Rafaela se tiñe de liberalismo: concejales de LLA lograron aprobar la ordenanza que habilita Uber, DiDi y Cabify

El proyecto fue presentado por los concejales de La Libertad Avanza, Fabricio Dellasanta y Milagros Zafra, integrantes del equipo de Romina Diez. La norma legaliza las aplicaciones de traslado, elimina trabas burocráticas y sostiene controles básicos de seguridad.

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El Concejo Municipal de Rafaela aprobó por unanimidad una ordenanza impulsada por los concejales de La Libertad Avanza, Fabricio Dellasanta y Milagros Zafra, que habilita el funcionamiento de las aplicaciones de traslado en la ciudad, entre ellas Uber, DiDi, Cabify y cualquier otra plataforma equivalente que pueda surgir en el futuro.

La iniciativa, presentada por dirigentes del equipo de Romina Diez, modifica de fondo el régimen local del transporte privado de pasajeros y marca un precedente importante para otras ciudades de la provincia. En lugar de sostener un sistema cerrado, cargado de permisos, trabas y regulaciones pensadas para otra época, la nueva norma reconoce la existencia de las plataformas digitales y las incorpora a un marco legal más moderno, simple y competitivo.

El propio concejal Fabricio Dellasanta destacó el alcance político de la aprobación: “Recién logramos en Rafaela la aprobación de la ordenanza de aplicaciones —Uber, DiDi, Cabify, etc.—. Estando en minoría hicimos suficiente presión para que salga por unanimidad”.

Además, remarcó que Rafaela podría convertirse en una referencia para el resto de Santa Fe: “Creo que somos la primera ciudad en tener una legislación liberal y desreguladora para plataformas tecnológicas. Podemos tomar esta ordenanza como base y precedente para impulsarla provincialmente”.

Fabricio Dellasanta, Romina Diez y Milagros Zafra

Menos burocracia y más libertad para trabajar

La ordenanza deroga la normativa anterior y habilita el Servicio de Transporte Privado de Pasajeros, incluyendo tanto a remises que funcionen mediante agencias físicas como a prestadores independientes que operen a través de plataformas tecnológicas.

El cambio central es que las aplicaciones dejan de ser perseguidas o tratadas como una actividad irregular. La norma las reconoce como plataformas de intermediación entre privados, donde el pasajero y el conductor acuerdan un servicio mediante una herramienta digital.

En ese sentido, Dellasanta fue claro al explicar el espíritu de la reforma: “Eliminamos toda la burocracia, trámites repetidos y redundantes, y eliminamos toda la carga impositiva y las tasas que se le cobraban a la actividad”.

Uno de los puntos más fuertes es que las tarifas serán libres, pactadas entre conductor y pasajero o establecidas por la plataforma o agencia correspondiente. La Municipalidad no fijará cuadros tarifarios ni intervendrá en los precios del servicio.

También se eliminan exigencias innecesarias sobre los vehículos: no habrá obligación de color, modelo o tipo específico de auto. Podrán utilizarse vehículos sedán o utilitarios, siempre que tengan cuatro puertas o más y cumplan con las condiciones mínimas de seguridad. En el caso de las aplicaciones, la antigüedad del vehículo será la que exija cada plataforma.

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Desregulación, pero con controles básicos

La ordenanza no implica un “vale todo”. El nuevo régimen mantiene controles mínimos vinculados a seguridad, identificación y responsabilidad.

Los vehículos deberán contar con Revisión Técnica Obligatoria vigente y seguro con cobertura de responsabilidad civil hacia terceros y terceros transportados. Los conductores, por su parte, deberán presentar DNI, certificado de antecedentes penales, licencia de conducir B.1 o superior, datos de contacto y autorización de manejo si el vehículo no es propio.

Además, se crea un Registro Municipal digital de Prestadores del Servicio de Transporte Privado de Pasajeros, gratuito, simple y declarativo, destinado a identificar y controlar a los conductores y vehículos afectados al servicio.

La diferencia es clara: el Estado deja de funcionar como una barrera de entrada y pasa a cumplir un rol limitado a verificar condiciones básicas de seguridad y documentación.

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Un precedente liberal para Santa Fe

La aprobación por unanimidad de una ordenanza impulsada por La Libertad Avanza muestra que el trabajo legislativo de Dellasanta y Zafra logró ordenar una discusión que en muchas ciudades sigue bloqueada por intereses corporativos, regulaciones obsoletas y resistencia a la innovación.

El proyecto no solo habilita una nueva opción de movilidad para los vecinos de Rafaela, sino que también abre una puerta política: usar esta ordenanza como base para avanzar en una legislación provincial que reconozca las nuevas formas de trabajo, movilidad y contratación entre particulares.

Rafaela queda así como una ciudad que decidió no darle la espalda a la tecnología. En vez de prohibir, perseguir o llenar de trabas a quienes quieren trabajar, eligió ordenar la actividad con reglas simples, menos burocracia y más libertad para elegir.

La señal es concreta: las aplicaciones de traslado quedan habilitadas, la competencia se abre y el vecino gana más opciones para moverse.

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