Más barcos, más dólares: Bahía Blanca se prepara para exportar el boom de Vaca Muerta
La ampliación de Compañía Mega permitirá sumar hasta 12 buques por año en el puerto bonaerense. La obra demandó u$s260 millones y aumentará un 50% la capacidad de producción de líquidos del gas natural.
El Puerto de Bahía Blanca empieza a sentir en su actividad el impacto directo del crecimiento de Vaca Muerta. La ampliación de Compañía Mega en Cangrejales permitirá sumar hasta 12 buques por año a la operatoria marítima, en una señal concreta de cómo la inversión privada puede transformar recursos naturales en exportaciones, empleo y dólares genuinos.
La compañía inauguró un nuevo tren de fraccionamiento que demandó una inversión de u$s260 millones y permitirá incrementar en un 50% la capacidad de producción de líquidos del gas natural. La obra apunta a procesar mayores volúmenes provenientes de la Cuenca Neuquina y evitar que la falta de infraestructura se convierta en un cuello de botella para el desarrollo energético argentino.
Compañía Mega, integrada por YPF, Dow y Petrobras, viene registrando una tendencia sostenida de crecimiento en su terminal marítima. En 2023 despachó 37 buques, en 2024 llegó a 42 y en 2025 alcanzó 48 embarcaciones. Con la nueva ampliación, la estimación es sumar prácticamente un barco adicional por mes.
La nueva infraestructura está diseñada para separar y fraccionar componentes del gas natural, principalmente propano, butano, gasolina natural y etano. Se trata de productos clave tanto para el abastecimiento del mercado interno como para la exportación, especialmente en un contexto en el que la Argentina necesita ampliar su generación de divisas sin depender de deuda ni parches financieros.
El proyecto forma parte de un plan de expansión más amplio de Compañía Mega por u$s650 millones entre 2023 y 2028. La primera etapa ya fue puesta en marcha en Bahía Blanca y la segunda contempla nuevas inversiones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, con obras en Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.
Esa segunda fase prevé dos nuevas plantas de rebombeo, ampliaciones de infraestructura y mejoras operativas para incrementar el transporte y procesamiento de líquidos asociados al gas de Vaca Muerta. Según las proyecciones de la empresa, permitirá incorporar más de 500.000 toneladas anuales adicionales de líquidos del gas natural.
El dato relevante es que cerca del 80% de ese volumen incremental estará orientado a la exportación. En términos simples: más producción, más embarques y más dólares para la economía argentina. El resto se destinará al mercado interno, principalmente a través del abastecimiento de etano para la industria petroquímica.
El crecimiento de Mega también obliga al Puerto de Bahía Blanca a prepararse para una demanda logística mayor. Ante el incremento esperado en el movimiento marítimo, el Consorcio de Gestión del puerto evalúa nuevas inversiones en infraestructura, entre ellas la construcción de una cuarta posta de inflamables junto a las instalaciones actuales.
A ese escenario se suma otro megaproyecto impulsado por TGS, cuya Decisión Final de Inversión ya fue ratificada. Esa iniciativa proyecta sumar alrededor de 100 buques gaseros anuales vinculados a la exportación de propano, butano y gasolina natural, lo que podría convertir a Bahía Blanca en un nodo todavía más relevante para la salida energética argentina.
La foto productiva es clara. Vaca Muerta ya no es sólo una promesa geológica, empieza a mover plantas, ductos, puertos, barcos, exportaciones y cadenas industriales. El desafío es que la política no vuelva a frenar con impuestos, cepos o regulaciones absurdas lo que el sector privado está poniendo en marcha.
Durante años, la Argentina tuvo recursos pero no logró convertirlos en riqueza sostenida por falta de reglas claras, infraestructura y confianza. El avance de Mega muestra el camino contrario: inversión, tecnología, integración productiva y salida exportadora.
Bahía Blanca aparece así como una pieza clave del nuevo mapa energético. Si el país sostiene condiciones razonables para invertir, Vaca Muerta puede dejar de ser una oportunidad desperdiciada y transformarse en uno de los motores de la recuperación argentina.
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