El alcalde musulmán de Nueva York recibe financiamiento de China para desestabilizar la democracia de EE.UU.
El alcalde socialista de Nueva York habló en el Primero de Mayo mientras una maquinaria comunista de 600 organizaciones, $2.000 millones y financiamiento desde Shanghai sembraba consignas anti-capitalistas en las calles.
El viernes 1 de mayo de 2026, mientras el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani subía al escenario del Washington Square Park para arengar a la multitud en el marco de las protestas del Día del Trabajador, a pocos metros grupos vinculados al Partido Comunista Chino desplegaban pancartas que pedían la abolición del sistema democrático estadounidense y la destrucción del capitalismo. No era una coincidencia. Era una coreografía.
Según una investigación de Fox News Digital, las manifestaciones del Primero de Mayo en Manhattan —y otras 3.000 convocatorias en todo el país— fueron orquestadas por una red de 600 grupos con ingresos combinados de unos $2.000 millones. En el centro de esa operación está el People’s Forum, financiado por el magnate tecnológico Neville Roy Singham, estadounidense de nacimiento pero residente en Shanghai, donde opera como agente de influencia alineado con el PCCh.
La red de Singham: de Shanghai a las calles de Nueva York
Singham no es un filántropo progresista de Manhattan. Es un empresario que vendió su compañía tecnológica, se mudó a China y construyó una red de $100 millones —según testimonios ante el Congreso de Estados Unidos— dedicada a desestabilizar la sociedad estadounidense desde adentro. Asistió a entrenamientos de propaganda del PCCh, compartió oficinas con medios estatales chinos en Shanghai y canalizó decenas de millones de dólares a través del Goldman Sachs Philanthropy Fund hacia organizaciones como el People’s Forum, la ANSWER Coalition, el Party for Socialism and Liberation y Code Pink.
El People’s Forum —que recibió aproximadamente $20 millones y se describe abiertamente como un «incubador de movimientos para la clase trabajadora»— fue uno de los organizadores principales de la protesta neoyorquina donde habló Mamdani. Mientras el alcalde socialista celebraba la «fuerza de los sindicatos», los militantes de la red de Singham desplegaban carteles que decían «Trump es el síntoma, el capitalismo es la enfermedad» y gritaban consignas pidiendo el asesinato del presidente
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«Red-blue alliance»: cuando los comunistas y los demócratas bailan al mismo ritmo
La investigación de Fox News identificó lo que denomina una alianza «rojo-azul»: los grupos comunistas, socialistas y maoístas —el «rojo»— coordinando eventos con organizaciones tradicionales del Partido Demócrata —el «azul»— como Indivisible, MoveOn.org, la American Federation of Teachers y al menos 13 capítulos estatales y locales del Comité Nacional Demócrata, incluyendo al Partido Demócrata de California.
En las calles de Nueva York, el Partido Comunista de Estados Unidos repartía panfletos de su publicación marxista-leninista People’s World llamando a «alzarse contra MAGA». El Partido Comunista Revolucionario exigía desmantelar el «sistema capitalista-imperialista». La Unión Comunista Maoísta convocaba a unirse al «Contingente Antiimperialista». Y mientras tanto, Mamdani —quien en sus primeros 100 días de gestión ya anunció la apertura de supermercados estatales en Nueva York y habla de «política de baches» como respuesta al socialismo de alcantarillado— les daba legitimidad desde el escenario principal.
Banderas de enemigos y elogio a las tiranías
Las imágenes de las protestas no dejan lugar a dudas. A pasos de la Casa Blanca, en Washington D.C., manifestantes ondeaban banderas de los regímenes de Irán, Venezuela, Cuba, Corea del Norte, China y Palestina. Un militante de la Freedom Road Socialist Organization, consultado por Fox News, defendió a Singham como un «compañero marxista» y alabó al PCCh: «China está bastante bien ahora mismo». También glorificó a la ex Unión Soviética y aseguró que la vida en Cuba es «de día y de noche» comparada con Haití.
Otro grupo, los Comunistas Revolucionarios de América, llamaba a acabar con el capitalismo y elogiaba a la URSS por haber creado vivienda y seguridad alimentaria, aunque admitían que el régimen «finalmente colapsó». Su consigna era clara: «Abajo Trump y abajo los demócratas».
Análisis El Liberador: usan la democracia para destruirla
Lo que ocurrió el 1° de mayo en Manhattan no es una protesta laboral. Es la demostración pública de que el comunismo internacional no murió en 1989: se mudó a las ONG, a las fundaciones filantrópicas, a los sindicatos docentes y a los ayuntamientos progresistas. Singham no financia «activismo social». Financia guerra de influencia con dólares estadounidenses canalizados desde Shanghai, usando las leyes de exención de impuestos de Estados Unidos para armar una maquinaria que paraliza puentes, bloquea aeropuertos, quema banderas estadounidenses y promueve la abolición del sistema democrático.
Y la izquierda estadounidense —desde los demócratas de California hasta el alcalde Mamdani— le presta el escenario. Porque para el progresismo global, no importa quién paga la bandera ni qué régimen sostiene. Importa el enemigo común: el capitalismo, la propiedad privada, la república liberal. El mismo enemigo que el chavismo, el kirchnerismo y el Foro de São Paulo tienen en Latinoamérica.
Mamdani no fue un invitado inocente a una marcha obrera. Fue el rostro presentable de una operación que desde Shanghai busca desmantelar Estados Unidos desde adentro. Y mientras hablaba de «solidaridad» en Washington Square Park, a sus espaldas la maquinaria comunista gritaba que la democracia debe morir. Esa es la izquierda del siglo XXI: no construye, destruye. No gobierna, ocupa. Y no disiente, aniquila.
