Granata, la falsa opositora que facilitó el endeudamiento récord de Pullaro en Santa Fe
El gobernador Maximiliano Pullaro acaba de obtener una autorización de endeudamiento por mil millones de dólares en la provincia de Santa Fe. Una cifra monumental en un contexto de crisis fiscal nacional y provincial, donde el Estado santafesino ya carga con más de 1.300 asesores, sueldos políticos descomunales, estructuras ministeriales innecesarias (como el Ministerio de Igualdad y Género, que consume tanto presupuesto como ambas cámaras legislativas) y un gasto público creciente que busca sostener una maquinaria electoral obscena, con carteles, pasacalles y propaganda incluso en las localidades más inhóspitas.
Pero esta vez, el endeudamiento no se logró gracias al apoyo del peronismo. De hecho, ese espacio votó en contra. El voto clave vino de quien se presenta ante el electorado como una opositora de “valores” y afinidades con Javier Milei: la diputada provincial Amalia Granata.
La maniobra en detalle: presente para dar quórum, ausente para no votar
Granata y su espacio bajaron al recinto para dar quórum y habilitar la sesión, pero luego se ausentaron al momento de votar. Una jugada quirúrgica y deliberada para facilitar el endeudamiento sin quedar expuestos directamente como cómplices de Pullaro
Pero el dato central es que hubo seis ausentes clave, entre ellas Amalia Granata y su mano derecha Alicia Sansa. Si ambas hubieran estado presentes, el endeudamiento no se aprobaba. Pero no fueron las únicas. Emiliano Peralta, también de ese espacio, se retiró antes de votar alegando —según dijeron— una situación familiar urgente. Supuestamente.
Y en este punto hay que decirlo sin eufemismos: Granata se llena la boca hablando de transparencia, pero es funcional al sistema más corrupto de todos. Cobra bolos, opera todo con una lógica de “tasación” política, y cada jugada suya parece tener una cotización económica detrás. Cuando se votó la convocatoria a la Convención Constituyente, también estuvo ausente, esta vez por estar de viaje en el Vaticano, aunque fue la primera en salir a criticar la medida públicamente. Juega a la opositora, pero no está donde se decide el futuro de los santafesinos.
A estas ausencias estratégicas se sumaron también Verónica Baró Graf (Frente Renovador), Beatriz Brouwer (Unite) y Claudia Balagué (Frente Amplio por la Soberanía), lo que terminó de inclinar la balanza en favor del oficialismo.
¿Quién es realmente Amalia Granata?
Granata construyó su figura mediática como una opositora de “valores”, intentando pegarse discursivamente a Javier Milei cada vez que puede, aunque sin conseguir jamás su aceptación política. Y no por falta de intentos, sino por falta de coherencia.
En los hechos, su bloque no solo no integra La Libertad Avanza, sino que contiene a espacios que representan exactamente lo contrario del ideario libertario: Coalición Cívica ARI (una escisión por izquierda del radicalismo), Inspirar (de tradición conservadora estatista), sectores del Partido Libertario cooptados, y otras fuerzas menores que solo buscan una silla.
Este espacio, funcional al gobernador Pullaro, actúa como lo que es: una falsa oposición que se disfraza de cambio, pero sostiene las mismas prácticas de siempre.
Más impuestos, más asesores, más deuda
El problema no es solo el monto del endeudamiento, sino para qué se endeuda Pullaro: para financiar un Estado inviable, con gastos desmedidos, estructura obsoleta y crecimiento del aparato político en todos los niveles.
¿Ejemplos?
1.300 asesores con sueldos de privilegio.
Un ministerio de Igualdad y Género que gasta tanto como el Poder Legislativo entero.
Aumento de cargos políticos, intendentes funcionales y campañas de cartelería millonarias en pueblos sin servicios básicos.
Suba de impuestos y tasas provinciales, mientras se pide deuda para pagar sueldos, pauta y campaña.
Y todo esto fue posible porque una diputada que dice ser opositora decidió jugar para el oficialismo sin ensuciarse las manos con un voto afirmativo, pero garantizando el resultado con su presencia táctica.
El caballo de Troya del pullarismo
Hoy, los hechos muestran que Amalia Granata no representa una oposición verdadera, sino una pieza interna del esquema de gobernabilidad de Pullaro. Dice una cosa en los medios, pero hace otra en la Legislatura. Se vende como cercana a Milei, pero actúa como su antítesis. Busca captar a un electorado cansado de la política tradicional, para después entregarlo a quienes siguen haciendo política como siempre: con gasto, deuda y aparato.
En una provincia donde la vieja política se disfraza de “nueva” y donde algunos quieren usar el cambio como máscara para seguir robando, la única oposición real es la que se planta, dice presente, y vota en consecuencia. No la que se borra cuando más importa.
