El comunismo no es folklore en Polonia: un eurodiputado pidió identificar a brasileñas que apoyaron a Lula con simbología comunista

Dominik Tarczyński difundió una fotografía tomada en Varsovia y solicitó información “urgente” sobre dos mujeres que exhibían símbolos del Partido de los Trabajadores. La promoción pública del comunismo totalitario puede recibir hasta tres años de prisión en el país.

Brasileras comunistas Polonia

El eurodiputado polaco Dominik Tarczyński generó una fuerte repercusión internacional al solicitar información sobre dos ciudadanas brasileñas fotografiadas en Varsovia después de votar en las elecciones presidenciales de Brasil.

Las mujeres aparecieron frente al lugar donde se desarrolló la votación con indumentaria roja, una insignia con la estrella del Partido de los Trabajadores y realizando con las manos la letra “L”, utilizada durante la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva.

Tarczyński compartió la imagen y escribió: “Si alguien tiene información sobre estas señoras, por favor contáctenme por mensaje privado. Urgente”.

La publicación acumuló millones de visualizaciones y provocó que diferentes usuarios intentaran localizar sus perfiles en las redes sociales. Algunos de ellos fueron posteriormente eliminados o restringidos.

Hasta el momento no existe una acusación formal contra las brasileñas ni se informó que estén siendo investigadas por las autoridades polacas. El eurodiputado tampoco explicó públicamente qué uso pretendía darles a los datos solicitados.

Quién es Dominik Tarczyński

Tarczyński integra el partido conservador Ley y Justicia y forma parte del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos en el Parlamento Europeo.

El dirigente alcanzó proyección internacional por su postura de tolerancia cero frente a la inmigración ilegal y por sus advertencias contra quienes intenten ingresar por la fuerza en territorio polaco.

Su posición responde a una concepción política centrada en la soberanía nacional, la defensa de las fronteras y el rechazo a las ideologías totalitarias.

Actualmente integra las comisiones de Comercio Internacional y Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo y participa en las delegaciones vinculadas con Estados Unidos e Irán.

Qué dice realmente la legislación polaca

La Constitución de Polonia establece en su artículo 13 la prohibición de partidos políticos y organizaciones cuyos programas o actividades se apoyen en los métodos totalitarios del nazismo, el fascismo o el comunismo.

El Código Penal avanza un paso más. Su artículo 256 castiga con hasta tres años de prisión a quien promueva públicamente un sistema estatal nazi, comunista, fascista o de cualquier otra naturaleza totalitaria.

La misma pena puede aplicarse a quienes difundan públicamente esas ideologías o produzcan, importen, vendan, transporten o exhiban materiales y símbolos cuando sean utilizados con una finalidad propagandística.

La norma contempla excepciones para actividades artísticas, educativas, científicas o de coleccionismo.

Esto no significa que cualquier prenda roja, estrella o emblema partidario constituya automáticamente un delito. Para que exista responsabilidad penal debe acreditarse una intención concreta de promover contenidos totalitarios.

La fotografía compartida por Tarczyński muestra símbolos del PT brasileño, pero no permite determinar por sí sola que las mujeres hayan infringido la legislación polaca. Esa evaluación, en todo caso, corresponde a las autoridades y a los tribunales, no a una identificación colectiva en las redes sociales.

Una memoria atravesada por dos totalitarismos

La dureza de Polonia frente al nazismo y el comunismo no puede comprenderse sin observar su historia.

En septiembre de 1939, el país fue invadido primero por la Alemania nazi y, pocas semanas después, por la Unión Soviética, en cumplimiento del protocolo secreto firmado entre Hitler y Stalin para repartirse Europa oriental.

Durante la ocupación soviética se produjeron deportaciones, encarcelamientos, ejecuciones y traslados forzosos hacia los campos de trabajo.

Uno de los crímenes más emblemáticos fue la masacre de Katyn, ejecutada por la policía secreta soviética. Cerca de 22.000 militares, policías, funcionarios e integrantes de la élite intelectual polaca fueron asesinados por decisión del Politburó comunista.

La persecución había comenzado incluso antes. Durante la denominada “Operación Polaca” del NKVD, desarrollada entre 1937 y 1938, al menos 139.835 personas fueron alcanzadas por la represión soviética y más de 111.000 fueron asesinadas, en muchos casos únicamente por su origen polaco.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Polonia quedó convertida en un Estado satélite de Moscú. El régimen comunista construyó un aparato de persecución destinado a eliminar la oposición, controlar los medios, censurar el pensamiento y sostenerse mediante los servicios secretos.

El país solamente recuperó plenamente su democracia y soberanía política con la caída del bloque soviético en 1989.

Una diferencia histórica que muchos ignoran

En buena parte de América Latina, la simbología comunista continúa utilizándose como si representara una rebeldía inofensiva. En Polonia, en cambio, remite a invasiones, deportaciones, fusilamientos, campos de trabajo y décadas de sometimiento a Moscú.

Esa diferencia explica la reacción de Tarczyński, aunque no convierte automáticamente a las dos brasileñas en autoras de un delito ni habilita la difusión irresponsable de información personal.

El episodio demuestra, sin embargo, que aquello que algunos exhiben como simple parafernalia partidaria puede tener un significado completamente distinto en una nación que padeció directamente las consecuencias del totalitarismo comunista.

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Patricio De Gaetano
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