Histórico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea tras 25 años de negociaciones
El acuerdo Mercosur-UE abre un mercado de 750 millones de personas, impulsa exportaciones, inversiones y posiciona a Sudamérica en la economía global.
Tras décadas de negociación, el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea se perfila como un catalizador del desarrollo sudamericano, con apoyo desde Javier Milei hasta Lula da Silva.
El bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay) está a las puertas de un histórico tratado de libre comercio con la Unión Europea tras 25 años de negociaciones. Es el acuerdo comercial más grande jamás firmado por la UE, creando un mercado integrado de casi 800 millones de consumidores y cerca de una cuarta parte del PIB mundial.
Este pacto no solo eliminaría barreras arancelarias, sino que también estrecharía lazos entre Sudamérica y Europa. Sorprendentemente, cuenta con amplio consenso regional: líderes ideológicamente opuestos, desde el liberal-libertario argentino Javier Milei hasta el izquierdista brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, lo apoyan, evidenciando que la apertura comercial trasciende divisiones políticas.
Beneficios económicos para todo el Mercosur
El tratado Mercosur–UE impulsaría significativamente el comercio y la inversión en los cuatro países miembros. Eliminar más del 90% de los aranceles mutuos podría incrementar hasta 37% los flujos comerciales birregionales a largo plazo. La UE quitaría tarifas al 92% de las importaciones desde Mercosur, mientras que Mercosur removería gravámenes al 91% de las exportaciones hacia Europa. Esto abrirá las puertas de un enorme mercado a los productos agroindustriales sudamericanos, y a cambio los bienes industriales europeos llegarían con menores costos.
Brasil ampliaría el acceso de su agroindustria al exigente mercado europeo. Argentina, tradicional exportador agrícola, prevé aumentar ventas de productos como cítricos y vinos gracias a la rebaja arancelaria. El nuevo gobierno de Milei –partidario del libre comercio– ve en el acuerdo una herramienta para reactivar la economía argentina con mayor competencia e inserción internacional. Uruguay y Paraguay, con economías más pequeñas, también obtendrían mejoras de acceso y atraerían inversiones.
Impacto geoestratégico e integración global
El acuerdo trasciende lo comercial y tiene valor geoestratégico: reduce la dependencia de pocos mercados y consolida a la UE como contrapeso a otras potencias. La presidenta de la Comisión Europea calificó al pacto de “necesidad política” además de oportunidad económica, reflejando que ambas partes lo ven como una reafirmación del libre comercio basado en normas
La convergencia entre Milei y Lula confirma esta visión estratégica. Pese a sus diferencias ideológicas, ambos coinciden en que una mayor apertura fortalecerá la posición de Sudamérica en el mundo. Lula incluso advirtió que si la UE no firma ahora, Brasil no continuará las gestiones “durante mi presidencia”, mientras Milei urgió a concretar el pacto “lo antes posible”. Que un libertario argentino y un izquierdista brasileño impulsen juntos el acuerdo demuestra que la integración global se ha vuelto política de Estado al margen del signo partidario.
El tratado exige estándares ambientales internacionales estrictos –incluyendo el Acuerdo de París y la protección de bosques– para que el comercio no crezca a costa del entorno. La UE apoyará la transición verde del bloque, uniendo apertura comercial y desarrollo sostenible.
Un nuevo horizonte para Sudamérica
La eventual entrada en vigor de este acuerdo marcará un hito en la inserción de Mercosur en el mundo: por primera vez el bloque firmará un acuerdo amplio con una potencia global. Este paso fortalecerá la posición de la región y facilitará futuros acuerdos comerciales con otros socios.
La apertura comercial se perfila como el camino hacia un desarrollo sostenido. Integrarse al mundo atraerá inversiones y generará empleo. El tratado Mercosur–UE, respaldado por líderes de todo signo, simboliza esa apuesta compartida por una Sudamérica más competitiva, interconectada y sustentable.
Ecus
La libertad no se mendiga, se ejerce
