{"id":9185,"date":"2026-06-09T21:25:18","date_gmt":"2026-06-10T00:25:18","guid":{"rendered":"https:\/\/elliberador.com\/?p=9185"},"modified":"2026-06-09T21:26:23","modified_gmt":"2026-06-10T00:26:23","slug":"wheelwright-que-dice-la-ley-sobre-mantener-en-el-cargo-a-una-jueza-de-faltas-condenada-por-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/2026\/06\/09\/wheelwright-que-dice-la-ley-sobre-mantener-en-el-cargo-a-una-jueza-de-faltas-condenada-por-corrupcion\/","title":{"rendered":"Wheelwright: qu\u00e9 dice la ley sobre mantener en el cargo a una jueza de faltas condenada por corrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso de Andrea Oberti, jueza de faltas de Wheelwright y ex presidente comunal de Labordeboy, expone una tensi\u00f3n institucional evidente. Fue condenada en primera instancia por peculado, con pena de prisi\u00f3n condicional e inhabilitaci\u00f3n absoluta y perpetua para ejercer cargos p\u00fablicos. Sin embargo, la Comuna decidi\u00f3 mantenerla en el cargo bajo el argumento de que apel\u00f3 la sentencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que toda persona tiene derecho a apelar. Pero la pregunta no es solo penal: tambi\u00e9n es \u00e9tica, administrativa e institucional. \u00bfPuede una funcionaria condenada por corrupci\u00f3n seguir ejerciendo autoridad p\u00fablica mientras se resuelve su situaci\u00f3n judicial?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Ley de \u00c9tica P\u00fablica de Santa Fe y el r\u00e9gimen municipal y comunal ofrecen herramientas concretas para analizar el caso.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ley 13.230 de \u00c9tica P\u00fablica de Santa Fe<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 1<\/strong> establece que la ley alcanza a quienes ejercen funci\u00f3n p\u00fablica en todos sus niveles y jerarqu\u00edas, ya sea por elecci\u00f3n, designaci\u00f3n, concurso u otro mecanismo legal. Una jueza de faltas, por lo tanto, queda comprendida dentro de ese est\u00e1ndar de responsabilidad p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 2<\/strong> exige honestidad, probidad, rectitud, buena fe, austeridad republicana, transparencia y defensa del inter\u00e9s p\u00fablico. Una condena de primera instancia por peculado \u2014delito contra la administraci\u00f3n p\u00fablica\u2014 choca de lleno con esos principios, aunque la sentencia todav\u00eda no est\u00e9 firme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 3<\/strong> se\u00f1ala que la conducta \u00e9tica es requisito de permanencia en el cargo. Este punto es clave: la firmeza penal puede ser necesaria para ejecutar definitivamente una condena, pero la permanencia administrativa exige otro est\u00e1ndar. La Comuna no est\u00e1 obligada a ignorar la situaci\u00f3n hasta que termine todo el proceso judicial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 13<\/strong> faculta a la Comisi\u00f3n Provincial de \u00c9tica P\u00fablica a recibir denuncias, remitir antecedentes y recomendar, seg\u00fan la gravedad, la suspensi\u00f3n preventiva en la funci\u00f3n o en el cargo. Es decir, la propia ley contempla una salida institucional: apartar preventivamente sin desconocer el derecho de apelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 14<\/strong> dispone que, ante posibles violaciones a la \u00e9tica p\u00fablica, cada jurisdicci\u00f3n debe instruir sumarios o activar los mecanismos necesarios para deslindar responsabilidades. En Wheelwright, eso implicar\u00eda abrir una revisi\u00f3n administrativa seria, con dictamen jur\u00eddico y fundamentos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 15<\/strong> prev\u00e9 sanciones seg\u00fan el r\u00e9gimen aplicable al cargo, sin perjuicio de las responsabilidades civiles o penales. Por lo tanto, la existencia de una causa penal no impide analizar responsabilidades administrativas o \u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright-1024x576.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-9150\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright-1024x576.webp 1024w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright-300x169.webp 300w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright-768x432.webp 768w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright-1536x864.webp 1536w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Wheelwright.webp 1672w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Representaci\u00f3n de la jueza de faltas Andrea Oberti, la presidente comunal Julia Bertone y el expresidente comunal Benjam\u00edn Gianetti, hijo de otro condenado por corrupci\u00f3n y actual empleado de Vialidad<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ley 9.286: Estatuto del Personal de Municipalidades y Comunas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <strong>Ley 9.286<\/strong> tambi\u00e9n resulta relevante para el caso. Su <strong>art\u00edculo 11<\/strong> establece restricciones para ingresar a la administraci\u00f3n, entre ellas haber sufrido condena por delito doloso, delito contra la administraci\u00f3n p\u00fablica o encontrarse inhabilitado para ejercer cargos p\u00fablicos. Aunque se refiere al ingreso, marca un est\u00e1ndar claro: el Estado comunal no puede ser indiferente ante este tipo de antecedentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 61<\/strong> enumera