Helvecia vota por primera vez como ciudad, pero sigue rehén de la dinastía Weiss Ackerley, los “kirchneristas de buenos modales”

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Este domingo, Helvecia dejará de ser una comuna y se convertirá en ciudad. Por primera vez, los vecinos elegirán a un intendente y conformarán su propio concejo deliberante. Pero detrás de esta novedad institucional, lo que realmente está en juego es si la localidad seguirá siendo una sucursal más del negocio político de la familia Weiss Ackerley.

Sí, negocio político. Porque lejos de tratarse de servidores públicos, los Weiss Ackerley han convertido el Estado en una pyme familiar con sucursales en distintas ciudades de Santa Fe. En Santo Tomé, gobierna Miguel Weiss Ackerley. En Helvecia, su hermana –oriunda de la ciudad vecina– busca conservar el poder que les garantiza manejo de recursos públicos, estructura militante y caja política para seguir expandiendo la marca familiar.

Y como toda casta, replican los métodos más bajos del viejo peronismo y kirchnerismo que dicen combatir: entrega de bolsones de comida a cambio de votos, uso de la pobreza como herramienta de control social, ausencia total de propuestas concretas y una red de punteros que manipulan la necesidad. En Helvecia, la familia maneja dos galpones donde acopian alimentos que distribuyen discrecionalmente durante la campaña electoral. Mercadería que, en algunos casos, ya está vencida, porque el objetivo no es alimentar a la población, sino asegurar el negocio político.

No por nada, dentro de Santa Fe al espacio de Pullaro —aliado del PRO y el socialismo— lo llaman “kirchneristas de buenos modales”. Son los mismos métodos, con mejores modales y camisas planchadas. Pero el fondo es igual: someter a la población más vulnerable con asistencialismo clientelar y construir poder sobre la base de la dependencia.

Estas prácticas están lejos de ser aisladas. En abril de este año, el senador por el departamento Garay, Germán Baumgartner —del mismo signo político— fue denunciado por violar la ley electoral al utilizar fondos y recursos del Estado para hacer campaña a su favor como candidato a convencional constituyente. El senador se valió de actos oficiales y recursos públicos en plena campaña, en abierta contradicción con la ley santafesina que prohíbe ese tipo de maniobras durante los días previos a la elección.

Y la historia volvió a repetirse ayer, jueves 26 de junio, cuando el propio gobernador Maximiliano Pullaro encabezó un acto de campaña disfrazado de inauguración de “pilotes” para un futuro puente entre Santa Fe y Santo Tomé. Allí se presentó acompañado de los candidatos María del Carmen Luengo y Quique Maillier, a quienes promocionó usando una obra del Estado provincial como plataforma electoral, en plena víspera de la veda. Otra violación directa del artículo 6 de la ley de publicidad de actos de gobierno.

La aparición de La Libertad Avanza en escena vino a romper el silencio incómodo. Por años, esta red de poder simuló ser una “alternativa” al peronismo. Hoy, al ver amenazado su reinado, recurren a las mismas prácticas: reparto de bolsones, promesas vacías y el silencio cómplice de los que viven del presupuesto.

Helvecia puede hacer historia este domingo. No solo por elegir intendente por primera vez, sino por animarse a marcarle la cancha a los que han hecho de la política una herencia familiar. Es hora de que los ciudadanos recuperen el poder y le digan basta a quienes mantienen a la población pobre para poder comprarla más barato.


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