tras salir enga\u00f1adas de sus casas rumbo a una supuesta fiesta; en realidad fueron <strong>secuestradas y llevadas con enga\u00f1os<\/strong> hasta ese domicilio, una <strong>trampa mortal<\/strong> tendida por la organizaci\u00f3n narco. All\u00ed, seg\u00fan reconstruy\u00f3 la investigaci\u00f3n, las v\u00edctimas fueron <strong>torturadas ferozmente a golpes y cuchillazos<\/strong> durante horas antes de ser asesinadas. La sa\u00f1a qued\u00f3 en evidencia: a la menor de ellas, Lara, <em>llegaron a amputarle los dedos de una mano mientras segu\u00eda con vida<\/em>, adem\u00e1s de mutilarle una oreja, previo a quitarle la vida degoll\u00e1ndola; Brenda muri\u00f3 por un <strong>fuerte golpe en la cabeza<\/strong> tras ser apu\u00f1alada reiteradas veces, y Morena presentaba el <strong>rostro desfigurado a golpes y el cuello roto<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo indica que se trat\u00f3 de una <strong>ejecuci\u00f3n planificada con frialdad<\/strong>. Los asesinos hab\u00edan <strong>cavado con anticipaci\u00f3n<\/strong> un profundo pozo en el jard\u00edn de la vivienda y, tras el crimen, enterraron all\u00ed los cuerpos envueltos en mantas, piedras y cemento. Cuando efectivos policiales irrumpieron en la escena (luego de rastrear por GPS el tel\u00e9fono de una de las chicas durante cinco d\u00edas), encontraron a <strong>una pareja limpiando con lavandina las manchas de sangre<\/strong> en paredes y pisos, intentando borrar evidencias. Tambi\u00e9n detuvieron a <strong>los due\u00f1os de la casa<\/strong>, implicados en el alquiler del lugar para el macabro fin. Todo estaba orquestado de antemano: una <strong>camioneta<\/strong> blanca robada fue utilizada para trasladar a las j\u00f3venes sin dejar rastros identificables, y distintos miembros de la banda cumplieron roles de apoyo log\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hip\u00f3tesis de los investigadores es que el m\u00f3vil del triple crimen fue una <strong>venganza narco<\/strong>. <em>\u201cUna de las chicas se qued\u00f3 con dinero o droga\u201d<\/em> de la organizaci\u00f3n, habr\u00eda sido la acusaci\u00f3n que desat\u00f3 la furia de <em>Peque\u00f1o J<\/em>, aunque en los videos grabados de la tortura <strong>no se menciona expl\u00edcitamente qu\u00e9 supuestamente robaron<\/strong>. Convencido de la traici\u00f3n, el joven jefe orden\u00f3 un <strong>castigo ejemplar<\/strong>: secuestrarlas, torturarlas y asesinarlas para enviar un mensaje de disciplina dentro de su banda. De hecho, <strong>todo el suplicio fue filmado en vivo<\/strong> por uno de los c\u00f3mplices \u2013identificado luego como Miguel \u00c1ngel Villanueva Silva, oriundo del mismo pueblo que Tony\u2013 y <strong>transmitido por redes sociales a m\u00e1s de 40 integrantes<\/strong> del grupo criminal. Esa madrugada atroz fue seguida en tiempo real por decenas de miembros de la organizaci\u00f3n, a modo de escarmiento interno para quien piense en deslealtades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El triple homicidio (calificado tambi\u00e9n como <em>triple femicidio<\/em> por la condici\u00f3n de g\u00e9nero de las v\u00edctimas) caus\u00f3 <strong>conmoci\u00f3n p\u00fablica en Argentina<\/strong>, un pa\u00eds poco habituado a este tipo de cr\u00edmenes vinculados al narcotr\u00e1fico con tal nivel de ensa\u00f1amiento. Marchas espont\u00e1neas y manifestaciones del movimiento <em>Ni Una Menos<\/em> clamaron justicia por Brenda, Morena y Lara, visibilizando la extrema violencia del caso. R\u00e1pidamente, la Justicia bonaerense avanz\u00f3 en la causa: el fiscal <strong>Adri\u00e1n Arribas<\/strong>, a cargo de la investigaci\u00f3n, no dud\u00f3 en <strong>apuntar a \u201cPeque\u00f1o J\u201d como el ide\u00f3logo<\/strong> detr\u00e1s del ataque. Arribas sostiene que Tony Valverde planific\u00f3 cada detalle de la emboscada y dio las \u00f3rdenes para ejecutar a las j\u00f3venes, contando con la asistencia de varios subordinados. <em>\u201cHubo una estrategia premeditada para llevarlas a un lugar y matarlas\u201d<\/em>, confirm\u00f3 tambi\u00e9n el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, <strong>Javier Alonso<\/strong>, enfatizando el car\u00e1cter planificado del triple crimen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pesquisas revelaron una <strong>red de complicidades<\/strong> detr\u00e1s del hecho. Adem\u00e1s de la pareja de limpiadores y los due\u00f1os de la casa (todos j\u00f3venes de entre 18 y 29 a\u00f1os detenidos en