Tras 26 años, un presidente volvió al Campo de la Gloria: Milei devolvió la custodia del sable corvo de San Martín a los Granaderos
En el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, Javier Milei encabezó un acto cargado de simbolismo al devolver el sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos, sus custodios históricos, y denunciar el uso político del patrimonio nacional en gestiones anteriores. En contraste, Pullaro no habló, recibió abucheos y carteles en su contra, mientras un helicóptero policial sobrevoló el Campo de la Gloria durante el discurso presidencial, alimentando sospechas sobre un intento de opacar una jornada donde la popularidad del presidente quedó en primer plano.
SAN LORENZO. La conmemoración del 213° aniversario del Campo de la Gloria volvió a tener un protagonista que hacía décadas no se veía: un Javier Milei en funciones encabezando el acto central. Según registros periodísticos, el último antecedente de un presidente en ejercicio en esta ceremonia fue Fernando de la Rúa, en febrero de 2000.
La escena combinó liturgia histórica, gesto institucional y clima de tribuna: el regreso del sable corvo de José de San Martín a la custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo —un símbolo con peso propio en la memoria nacional— y, en paralelo, una recepción áspera al Maximiliano Pullaro, cuya presencia, de acuerdo con crónicas, encendió gritos cruzados entre sectores del público.
El sable vuelve a los Granaderos: “justicia histórica” y mensaje político
El punto más fuerte del acto fue la entrega formal del sable corvo al jefe del Regimiento, el teniente coronel Cristián Castellanos, con una definición que el propio Milei planteó como “justicia histórica”: devolver la custodia a quienes —por tradición y función— han sido sus guardianes.
En su discurso, Milei presentó la gesta sanmartiniana como una revolución de raíz liberal contra un “estado tiránico” y usó el sable como emblema material de un proyecto de libertad. También reconstruyó una cronología para justificar el cambio: disolución del regimiento en 1826 por Rivadavia, recreación en 1903 a cargo del Presidente Roca, designación como escolta presidencial en 1907, y el largo período en que la reliquia permaneció bajo custodia militar hasta su traslado al museo en 2015.

Juventud Peronista, los robos de los 60 y el traslado de 2015
Milei afirmó que el sable fue robado dos veces —en 1963 y 1965— por la Juventud Peronista y calificó esos episodios como ataques al patrimonio nacional.
Luego apuntó contra la decisión de 2015 —bajo la Cristina Fernández de Kirchner— de reubicar la pieza en el Museo Histórico Nacional, y cuestionó que personas vinculadas a aquellos robos hayan sido invitadas a la inauguración donde volvió a exhibirse.
Pullaro, el silencio y la tribuna: una incomodidad provincial a la vista
En el tramo central del acto, varias crónicas señalaron que Milei fue el único orador del momento principal, mientras el gobernador tuvo un rol más protocolar.
En paralelo, y ya en clave política, la presencia de Pullaro no pasó inadvertida: hubo reacciones confrontadas en la gente (increpadas y defensas, en una “guerra de gritos”, según una cobertura).
Además, en la previa del operativo se registraron demoras policiales a dos personas que pegaban carteles y repartían volantes contra la visita presidencial, lo que sumó ruido a un evento que, por definición, debería ser patrimonio común y no territorio de aprietes ni de militancia con uniforme.

El helicóptero sobre el Campo de la Gloria: ¿seguridad, logística o provocación?
Otro detalle que llamó la atención fue el paso de un helicóptero de la Policía de Santa Fe sobre el predio, que generó especulaciones entre asistentes, algo parecido a los ataques de tos durante el debate presidencial del 2023 que iniciaban una vez que el futuro presidente Milei comenzaba a hablar.
Parece, en idioma político, un acto evidente de quienes ostentan el poder en el gobierno provincial debilitado y el monopolio de la recepción de insultos y reclamos por parte del público asistente. No disponen de apoyo popular, pero sí de poder para embarrar la cancha.
Una imagen final: historia, custodia y poder
El regreso del sable a Granaderos reordenó un símbolo que excede a cualquier gobierno: la custodia no es un capricho estético, sino un mensaje sobre continuidad institucional. Milei lo explicitó al plantear que los Granaderos son “los legítimos protectores por derecho y por historia”, y prometió que la pieza seguirá accesible al público, bajo custodia militar.
Pero la política —siempre— se filtra: el contraste entre la centralidad presidencial y la soledad incómoda del gobernador fue, quizá, la postal más elocuente del día. En un escenario donde el poder provincial necesita autoridad y respaldo social, San Lorenzo mostró algo distinto: una tribuna que aplaude al presidente y discute al gobernador. Y cuando la calle discute, el Estado debería explicar —no sobrevolar.
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