Milei achicó el Estado: la planta pública cayó 20,4% desde que llegó al Gobierno

La administración libertaria profundizó la reducción del empleo público, eliminó estructuras sobredimensionadas y avanzó sobre contratos, organismos y áreas heredadas del viejo esquema estatal. Para la Casa Rosada, el ajuste del aparato burocrático es clave para sostener el superávit fiscal.

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El Gobierno de Javier Milei sigue avanzando con la motosierra sobre el Estado. Desde el inicio de la gestión, la administración libertaria redujo de manera fuerte la cantidad de empleados públicos y profundizó una reestructuración que apunta a terminar con organismos sobredimensionados, contratos políticos y estructuras que durante años crecieron sin control.

Según el informe citado, el número de empleados públicos cayó 20,4%, una cifra que muestra la magnitud del ajuste aplicado sobre el aparato estatal. La medida forma parte de una estrategia más amplia: sostener el equilibrio fiscal, bajar el gasto permanente y devolverle al sector privado el protagonismo económico que durante décadas fue absorbido por la burocracia.

La reducción del empleo público fue uno de los pilares del programa de Milei desde el primer día. A poco de asumir, el Gobierno anunció la revisión de contratos, la no renovación de vínculos temporales y el recorte de personal incorporado durante el último tramo de la gestión anterior. Ese proceso ya había implicado una baja de miles de trabajadores durante el primer año de gobierno y fue presentado como una condición necesaria para ordenar las cuentas públicas.  

La Casa Rosada defiende que el Estado nacional había llegado a niveles insostenibles de gasto, superposición de funciones y empleo político. Desde esa mirada, el problema no era sólo presupuestario, sino también institucional: demasiadas áreas, demasiados cargos y demasiados recursos destinados a sostener estructuras que no siempre prestaban servicios reales a los ciudadanos.

La motosierra incluyó ministerios, secretarías, organismos descentralizados, empresas públicas, contratos administrativos y cargos jerárquicos. El objetivo fue reducir el peso del Estado sobre los contribuyentes y cortar una dinámica histórica de expansión burocrática financiada con impuestos, deuda o emisión.

El Gobierno sostiene que esta política permitió apuntalar el superávit fiscal, una de las banderas económicas centrales de la gestión libertaria. Para Milei, no hay estabilización posible si el Estado gasta más de lo que recauda. Por eso, el recorte de estructuras es presentado como una condición para bajar la inflación, recuperar crédito y permitir una futura reducción de impuestos.

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