las sanciones disciplinarias posibles: apercibimiento, suspensi\u00f3n, cesant\u00eda y exoneraci\u00f3n. Es decir, el r\u00e9gimen municipal y comunal tiene herramientas para actuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 64<\/strong> considera causal de exoneraci\u00f3n las faltas graves que perjudiquen material o moralmente a la administraci\u00f3n y el delito contra la administraci\u00f3n p\u00fablica. El peculado, justamente, pertenece a esa categor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 65<\/strong> establece que la cesant\u00eda y la exoneraci\u00f3n pueden ser aplicadas por el Departamento Ejecutivo o por el presidente comunal, previa instrucci\u00f3n del sumario correspondiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los <strong>art\u00edculos 66 y 67<\/strong> regulan la apertura de sumarios administrativos para comprobar faltas o hechos que involucren a personal municipal o comunal. En otras palabras, la Comuna tiene mecanismos formales para investigar y resolver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 114<\/strong> es especialmente importante: dispone que los sumarios administrativos por hechos que puedan configurar delitos son independientes de la causa penal. Esto significa que la Comuna no necesita esperar pasivamente el final del expediente judicial para evaluar la situaci\u00f3n administrativa de Oberti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>art\u00edculo 124<\/strong> permite suspender o trasladar preventivamente al personal cuando su alejamiento sea necesario para esclarecer los hechos o cuando su permanencia en el cargo resulte incompatible con el estado de las actuaciones. Una condena de primera instancia por peculado e inhabilitaci\u00f3n perpetua, aunque apelada, parece encajar de lleno en esa discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"352\" height=\"339\" src=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Captura-de-pantalla-2026-06-07-220139-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-9187\" srcset=\"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Captura-de-pantalla-2026-06-07-220139-1.png 352w, https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Captura-de-pantalla-2026-06-07-220139-1-300x289.png 300w\" sizes=\"(max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3digo de Faltas de Santa Fe<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <strong>Ley 10.703<\/strong>, C\u00f3digo de Faltas de Santa Fe, establece en su <strong>art\u00edculo 2<\/strong> que la justicia de faltas debe preservar la buena convivencia social, el orden p\u00fablico, la buena fe y el respeto hacia la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese principio vuelve m\u00e1s delicado el caso. Una jueza de faltas no solo ocupa un cargo administrativo: aplica sanciones, resuelve conflictos y representa autoridad frente a los vecinos. Por eso, su credibilidad p\u00fablica es parte esencial de la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La apelaci\u00f3n no borra el problema institucional<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Comuna de Wheelwright se ampara en que la condena no est\u00e1 firme. Pero ese argumento no alcanza para cerrar la discusi\u00f3n. La apelaci\u00f3n puede suspender la ejecuci\u00f3n definitiva de la pena penal, pero no impide abrir un sumario, pedir dict\u00e1menes, evaluar incompatibilidades o disponer un apartamiento preventivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ley no obliga a condenar dos veces a Oberti. Pero s\u00ed ofrece herramientas para proteger la instituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de fondo no es solo judicial. Es pol\u00edtico e institucional: Wheelwright sostiene en la Justicia de Faltas a una funcionaria condenada en primera instancia por corrupci\u00f3n, pese a que la normativa de \u00e9tica p\u00fablica y el r\u00e9gimen municipal y comunal habilitan mecanismos de revisi\u00f3n, sanci\u00f3n y suspensi\u00f3n preventiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta, entonces, es inevitable: \u00bfla Comuna est\u00e1 defendiendo la transparencia o est\u00e1 usando la falta de firmeza como excusa para sostener a una funcionaria condenada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la apelaci\u00f3n puede seguir su curso. Pero la \u00e9tica p\u00fablica no deber\u00eda quedar suspendida hasta la \u00faltima instancia judicial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso de Andrea Oberti, jueza de faltas de Wheelwright y ex presidente comunal de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9186,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[59],"tags":[1485,51,20,1335,472,1486,66,1334,1502],"class_list":["post-9185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-justicia","tag-benjamin-gianetti","tag-corrupcion","tag-destacados","tag-leonel-chiarella","tag-lisandro-enrico","tag-roberto-gianetti","tag-santa-fe","tag-ucr","tag-wheelwright"],"acf":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elliberador.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Andrea-Oberti.webp","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9188,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9185\/revisions\/9188"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elliberador.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}