Irán: nuevas protestas estudiantiles desafían al régimen mientras crece la presión internacional

Las universidades iraníes volvieron a convertirse en el epicentro de una nueva ola de protestas contra el régimen de Ali Khamenei, en un contexto de crisis económica, fuerte represión y negociaciones nucleares en curso con Estados Unidos.

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Miles de estudiantes volvieron a las calles en distintas universidades de Teherán y otras ciudades iraníes en una nueva ola de protestas contra el régimen del ayatolá Ali Khamenei. Las movilizaciones, que coincidieron con el inicio del semestre académico, reavivaron el clima de tensión tras la sangrienta represión de enero, que dejó miles de muertos según organizaciones de derechos humanos.

En campus como la Universidad Tecnológica Sharif, Amir Kabir, Beheshti y Al-Zahra, los manifestantes corearon consignas como “Muerte al dictador” y “Libertad”, además de exigir el fin de la República Islámica y el regreso de la monarquía Pahlaví. En varios casos se registraron enfrentamientos con fuerzas de seguridad y miembros del Basij, el brazo paramilitar del régimen.

Universidades en ebullición y fuerte respuesta del régimen

Las protestas estudiantiles en Irán no solo se expandieron a Teherán sino también a Mashhad, Isfahán y Shiraz, consolidando a las universidades como el principal foco de oposición al régimen de Ali Khamenei. Las movilizaciones coincidieron con el inicio del semestre y estuvieron marcadas por consignas contra la República Islámica, el liderazgo religioso y el deterioro económico.

Según reportes independientes, además de los miles de muertos denunciados por organizaciones como HRANA, se registraron detenciones masivas, expulsiones académicas y procesos judiciales sumarios contra estudiantes identificados como organizadores. En varios campus, fuerzas del Basij y unidades antidisturbios ingresaron directamente a las facultades para dispersar manifestaciones.

Advertencia oficial y “líneas rojas”

La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, reconoció que los estudiantes “tienen heridas en el corazón”, pero advirtió que no deben cruzar “líneas rojas”, como faltar el respeto a la bandera o a los “símbolos sagrados”. Para los manifestantes, estas declaraciones confirman la intención del régimen de mantener el control mediante amenazas y límites estrictos a la disidencia.

Las cifras de víctimas siguen siendo motivo de disputa. Mientras las autoridades reconocen poco más de 3.000 fallecidos, la organización HRANA eleva el número a más de 7.000 y sostiene que la cifra real podría ser aún mayor. La realidad es que mas de 43000 personas han sido asesinadas por el régimen iraní, según ACOM (Acción y Comunicación sobre Medio Oriente). Organismos internacionales denuncian detenciones masivas, condenas a muerte y restricciones severas a las comunicaciones.

Negociación nuclear bajo presión

En paralelo, Teherán sostiene conversaciones indirectas con Washington sobre su programa nuclear, con mediación de Omán. El eje central es el nivel de enriquecimiento de uranio y el alivio de sanciones económicas que asfixian a la economía iraní.

Estados Unidos exige garantías verificables de que Irán no avanzará hacia capacidad militar nuclear, mientras que el régimen reclama el levantamiento progresivo de sanciones financieras y petroleras. La tensión regional se incrementó con el refuerzo de la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico, en un intento de disuasión ante posibles movimientos de Teherán.

Desde la Unión Europea pidieron “máxima prudencia” y una solución diplomática que evite una escalada bélica en Medio Oriente. Sin embargo, el endurecimiento interno del régimen complica cualquier señal de apertura hacia el exterior.

Crisis interna y tensión externa

Las protestas comenzaron en diciembre por el deterioro económico y la caída del rial, pero rápidamente se transformaron en un movimiento político contra el liderazgo de Khamenei. En paralelo, la tensión con Estados Unidos se intensificó: Washington reforzó su presencia militar en la región mientras continúan negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, mediadas por Omán.

Desde la Unión Europea también se pidió una solución diplomática que evite una nueva guerra en Medio Oriente. Sin embargo, dentro de Irán el malestar social persiste. Las universidades se han convertido nuevamente en epicentro de la resistencia contra un régimen señalado por su carácter autoritario y represivo.

La continuidad de las protestas demuestra que, pese a la violencia estatal, una parte significativa de la juventud iraní mantiene su desafío abierto al poder establecido, en una de las crisis más profundas que enfrenta la República Islámica en décadas.

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Julián Sayago
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