A Cuba le quedan 15 días de petróleo para abastecer de energía a la isla y Europa activa planes de contingencia por crisis humanitaria

El Financial Times advierte que a Cuba le quedaría petróleo para solo 15 a 20 días. El dato aceleró alarmas en Europa: la UE analiza escenarios de contingencia ante el riesgo de un colapso de servicios básicos y una nueva ola de presión migratoria desde una economía sometida por 70 años de régimen comunista.

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El Financial Times, en base a datos de la firma Kpler, advierte que a Cuba le quedarían apenas 15 a 20 días de abastecimiento de petróleo si no se reanudan envíos. Con el fantasma de apagones masivos, parálisis productiva y nuevas olas migratorias, diplomáticos europeos en La Habana reportan que la UE ya evalúa planes de contingencia. El trasfondo es un régimen de partido único que, desde hace casi siete décadas, responde a la crisis con represión: presos políticos, condenas desproporcionadas por protestar y castigo al disenso.

15 a 20 días y la economía al borde del apagón

La advertencia no llega desde una ONG ni desde la oposición, sino desde el corazón del periodismo económico global: el Financial Times publicó que, según los registros de Kpler, el flujo de crudo hacia La Habana se está secando y las reservas alcanzarían para entre 15 y 20 días bajo el consumo actual. El dato no es menor: en un país donde el Estado monopoliza la energía y buena parte de la logística, la falta de combustible se traduce rápido en apagones, transporte paralizado, caída de la producción y desabastecimiento.

En las últimas horas, además, la presión externa se intensificó: Estados Unidos anunció medidas para castigar con aranceles a países que provean petróleo a Cuba, en un intento explícito de asfixiar el suministro. Reuters y otros medios señalan que esto impacta directo sobre los pocos proveedores que venían sosteniendo el esquema.


Europa mira el escenario y arma contingencias

El punto clave es que el eventual colapso no sería “solo cubano”. Informes citados por Bloomberg describen preocupación en legaciones europeas ante una combinación peligrosa: crisis energética, deterioro económico y un sistema político incapaz de absorber protestas sin violencia estatal. Esos reportes hablan de planes de contingencia (protocolos internos, previsiones para personal y ciudadanos, y escenarios humanitarios) ante la posibilidad de una crisis súbita.

Esto no es altruismo: para Europa, una crisis severa en Cuba puede significar nueva ola migratoria, inestabilidad regional y presión diplomática inmediata.


Dictadura comunista de 70 años

Acá está el punto que muchos análisis “humanitarios” pasan por alto: Cuba no enfrenta una crisis dentro de una democracia, sino dentro de una dictadura de partido único. Y eso cambia todo.

Cuando la escasez se vuelve protesta, el régimen no debate: reprime. Organizaciones de derechos humanos y reportes oficiales describen un patrón sostenido: detenciones arbitrarias, vigilancia, hostigamiento a familias y penas de cárcel por manifestarse. Human Rights Watch documentó abusos contra detenidos por las protestas del 11 de julio de 2021, incluyendo malos tratos y condiciones degradantes; y los informes del Departamento de Estado de EE.UU. también describen restricciones severas y trato diferenciado a presos políticos.

Los números, además, desmienten el relato de “normalidad”: Prisoners Defenders reportó que Cuba cerró 2025 con 1.197 presos políticos en su listado.
Y cuando la protesta surge por apagones o hambre, el castigo llega igual: Reuters informó condenas de hasta 15 años para manifestantes en casos vinculados a protestas por cortes de luz.

La UE puede diseñar planes y la prensa puede contar días de combustible, pero el dato político es el que explica por qué el riesgo humanitario se multiplica: en un régimen así, la gente no solo teme al hambre o al apagón. También teme hablar.


Ayuda humanitaria sí, financiamiento al régimen no

Si la situación empeora, el debate real en Europa y Occidente debería ser cómo asistir a la población sin fortalecer la maquinaria represiva que llevó a la isla a este punto. Porque el castrismo —hoy reciclado en el aparato de Díaz-Canel— no es víctima de la escasez: es responsable estructural de un sistema sin libertad económica, sin alternancia política y sin controles ciudadanos.

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