flagrancia), se identific\u00f3 a <strong>V\u00edctor L\u00e1zaro Sotacuro<\/strong>, un hombre de nacionalidad peruana se\u00f1alado como <strong>chofer de apoyo<\/strong> que iba en un segundo veh\u00edculo detr\u00e1s de la camioneta principal. Sotacuro fue capturado d\u00edas despu\u00e9s en <strong>Villaz\u00f3n, Bolivia<\/strong>, cuando intentaba huir por la frontera. Tambi\u00e9n cay\u00f3 preso <strong>Ariel Gim\u00e9nez<\/strong>, un argentino acusado de haber <strong>cavado la fosa<\/strong> y enterrado los cad\u00e1veres en Varela. Y en un operativo televisado, fue arrestada <strong>Florencia Ib\u00e1\u00f1ez<\/strong>, sobrina de Sotacuro, por su participaci\u00f3n en la log\u00edstica del plan. Cada testimonio y evidencia fue encajando en el rompecabezas: un conductor de app de transporte declar\u00f3 haber llevado la noche del crimen a <strong>dos personas embarradas<\/strong> desde la casa de Varela hasta otro domicilio cercano; luego, en ese lugar, la polic\u00eda encontr\u00f3 la <strong>pala utilizada para cavar el pozo<\/strong>, confirmando as\u00ed c\u00f3mo los asesinos se prepararon con anticipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estos elementos, el cerco sobre <em>Peque\u00f1o J<\/em> y su c\u00edrculo se fue cerrando. Para el fin de semana siguiente, <strong>Mat\u00edas Ozorio \u2013el mano derecha del l\u00edder\u2013 ya ten\u00eda pedido de captura internacional<\/strong> con alerta roja de Interpol. Se presum\u00eda que tanto \u00e9l como Tony hab\u00edan logrado escapar de Argentina inmediatamente despu\u00e9s del crimen, intentando refugiarse en el exterior. La cacer\u00eda policial se volvi\u00f3 entonces internacional.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"929\" height=\"523\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9detenidos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3941\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9detenidos.jpg 929w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9detenidos-300x169.jpg 300w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/9detenidos-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 929px) 100vw, 929px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Los detenidos del triple crimen<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fuga y la captura en Per\u00fa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Confirmando los temores de las autoridades, Tony Valverde <em>\u201cPeque\u00f1o J\u201d<\/em> emprendi\u00f3 una r\u00e1pida <strong>fuga de Argentina<\/strong> apenas consumada la masacre. Seg\u00fan se reconstruy\u00f3, escap\u00f3 por v\u00eda terrestre hacia el norte: <strong>cruz\u00f3 a Bolivia<\/strong> y desde all\u00ed ingres\u00f3 a Per\u00fa con la intenci\u00f3n de llegar hasta <strong>Trujillo<\/strong>, su ciudad natal a unos 560 km al norte de Lima. Llevaba menos de una semana pr\u00f3fugo cuando <strong>subestim\u00f3 la capacidad de rastreo policial<\/strong>. Contra todo consejo de manual, el joven sigui\u00f3 utilizando su <strong>tel\u00e9fono celular personal<\/strong>, sin ni siquiera cambiar el chip o n\u00famero, lo que permiti\u00f3 localizar su posici\u00f3n con relativa facilidad. <em>\u201cNi el chip le hab\u00eda cambiado. [&#8230;] Algo muy poco profesional para un narco\u201d<\/em>, coment\u00f3 con iron\u00eda la ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich al revelar este descuido que facilit\u00f3 su captura. Efectivamente, antenas y tecnolog\u00eda de geolocalizaci\u00f3n ubicaron a Peque\u00f1o J el 30 de septiembre a la altura de <strong>Chilca<\/strong>, 75 km al sur de Lima, <strong>oculto dentro de la cabina de un cami\u00f3n que transportaba pescado<\/strong> rumbo a la capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El operativo final fue llevado a cabo por agentes de la Direcci\u00f3n Antidrogas de la Polic\u00eda Nacional del Per\u00fa (PNP), en coordinaci\u00f3n con la justicia argentina e Interpol. <strong>Tony Valverde fue arrestado en horas de la tarde del 30\/9<\/strong>, cuando el tr\u00e1iler en el que viajaba fue interceptado en la localidad costera de <strong>Pucusana<\/strong>. Iba agazapado detr\u00e1s del asiento del chofer cuando los efectivos peruanos lo descubrieron y redujeron, pr\u00e1cticamente sin ofrecer resistencia. Casi en simult\u00e1neo, en otro punto de Lima, autoridades peruanas lograron detener a <strong>Mat\u00edas Ozorio (28)<\/strong>, quien se hab\u00eda reunido con su jefe durante la huida. Al momento de ser