Cristina Kirchner reaparecerá en un acto clave en el PJ mientras espera el fallo de la Corte
En medio de la tensión judicial por la inminente decisión de la Corte Suprema en la causa Vialidad, Cristina Fernández de Kirchner prepara un nuevo acto político en la histórica sede del Partido Justicialista (PJ) de la calle Matheu 130. La expresidenta hablará esta tarde ante la militancia kirchnerista en un evento cargado de simbolismo, excusas conmemorativas y fuerte contenido electoral.
Una aparición estratégica
El acto fue convocado oficialmente para conmemorar el Día de la Resistencia Peronista, en homenaje a los fusilamientos de José León Suárez ocurridos hace 69 años. Pero lo cierto es que se da en un contexto altamente sensible: la Corte Suprema analiza por estas horas si confirma la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra Cristina Kirchner, en el marco del caso de corrupción por la obra pública en Santa Cruz.
La expresidenta, que ya anunció su candidatura a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral de Buenos Aires, buscará convertir su situación judicial en una causa militante. Y el kirchnerismo, una vez más, apuesta a una escenografía épica para presentar como persecución lo que la Justicia evalúa como delito.
El operativo clamor K
Desde temprano, columnas de militantes de La Cámpora, el Movimiento Evita y otros espacios aliados comenzaron a llenar la calle Matheu. También se hicieron presentes dirigentes como Axel Kicillof, Verónica Magario, Fernando Espinoza, Mario Secco, Mayra Mendoza y Victoria Tolosa Paz. Se espera la llegada de Máximo Kirchner y otros miembros clave del armado K.
La jornada se perfila como el primer gran acto de campaña del kirchnerismo duro rumbo a las elecciones 2025, en las que el PJ busca evitar una derrota aún más profunda frente al fenómeno libertario liderado por el presidente Javier Milei.
Una Corte, una marcha y una amenaza velada
En la previa al acto, el PJ reunió de urgencia a su conducción nacional y anunció que, si la Corte Suprema confirma la condena a Cristina Kirchner, convocarán a una «gran marcha federal» en su defensa. No se trata solo de una movida simbólica: es un intento de presionar públicamente al máximo tribunal y ensayar un nuevo «operativo clamor», esta vez judicial.
El discurso que se espera de Cristina esta tarde no será uno más. Será el puntapié de su campaña, pero también un mensaje directo al Poder Judicial, a la interna del peronismo y al electorado que aún cree en el relato del “lawfare”.
Una estrategia conocida: victimización y polarización
Cristina Kirchner volverá a usar el atril del PJ para presentarse como perseguida y reeditar el clásico antagonismo entre el “pueblo” y el “poder real”. Las alusiones a fusilamientos de 1956, dictaduras, y personajes del siglo XIX no son casuales: son parte de una narrativa que busca trasladar su responsabilidad penal a un plano místico de resistencia política.
Pero esta vez, el contexto es otro. El kirchnerismo ya no es la fuerza dominante, sino un bloque en retroceso. La Libertad Avanza avanza. Y la sociedad parece cada vez menos dispuesta a comprar el libreto de la épica de la impunidad.
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