Argentina se desendeuda pagando: el giro histórico de Milei
Argentina pagó USD 4.200 millones, canceló el swap con EE.UU. y redujo deuda heredada. Un giro histórico que devuelve credibilidad y crédito.
El pago de USD 4.200 millones a bonistas, la cancelación total del swap con Estados Unidos y el fin de la licuación inflacionaria marcan un quiebre estructural: la Argentina empezó a reducir su deuda heredada honrando contratos.
Durante décadas, la Argentina aplicó una misma fórmula para administrar su deuda: no pagar, emitir pesos, devaluar y licuar. La inflación operaba como un impuesto encubierto para transferir el costo del endeudamiento al ahorro de la población. Los acreedores cobraban menos, los ciudadanos perdían poder adquisitivo y el país quedaba cada vez más aislado del crédito internacional.
El inicio de 2026 marca un punto de ruptura con ese modelo. El Estado argentino afrontó el 9 de enero uno de los mayores vencimientos de deuda de su historia reciente y lo hizo sin reestructurar ni postergar pagos. En total, el Tesoro desembolsó USD 4.216 millones correspondientes a bonos Globales (ley extranjera) y Bonares (ley argentina)
La composición del pago refleja su magnitud real:
- Bonos Globales:
Capital: USD 1.524 millones
Intereses: USD 1.043 millones - Bonos Bonares:
Capital: USD 1.187 millones
Intereses: USD 462 millones
El Gobierno cubrió estos compromisos con una combinación de recursos propios y financiamiento transitorio. Utilizó USD 2.300 millones de depósitos del Tesoro y completó el resto mediante una operación Repo por USD 3.000 millones que el Banco Central acordó con seis bancos internacionales —Bank of China, BBVA, Deutsche Bank, Santander, JPMorgan y Goldman Sachs— a un plazo de 372 días y una tasa del 7,4% anual.
Este dato no es menor: el costo financiero fue inferior al de operaciones similares en años previos, lo que indica una reducción de la prima de riesgo y una mejora en la percepción de solvencia del país.
Pero el verdadero quiebre del régimen de deuda no ocurrió en enero de 2026, sino en diciembre de 2025.
En ese mes, el Banco Central de la República Argentina canceló completamente el tramo activado del swap de monedas con el Tesoro de los Estados Unidos, por USD 2.500 millones, que había sido utilizado semanas antes para estabilizar el mercado cambiario en la previa electoral.
La devolución fue confirmada públicamente por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien además subrayó que la operación generó ganancias para el contribuyente estadounidense:
“Argentina ha reembolsado rápida y completamente su disposición del swap con Estados Unidos. El Fondo de Estabilización Cambiaria no tiene pesos y se generaron decenas de millones de dólares en ganancias”.
Desde el punto de vista contable, el movimiento fue preciso. El balance del BCRA mostró una reducción de USD 2.500 millones en el rubro “Otros pasivos” —donde se registra el swap— y un incremento equivalente en “Obligaciones con organismos internacionales”, lo que indica que el pago se realizó mediante un financiamiento puente sin afectar las reservas netas algo simple pero extraordinario para la historia argentina: Estados Unidos fue pagado en tiempo y forma.

Ese registro sintetiza el proceso de desendeudamiento real. Durante la actual gestión se cancelaron dos pasivos heredados de magnitud sistémica:
- Banco de Pagos Internacionales (BIS):
Deuda heredada por USD 3.117 millones, totalmente cancelada en abril de 2024. - Swap Tesoro de EE.UU.:
Tramo activado por USD 2.500 millones, devuelto en diciembre de 2025.
Total de deuda heredada cancelada: USD 5.617 millones.
Sin licuación inflacionaria. Sin default. Sin reestructuración.
Esto es lo que significa, en términos económicos estrictos, “desendeudarse pagando” gobierno paga con dólares
El calendario 2026, sin embargo, sigue siendo exigente. A lo largo del año, la Argentina deberá afrontar más de USD 12.500 millones entre bonos en moneda dura y compromisos con organismos internacionales.
Dos vencimientos concentran la mayor parte del esfuerzo:
- 9 de enero de 2026: USD 4.216 millones (ya pagados)
- Julio de 2026: más de USD 4.300 millones
A estos se suman otros pagos —principalmente al FMI y obligaciones varias— por aproximadamente USD 3.984 millones, que completan el total anual.
El esquema de financiamiento ya está definido: recursos del Tesoro, repos con bancos internacionales y fondos provenientes de privatizaciones y activos del Estado.
La diferencia con el pasado es estructural. Durante décadas, la Argentina “se desendeudaba” defaulteando o licuando pasivos con inflación. Hoy, el proceso es el inverso: se paga para recuperar crédito, moneda y previsibilidad.
Ese es el verdadero giro histórico.

Lo que está ocurriendo no es una mejora coyuntural, sino un cambio de régimen. El país que durante décadas usó la inflación para no pagar, ahora paga para no inflacionar. Ese es el núcleo del nuevo orden económico.
ECUS
La libertad no se mendiga. Se ejerce.
