Dos realidades en el Campo de la Gloria: Javier Milei ovacionado y el local Pullaro abucheado
En el acto por el Combate de San Lorenzo, las tribunas estallaron con cánticos de “presidente, presidente” mientras el gobernador quedó sin micrófono y recibió silbidos. La escena se leyó como una postal del momento: un gobierno nacional envalentonado —y con épica propia— frente a una gestión provincial atravesada por conflictos internos, una deuda en dólares bajo fuego cruzado y licitaciones que debieron retroceder.
En el Campo de la Gloria, San Lorenzo vivió una jornada de alto voltaje político y simbólico: el presidente encabezó la conmemoración del Combate y formalizó la devolución del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, resaltando que su custodia debía volver a quienes históricamente fueron “guardianes” del legado sanmartiniano.
La escena tuvo, además, un dato histórico que la organización y los cronistas remarcaron: el último presidente en ejercicio que había asistido a este acto fue Fernando de la Rúa, hace más de dos décadas.
La ovación: “¡Pre-si-dente!” y una tribuna encendida
Según la crónica de La Capital, el clima fue de euforia: gritos de “¡Pre-si-dente!” y una multitud que acompañó cada gesto del mandatario. En estimaciones difundidas por medios del interior, se habló de decenas de miles de asistentes en el predio y sus alrededores.

El contraste: Pullaro sin discurso y silbidos
Del otro lado de la postal, el gobernador no tomó la palabra: el acto concentró el protagonismo en la figura presidencial. En relatos periodísticos, se consignaron silbidos y abucheos cuando se lo mencionó o cuando quedó expuesto en soledad, sin conducción del evento.
La lectura política se potencia por el contexto: Pullaro viene de una derrota fuerte en las legislativas nacionales de octubre de 2025, cuando La Libertad Avanza ganó con el joven candidato Agustín Pellegrini (40,7%) y el armado del gobernador quedó tercero (18,3%).
La deuda en dólares: el frente de choque con Nación
A esa fragilidad política se sumó una discusión que escaló públicamente: el manejo de fondos provenientes de deuda externa. Infobae informó que Santa Fe colocó bonos por USD 800 millones para financiar obras.
En los últimos días, el Ministerio de Economía nacional y el propio presidente cuestionaron que la provincia mantuviera esos dólares sin liquidar, y circularon números de “pérdida” en el orden de $120.000 millones (según la acusación) por el movimiento del tipo de cambio

Conflictos internos: policía, paritarias y desgaste
En paralelo, la crisis en la seguridad santafesina ya no se esconde: con la policía en estado de ebullición, los reclamos contra el gobernador Maximiliano Pullaro y su administración se endurecen día a día. La bronca apunta de lleno a la conducción política del área y al ministro Pablo Cococcioni, a quien dentro de la fuerza señalan como blanco seguro de una silbatina masiva y por eso —según versiones recogidas en el lugar— evitó exponerse en el acto. El telón de fondo es dramático: en las últimas dos semanas se registraron cuatro muertes dentro de la fuerza, un dato que intensifica el malestar y vuelve irrespirable el clima en comisarías y unidades, mientras el gobierno provincial intenta sostener el relato de “normalidad” frente a una realidad que se le desordena en la calle y en su propia estructura.
Obra pública: licitaciones que retroceden y sospechas que quedan
El golpe más sensible para un gobierno provincial que pretende mostrarse “eficiente” llega cuando una licitación debe frenarse. En el caso del Túnel Subfluvial Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis, el Boletín Oficial de Santa Fe publicó el llamado (Licitación Pública 492) para comprar 400 luminarias LED por $150 millones.
Luego, una resolución del propio Ente dejó asentado que el procedimiento se suspendió y avanzó hacia dejarlo sin efecto, mencionando posibles superposiciones con convenios y donaciones vinculadas a ENERSA, para “evitar duplicidades y optimizar recursos públicos”. En paralelo, investigaciones periodísticas locales hablaron de presuntos sobreprecios, aunque esas acusaciones exceden lo que afirma la documentación oficial.
El helicóptero: ruido arriba, sospechas abajo
Sobre el cierre, un helicóptero sobrevoló el predio y fue leído por parte del público como señal de la presencia presidencial. El Litoral consignó que no hubo confirmación inmediata en ese momento, mientras Clarín lo atribuyó al helicóptero presidencial. En redes, el episodio alimentó interpretaciones de todo tipo —incluida la idea de un “mensaje” político—, pero no hay elementos públicos verificables para sostener que se tratara de una maniobra de la policía provincial.
Dos formas de pararse ante la época
Lo que dejó el Campo de la Gloria fue una imagen difícil de disimular: un presidente que se llevó la escena, con un relato histórico-político alineado a su identidad ideológica, y un gobernador que quedó expuesto, en plena acumulación de frentes abiertos. En Santa Fe —donde radicales, socialistas y peronistas suelen turnarse con distintas camisetas pero la misma lógica de Estado— el acto funcionó como termómetro: cuando la tribuna habla, el poder queda a la intemperie.
