Liberaron a Roberto Baldo: otro argentino recuperó su libertad tras meses de detención arbitraria en la Venezuela chavista

El régimen venezolano sumó una nueva excarcelación en medio de presiones internacionales. Roberto Baldo había sido acusado de “terrorismo” sin pruebas, permaneció desaparecido varios días y estuvo preso en uno de los penales más denunciados por violaciones a los derechos humanos.

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Otro ciudadano argentino logró salir de las cárceles del régimen venezolano. Se trata de Roberto Baldo, detenido desde noviembre de 2024 bajo una acusación de terrorismo que nunca fue sustentada con pruebas públicas ni respetó garantías judiciales básicas.

La liberación se produjo días atrás, aunque recién trascendió en las últimas horas, según confirmó la ONG Foro Penal, organización que documenta detenciones arbitrarias en Venezuela. Posteriormente, el canciller argentino Pablo Quirno ratificó la noticia y volvió a exigir la liberación inmediata de Nahuel Gallo y Germán Giuliani, que continúan ilegalmente privados de su libertad.

Baldo, propietario de una pizzería en el barrio caraqueño de Los Palos Grandes, fue detenido junto a su esposa, Montserrat Espinosa Irbern, por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Ambos permanecieron varios días en condición de desaparición forzada, sin contacto con sus familias ni información oficial sobre su paradero.

Recién el 2 de diciembre de 2024 fueron presentados ante un juez y formalmente imputados por terrorismo.

Baldo fue trasladado al penal Yare III, un centro de detención con múltiples denuncias por torturas, aislamiento prolongado, desnutrición y falta de atención médica. Su esposa fue llevada a una dependencia de la Policía Nacional Bolivariana en El Valle y posteriormente liberada.

Centro de detención Yare III

Según Foro Penal, el origen del caso estaría vinculado a un sobre dejado en la pizzería del matrimonio que debía ser entregado en la embajada argentina, un episodio utilizado por el aparato represivo del chavismo como excusa para montar una causa política.

Liberaciones parciales, causas abiertas

Aunque Baldo recuperó su libertad, la ONG aclaró que los cargos no fueron retirados, una práctica habitual del régimen para mantener bajo amenaza permanente a ex detenidos.

Su excarcelación se suma a la reciente liberación de Gustavo Gabriel Rivara, otro argentino que estuvo alojado sin cargos formales en el centro de detención El Helicoide, símbolo del aparato represivo chavista.

Desde el Gobierno argentino celebraron ambas liberaciones, pero insistieron en que aún quedan compatriotas detenidos de manera arbitraria.

La exministra de Seguridad Patricia Bullrich fue contundente:

“Mientras algunos negaban la existencia de presos políticos en la dictadura venezolana, Roberto estaba encerrado sin causa y sin debido proceso. Hoy vuelve con su familia. Pero todavía faltan Nahuel y Germán. Tienen que ser todos”.

Un sistema de presos políticos

Las liberaciones ocurren en el marco de una amnistía anunciada por el gobierno interino de Delcy Rodríguez, bajo supervisión de Estados Unidos, luego de la detención internacional de Nicolás Maduro.

Foro Penal contabiliza actualmente 687 presos políticos en Venezuela, entre civiles y militares. Aunque el chavismo sostiene que el país está “libre de presos políticos”, organizaciones de derechos humanos denuncian un patrón sistemático de detenciones arbitrarias, causas armadas y persecución a extranjeros.

Desde enero, más de 350 personas fueron excarceladas, pero la mayoría continúa bajo medidas restrictivas y con procesos judiciales abiertos.

La libertad como reclamo central

El caso de Roberto Baldo vuelve a exponer la maquinaria represiva del régimen venezolano y la utilización del sistema judicial como herramienta política.

Mientras algunos recuperan la libertad, cientos siguen encarcelados sin debido proceso.

La comunidad internacional y el Gobierno argentino mantienen la presión para que Nahuel Gallo, Germán Giuliani y todos los presos políticos sean liberados.

En Venezuela, la libertad sigue siendo una concesión del poder, no un derecho garantizado.

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Julián Sayago
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