esposado en un hotel de la capital peruana, Ozorio intent\u00f3 alegar: <em>\u201cMe trajeron enga\u00f1ado\u201d<\/em>, seg\u00fan trascendi\u00f3, intentando minimizar su rol. Pero para entonces los dos principales pr\u00f3fugos del caso ya estaban bajo custodia, poniendo fin a una persecuci\u00f3n de pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia de las capturas fue confirmada esa misma noche por las m\u00e1ximas autoridades. <em>\u201cQuiero felicitar a la Polic\u00eda Nacional del Per\u00fa por el enorme trabajo y la colaboraci\u00f3n en la captura de los dos pr\u00f3fugos del triple crimen. La Direcci\u00f3n Antidrogas detuvo a \u2018Peque\u00f1o J\u2019\u201d<\/em>, escribi\u00f3 en la red social X (Twitter) la ministra Bullrich, destacando la cooperaci\u00f3n internacional. En Lima, el general <strong>Zen\u00f3n Loayza D\u00edaz<\/strong>, director de investigaci\u00f3n criminal de la PNP, brind\u00f3 detalles a la prensa frente a la sede policial: explic\u00f3 que Tony Valverde <strong>ingres\u00f3 a Per\u00fa desde Argentina a trav\u00e9s de Bolivia<\/strong> y que fue ubicado gracias a trabajos de inteligencia tecnol\u00f3gica, hasta ser apresado dentro del cami\u00f3n en Pucusana. Loayza confirm\u00f3 tambi\u00e9n que <em>\u201cPeque\u00f1o J\u201d no registraba antecedentes en Per\u00fa<\/em>, pero que, <em>seg\u00fan informes argentinos, llevaba al menos dos a\u00f1os realizando sicariato y microtr\u00e1fico en Buenos Aires<\/em>, y record\u00f3 la figura del padre asesinado en 2018 como parte de su historial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con <em>Peque\u00f1o J<\/em> tras las rejas, <strong>son nueve los detenidos<\/strong> hasta el momento por el triple crimen de Florencio Varela, contando c\u00f3mplices de diverso rango. Las autoridades peruanas informaron que Valverde enfrentar\u00e1 un <strong>proceso de extradici\u00f3n<\/strong> para ser entregado a la Argentina lo antes posible. Por su parte, Mat\u00edas Ozorio, al ser ciudadano argentino, ser\u00e1 <strong>expulsado<\/strong> del Per\u00fa por v\u00eda administrativa y deportado directo a Buenos Aires. Ambos deber\u00e1n rendir cuentas ante la justicia argentina por una larga lista de delitos, incluyendo homicidio agravado y asociaci\u00f3n il\u00edcita, exponi\u00e9ndose a la m\u00e1xima pena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso de <em>\u201cPeque\u00f1o J\u201d<\/em> ha encendido alertas sobre la creciente conexi\u00f3n del <strong>narcotr\u00e1fico trasnacional<\/strong> entre Per\u00fa y Argentina, as\u00ed como la brutalidad que j\u00f3venes criminales importan de entornos violentos. Su historia personal \u2013desde la cuna narco en Trujillo, forjado por la figura de un padre criminal, hasta su sangriento ascenso en el bajo mundo bonaerense\u2013 ofrece pistas de c\u00f3mo se <strong>retroalimentan las din\u00e1micas de violencia<\/strong> entre ambos pa\u00edses. En palabras de un an\u00e1lisis period\u00edstico, la trayectoria de Tony Valverde representa <em>\u201cla continuidad de una genealog\u00eda criminal que empez\u00f3 en Trujillo, se aliment\u00f3 del culto a los capos del narcotr\u00e1fico y termin\u00f3 con un triple femicidio que sacudi\u00f3 a toda la regi\u00f3n\u201d<\/em>. Hoy, con <strong>\u201cPeque\u00f1o J\u201d tras las rejas<\/strong>, concluye una huida corta pero intensa, mientras apenas comienza el proceso judicial para esclarecer totalmente sus cr\u00edmenes y desmontar la red narco heredada que permiti\u00f3 semejante tragedia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras el brutal hallazgo de tres j&oacute;venes mujeres asesinadas en Florencio Varela (sur del conurbano&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3940,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[20],"class_list":["post-3921","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad","tag-destacados"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/JQH22LNZFBO4DMOZ6BKS4RAAXY.avif","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3921","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3921"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3921\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3942,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3921\/revisions\/3942"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3921"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3921"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3921"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}