Santiago Fontana: la criptonita del peronismo en Granadero Baigorria

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En Granadero Baigorria, histórica fortaleza peronista del sur santafesino, algo está cambiando. Durante décadas, la ciudad fue gobernada por el peronismo sin sobresaltos: mayoría en el concejo, intendentes peronistas, calles con nombres de sus próceres… incluso con el grotesco despropósito de haber bautizado una arteria local con el nombre de Julio De Vido, aún vivo, procesado y condenado por corrupción en la obra pública y en los trenes. Un símbolo perfecto del cinismo político: homenajear a un delincuente comprobado mientras todavía cumple condena por robarle al Estado.

Pero los tiempos cambian. Y esa transformación se materializa en la figura de Santiago Fontana, el candidato de La Libertad Avanza, que encarna una auténtica proeza electoral. En una ciudad tomada por el relato del «Estado presente», su irrupción representa una ola libertaria que amenaza con derrumbar una estructura enquistada de privilegios, clientelismo y aparatos políticos.

Fontana no solo se posicionó como una figura competitiva, sino que quedó a escasos 500 votos de la candidata del Movimiento Evita, Antonella García, quien partía como favorita con amplio margen y terminó ganando por apenas unos puntos. Tercero, algo lejos, quedó Martín Tartarelli, el candidato del intendente peronista Adrián Maglia, que mantiene una interna feroz con el Evita por el control del municipio.

Los resultados de las PASO en Baigorria fueron los siguientes:

Antonella García (Movimiento Evita): 4648 votos

Santiago Fontana (La Libertad Avanza): 4141 votos

Martín Tartarelli (PJ oficialista): 2933 votos

Una ciudad partida en tres, pero con un fenómeno nuevo en auge

La aparición de Fontana representa tres elementos clave:

  1. Ruptura del monopolio peronista: por primera vez en mucho tiempo, el peronismo no tiene garantizado el triunfo. La ciudad, acostumbrada a votar con la billetera estatal o el temor al cambio, empieza a despertar.
  2. Colapso de Unidos: el armado multicolor del gobernador Pullaro —que incluye radicales, socialistas y el PRO— quedó reducido a cenizas. No lograron ni un solo candidato competitivo y hoy están ausentes en el debate real.
  3. Bronca silenciosa en el aparato estatal: trabajadores municipales y provinciales, muchos ligados al viejo peronismo, no digieren el cambio de era. Reaccionan con críticas, operaciones internas y ataques a los nuevos referentes como Fontana. Pero lo cierto es que el poder ya no lo tienen ellos, y el electorado tampoco responde igual.

Antonella García y el peso de sus vínculos

La candidata del Movimiento Evita, Antonella García, es parte de una estructura hoy fuertemente cuestionada. Su referente nacional, Emilio Pérsico, ha sido imputado por fraude y extorsión en la famosa «causa piqueteros», por usar la pobreza como mecanismo de manipulación política (ver fuente: Clarín, 2024). En palabras más claras: convertir a los pobres en rehenes electorales.

García no solo representa una forma de hacer política que atrasa, sino que hereda la mochila de un esquema que hoy se cae a pedazos, con dirigentes judicializados, fondos sospechados y una moral pública degradada.

Tartarelli, el tercero en discordia

Candidato del intendente conservador Maglia, Martín Tartarelli quedó relegado, pero suma los votos de una interna que no garantiza fidelidad para las generales. Su desafío es conservar algo de dignidad política en un escenario donde el mapa se redibujó completamente.

Fontana, la revelación

En medio de ese lodazal, Fontana se erige como una opción limpia, disruptiva y coherente con el cambio cultural que se vive en todo el país. Transparencia, propuestas concretas y el respaldo de un modelo nacional que está desmantelando el relato estatista.

A la vez, su ascenso no es gratuito. El joven libertario sufre las operaciones más burdas y arteras de la vieja política: desde mentiras sobre reuniones inexistentes hasta ataques callejeros de militantes organizados que lo insultan mientras hace campaña, solo para filmarlo y subirlo a redes creyendo que eso lo perjudica. Pero sucede todo lo contrario. Ese estilo violento, decadente y patotero que representa lo peor del kirchnerismo y de la izquierda, lejos de dañarlo, lo fortalece, mostrándolo como la verdadera alternativa frente al sistema que la mayoría de los vecinos quiere desterrar. Hasta los indecisos están empezando a volcarse a su favor por contraste con esa forma de hacer política que ya no toleran.

Su desafío este domingo será monumental: disputarle el primer lugar a una estructura política que todavía maneja recursos, militancia paga y vínculos con sectores judiciales. Pero si algo dejó claro esta elección es que la realidad cambió, incluso en la ciudad donde homenajearon a De Vido como si fuera un prócer.

Sea cual sea el resultado, la historia ya está escrita: el bastión peronista cayó. Ahora, el desafío es construir algo nuevo y mejor.

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