Trump advierte que Estados Unidos tomará Cuba «casi de inmediato»

Mientras la izquierda llora «imperialismo», el presidente estadounidense pone en la mira al régimen de la isla. Díaz-Canel tiembla y pide ayuda a la «comunidad internacional». La era de los narco-dictadores comunistas llega a su fin.

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El presidente Donald Trump disparó una advertencia que sacudió al régimen de La Habana: Estados Unidos tomará el control de Cuba «casi de inmediato». La declaración, difundida este sábado 2 de mayo, cayó como una bomba sobre el castrismo agonizante, que lleva décadas sobreviviendo de la represión, el subsidio internacional y el narcotráfico .

La respuesta del régimen no se hizo esperar. Miguel Díaz-Canel, el títere que sucedió a los hermanos Castro, salió a pedir auxilio a través de redes sociales. «El presidente de EE.UU. eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes», balbuceó, y apeló a la «comunidad internacional» para que determine «si se permitirá un acto criminal tan drástico» . El canciller Bruno Rodríguez intentó aparentar firmeza: «Los cubanos no nos dejamos amedrentar», escribió, aunque el tono de súplica era evidente .

El miedo de la dictadura

Díaz-Canel no teme por el pueblo cubano. Teme por su propio pellejo. Sabe que Cuba no es un país: es una empresa criminal que durante 67 años se ha dedicado a exportar revolución, albergar terroristas, traficar drogas hacia Estados Unidos y reprimir a su población con un nivel de brutalidad que solo la izquierda global logra ignorar.

Trump lo sabe. Y no habla al azar. La advertencia sobre Cuba llega en medio de una ofensiva geopolítica sin precedentes: la guerra contra el régimen iraní —iniciada el 28 de febrero con la muerte del ayatolá Jameneí en un ataque israelí-estadounidense—, el bloqueo naval a los puertos de Irán que ya desvió 48 buques en 20 días , y la retirada de 5.000 soldados de Alemania porque Trump está cansado de financiar la seguridad de europeos ingratos .

El mensaje es claro: no hay más espacio para regímenes terroristas. Ni en Teherán, ni en La Habana.

La izquierda va a gritar «imperialismo»

Ya se escucha el coro progre de costumbre. Los mismos que aplauden cuando Maduro asesina opositores, que justifican al Hamas cuando masacra israelíes, que llaman «resistencia» a la tiranía cubana, van a salir a gritar que Trump es un imperialista.

Pero la realidad es otra. Cuba no es una víctima. Es una dictadura narco-comunista que ha utilizado la isla como plataforma de operaciones contra Estados Unidos durante generaciones. El régimen de La Habana tiene sangre en las manos: desde el Che Guevara fusilando campesinos en La Cabaña hasta los actuales campos de tortura para disidentes. Ha colaborado con Irán, con Venezuela, con el ELN y con cualquier grupo terrorista que le pague. Y ha enviado drogas, espías y criminales a territorio estadounidense con la misma impunidad con la que el peronismo reparte planes en Argentina.

Trump no propone una ocupación colonial. Propone acabar con un cáncer que la diplomacia de papel higiénico nunca se atrevió a extirpar.

Análisis El Liberador: el comunismo no se negocia, se derrota

Lo que Trump entiende —y lo que la derecha tibia de Latinoamérica se niega a aceptar— es que el comunismo no se combate con debates en la OEA ni con sanciones simbólicas. Se combate con fuerza. Se combate mostrando que cada dictadura tiene un precio, que cada régimen tiránico llega a su fecha de vencimiento, y que Estados Unidos no va a seguir tolerando vecinos hostiles armados hasta los dientes por potencias extranjeras.

La caída de Jameneí en Irán fue el primer paso. La advertencia a Cuba es el segundo. Y la izquierda latinoamericana —desde el kirchnerismo hasta el Foro de São Paulo— debería empezar a empacar sus maletas. Porque si Trump cumple lo que promete, La Habana cae. Y cuando La Habana caiga, el efecto dominó sobre Caracas, Managua y los satélites comunistas de la región será inevitable.

Díaz-Canel pide que la comunidad internacional salve al régimen. Pero la comunidad internacional ya eligió: eligió mirar para otro lado durante 67 años mientras los cubanos se morían en el estrecho de Florida o en las cárceles de Castro. Trump, al fin, eligió actuar. Y Cuba será libre.

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