El Gobierno prepara una fuerte baja en el precio de los combustibles: el valor podría caer hasta un 17%

La Casa Rosada analiza una reducción en los surtidores si se mantienen estables el precio internacional del petróleo y la política tributaria. La medida apunta a reforzar la desaceleración de la inflación durante el segundo semestre.

Milei Combustible Baja

El Gobierno nacional trabaja en un esquema que podría traducirse en una fuerte reducción del precio de los combustibles a partir de septiembre. La iniciativa, que aún se encuentra en evaluación, contempla una baja de hasta el 17% en las naftas y el gasoil, con el objetivo de consolidar el proceso de desinflación y aliviar el costo de vida de los argentinos.

La estrategia oficial no prevé modificaciones inmediatas. Por el contrario, la intención es sostener los valores actuales durante los próximos 45 a 60 días para que las petroleras, encabezadas por YPF, recuperen parte del margen de rentabilidad que resignaron cuando decidieron absorber parte del aumento internacional del petróleo provocado por la crisis en Medio Oriente.

Con el barril Brent nuevamente en niveles similares a los registrados a comienzos del año, en el Ejecutivo consideran que existe margen para trasladar esa mejora a los surtidores una vez concluido ese período de recomposición.

Si el plan finalmente se concreta, los precios de referencia en la Ciudad de Buenos Aires mostrarían una baja significativa. La nafta súper pasaría de alrededor de $2.047 a unos $1.699 por litro, mientras que la premium descendería desde aproximadamente $2.244 hasta los $1.863. Aunque no implicaría regresar a los valores de principios de año, sí revertiría buena parte de los aumentos aplicados en los últimos meses.

La apuesta del Gobierno es que una reducción de esta magnitud contribuya a mantener la inflación en descenso durante la segunda mitad de 2026. Al tratarse de un insumo clave para el transporte y la logística, una baja en los combustibles también podría ayudar a moderar los costos de numerosos bienes y servicios.

Sin embargo, la decisión dependerá de varios factores. Entre ellos figuran la evolución del tipo de cambio, el comportamiento del precio internacional del crudo y la política impositiva sobre los combustibles.

Uno de los aspectos más sensibles es el Impuesto a los Combustibles Líquidos. Desde 2024 el Gobierno viene postergando parte de las actualizaciones para evitar un mayor impacto sobre el Índice de Precios al Consumidor. Si en agosto se resolviera aplicar plenamente esos aumentos pendientes, el margen para avanzar con una reducción en los surtidores podría achicarse considerablemente o incluso desaparecer.

Por ahora, la prioridad oficial sigue siendo sostener el proceso de estabilización económica y continuar con la desaceleración de la inflación, utilizando también la política de precios de los combustibles como una herramienta para alcanzar ese objetivo.

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