Elecciones en Buenos Aires: la trinchera peronista resiste
El kirchnerismo se impuso en 6 de las 8 secciones bonaerenses y refuerza su bastión histórico. La provincia más poblada del país queda otra vez bajo el control del estatismo, mientras La Libertad Avanza busca abrirse paso en medio de la resistencia de la maquinaria peronista.
El kirchnerismo agrupado en Fuerza Patria logró imponerse en 6 de las 8 secciones electorales de la provincia de Buenos Aires, con un resultado cercano al 47% de los votos, más de 13 puntos por encima de La Libertad Avanza. El aparato peronista, fiel a su estilo, apeló a la movilización de recursos, sindicatos y estructuras territoriales para conservar su bastión histórico, una de las últimas trincheras del estatismo en el país.
Un mapa teñido de peronismo
En la Primera Sección, la más numerosa con 4,8 millones de votantes, el ministro Gabriel Katopodis se quedó con más del 47% y amplió diferencias sobre el libertario Diego Valenzuela, asegurando cinco bancas en el Senado bonaerense.
La Tercera Sección, territorio clásico del peronismo, volvió a demostrar su dependencia del aparato estatal: la vicegobernadora Verónica Magario superó el 53% y duplicó la cosecha de Maximiliano Bondarenko, candidato impulsado por el gobierno nacional.
La Séptima y la Octava Sección también cayeron del lado de Fuerza Patria, garantizando que el peronismo siga controlando buena parte de la Legislatura provincial.
Los focos libertarios
La Quinta Sección, con Guillermo Montenegro en Mar del Plata, y la Sexta, encabezada por Oscar Liberman, dieron aire a los libertarios, que lograron victorias importantes y sumaron representación legislativa clave. Allí se vio con claridad que, cuando el aparato peronista no domina las urnas a través del clientelismo, los ciudadanos empiezan a apostar por una alternativa liberal.
La preocupación: más estatismo, menos libertad
El triunfo del kirchnerismo bonaerense reaviva la preocupación por la persistencia del modelo estatista en la provincia más poblada del país. Con el control de la Legislatura, el peronismo buscará blindar estructuras sindicales, gasto público y privilegios que atentan contra la transformación que impulsa Milei desde la Nación.
El contraste es claro: mientras el gobierno nacional apuesta por abrir la economía, reducir el peso del Estado y devolver libertad a los argentinos, en Buenos Aires se refuerza el modelo contrario, el de un Estado presente en los negocios de la política y ausente en los problemas de la gente.
Un futuro en disputa
La elección bonaerense confirma que la batalla cultural y política no está cerrada. La Libertad Avanza logró quebrar algunos bastiones y posicionarse como segunda fuerza, pero la maquinaria K demostró que aún puede resistir. La pregunta de fondo es si Buenos Aires seguirá siendo el último refugio del estatismo o si, como ya ocurre en otras provincias, también terminará cediendo ante el cambio que la mayoría de los argentinos eligió en 2023.
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