La reforma que devuelve el trabajo a la gente

La propuesta de Romina Diez marca el primer paso hacia un mercado laboral libre, moderno y sin el peso del Estado que asfixia la productividad.

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En la Argentina, conseguir trabajo no debería ser un privilegio. Sin embargo, durante décadas, el exceso de regulaciones, los impuestos confiscatorios y la inercia sindical convirtieron el empleo en un campo minado para el que produce. La reforma laboral presentada por la diputada Romina Diez, de La Libertad Avanza, rompe ese cerco y abre la puerta a un nuevo paradigma: uno donde el trabajo vuelve a ser un acuerdo entre libres, no una servidumbre mediada por el Estado.

El proyecto, bajo el lema “Año de la defensa de la vida, la libertad y la propiedad”, lleva en su esencia el ADN de la revolución liberal que encarna el gobierno de Javier Milei

Y no es un detalle estético: la propiedad privada y la libertad de contratación son pilares de cualquier sociedad próspera. Lo que propone Diez no es una simple “reforma”, sino una rectificación histórica.


Modernizar sin miedo

Entre los puntos centrales, la ley actualiza la Ley de Contrato de Trabajo de 1976, una norma nacida en un contexto económico y político que ya no existe. La reforma reconoce el derecho del empleador a modificar formas y modalidades de trabajo siempre que no haya perjuicio moral o material al trabajador

Es decir: se respeta la dignidad del empleado, pero se termina con la rigidez absurda que impide a una pyme adaptarse o crecer.

También amplía el concepto de beneficios sociales, que ahora podrán incluir capacitaciones, guarderías, planes médicos, conectividad o clubes —todos no remunerativos—, fomentando que las empresas inviertan en bienestar real en lugar de cargar con impuestos laborales distorsivos


Menos burocracia, más oportunidades

Otro cambio clave es la digitalización total de recibos y constancias de pago, eliminando el papeleo obsoleto y reduciendo costos administrativos

Y donde antes había castigo y litigio, ahora habrá incentivo: se introduce un Bono de Crédito Fiscal para Nuevos Empleos, que otorga hasta un 100% de descuento en contribuciones patronales durante un año a microempresas que contraten nuevos trabajadores

Esto no es teoría: significa que un emprendedor que hoy duda entre invertir o cerrar, puede volver a contratar. Es el mensaje que la Argentina productiva necesitaba escuchar.


El fin del Estado patrón

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es el estímulo a la contratación de empleados del sector público. Los empleadores que incorporen a un ex trabajador estatal tendrán un bono fiscal del 100% sobre sus contribuciones patronales

En criollo: se premia al que transforma empleo público en empleo privado.
Esa es la verdadera “reconversión laboral” —no la que multiplica ministerios, sino la que multiplica productividad.

El espíritu de la ley se alinea con el de Milei y su cruzada contra la cultura del privilegio.

Como dice Agustín Laje,

“la libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en no estar sujeto a la voluntad arbitraria de otro”.

Este proyecto pone límites a esa arbitrariedad estatal que durante años sofocó al mercado laboral.


El nuevo contrato social: libertad y mérito

La propuesta de Diez también impulsa la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que replica el modelo del RIGI pero a menor escala, facilitando amortización acelerada, devolución de IVA y estabilidad fiscal

En otras palabras: estabilidad para el que arriesga, inversión para el que produce, y previsibilidad para el que trabaja.

El objetivo no es precarizar, como gritan los defensores del statu quo, sino devolverle al trabajo su sentido original: una relación de intercambio voluntario, no una batalla judicial eterna.


Del control al crecimiento

Romina Diez no presentó una ley para los sindicatos; presentó una ley para los argentinos que quieren levantarse temprano, producir, competir y prosperar. Por eso este proyecto es más que laboral: es cultural.
En un país donde la palabra “reforma” suena a amenaza, esta ley la resignifica como sinónimo de libertad.

La Argentina necesita menos tutores y más confianza. Y, como decía Alberdi,

“la riqueza de las naciones es la libertad de sus habitantes”.

Con esta iniciativa, La Libertad Avanza demuestra que gobernar no es mantener el pasado, sino liberar el futuro.

— Ecus
La vibración libre en medio del ruido

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