Milei aseguró que el Gobierno tendrá u$s125.000 M de «poder de fuego» ante una eventual corrida en 2027
El Presidente afirmó que no espera una tensión cambiaria durante el año electoral, pero sostuvo que el equipo económico ya preparó distintos mecanismos para responder. El cálculo combina compras de divisas, swaps con China y Estados Unidos, dólar futuro, financiamiento e ingresos comerciales: no se trata exclusivamente de reservas líquidas del Banco Central.
El presidente Javier Milei aseguró que el Gobierno llegará a 2027 con herramientas financieras por aproximadamente u$s125.000 M para enfrentar una eventual corrida cambiaria y afirmó que el escenario será considerablemente más sólido que el atravesado durante las elecciones legislativas de 2025.
“No espero una corrida, pero me preparo”, explicó el mandatario durante una entrevista con Eduardo Feinmann en Radio Mitre. Según Milei, el objetivo es contar anticipadamente con recursos suficientes para desalentar cualquier movimiento especulativo de gran escala contra el peso durante un año electoral.
El número llamó inmediatamente la atención por su magnitud. Sin embargo, hay una precisión fundamental: los u$s125.000 millones no equivalen a dólares líquidos depositados en las reservas del Banco Central. La cuenta presidencial reúne instrumentos de distinta naturaleza, grado de disponibilidad y funcionamiento.
Cómo se compone la “munición” que calcula Milei
El Presidente detalló una combinación de herramientas financieras y comerciales que, según el Gobierno, permitiría enfrentar una fuerte dolarización de carteras.
Uno de los primeros componentes son aproximadamente u$s20.000 M en divisas compradas desde noviembre de 2025. A eso Milei sumó el swap con China por u$s20.000 M y otro respaldo por una cifra similar vinculado con Estados Unidos.
También incluyó aproximadamente u$s15.000 M de capacidad para operar mediante contratos de dólar futuro.
Ese último instrumento funciona de manera diferente a una intervención utilizando reservas. La estrategia permitiría ofrecer cobertura cambiaria sin entregar inmediatamente dólares físicos y, según explicó Milei, retirar presión del mercado de pesos.
El mandatario comparó esa cifra con una base monetaria que ubicó alrededor de los u$s30.000 M, y sostuvo que una intervención equivalente a u$s15.000 millones mediante futuros tendría capacidad suficiente para absorber una proporción considerable de la demanda potencial.
De esa primera combinación surge el número de u$s75.000 M que tanto Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, venían mencionando durante las últimas semanas.
La estimación hasta u$s125.000 M incorpora además financiamiento ya negociado para afrontar vencimientos, el superávit comercial esperado y el ingreso de inversiones, entre ellas las correspondientes a proyectos incorporados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según la enumeración difundida por el propio oficialismo, el flujo comercial esperado aportaría entre u$s20.000 M y u$s30.000 M adicionales y el RIGI alrededor de u$s5.000 M.
Vencimientos por u$s25.000 M
Milei vinculó directamente esa posición financiera con los compromisos de deuda previstos para el próximo año.
El Presidente estimó vencimientos por unos u$s25.000 M durante 2027 y sostuvo que el Gobierno ya tiene encaminada su cobertura.
Una parte corresponde a títulos en poder de inversores domésticos. La Casa Rosada parte de la expectativa de que esos compromisos podrán refinanciarse mediante nuevas colocaciones, un mecanismo habitual en la administración de deuda pública.
Para los compromisos externos, Milei afirmó que Economía ya consiguió respaldo mediante organismos internacionales y acuerdos con otros países.
“Ya conseguimos u$s25.000 millones para el año que viene”, sostuvo durante la entrevista.
La estrategia económica oficial parte de otro elemento que Milei considera decisivo: con superávit fiscal, el Tesoro no necesita endeudarse para financiar gasto corriente y puede utilizar el resultado primario para cubrir intereses.
Caputo viene defendiendo públicamente esa misma línea. Durante la Argentina Week de París afirmó que el Gobierno proyecta completar cuatro ejercicios consecutivos con superávit financiero y presentó el equilibrio fiscal como uno de los principales anclajes del programa económico.
La comparación con la corrida de 2025
Milei utilizó como punto de comparación la tensión financiera atravesada antes de las elecciones legislativas de 2025.
Según reconstruyó, en aquel momento el Gobierno consiguió reunir herramientas por alrededor de u$s70.000 M, a las que posteriormente se agregó una asistencia de u$s2.500 millones vinculada con Estados Unidos.
El mandatario sostuvo que aquella presión cambiaria se produjo en un escenario político considerablemente más adverso para la Casa Rosada, con menor representación legislativa y una sucesión de proyectos opositores que, según su interpretación, amenazaban el equilibrio fiscal.
Ahora, afirmó, la situación institucional y financiera es diferente.
La argumentación oficial es sencilla: si durante 2025 el Gobierno consiguió atravesar una dolarización de gran magnitud con menos herramientas, en 2027 pretende llegar al proceso electoral con una capacidad de respuesta considerablemente superior.
El límite de la cifra: no todo son reservas disponibles
La magnitud de los u$s125.000 M requiere, sin embargo, interpretar correctamente qué representa cada componente.
Los swaps son líneas de intercambio de monedas sujetas a condiciones y costos de activación; los contratos de futuros son instrumentos financieros y no reservas físicas; el superávit comercial constituye un flujo proyectado de divisas que ingresará gradualmente a la economía; y las inversiones del RIGI dependen de la ejecución efectiva de los diferentes proyectos.
Por eso, la cifra no puede leerse como si el Banco Central tuviera actualmente u$s125.000 millones en efectivo para vender en el mercado.
La propia enumeración presidencial combina stock de divisas, líneas financieras, instrumentos de cobertura y futuros ingresos de dólares.
Eso no significa que esas herramientas carezcan de valor. Significa que su grado de disponibilidad, costo y capacidad para contener una corrida cambia según cada instrumento.
La fortaleza efectiva del esquema dependerá también de variables que todavía deben evolucionar durante los próximos meses: acumulación de reservas, resultado comercial, renovación de deuda, llegada de inversiones y expectativas del mercado.
Caputo sigue al frente del programa
Milei aprovechó la entrevista para despejar además las versiones sobre una eventual salida de Luis Caputo del Ministerio de Economía.
El Presidente negó cualquier conflicto y describió como “simbiótica” su relación con el ministro. Aseguró que mantienen una visión alineada y remarcó que las principales decisiones económicas responden a la estrategia que él mismo definió para el Gobierno.
“Nadie cuestiona a Caputo, porque son mis políticas”, afirmó.
La ratificación aparece en un momento en el que Economía trabaja simultáneamente sobre acumulación de reservas, vencimientos de deuda y preparación financiera para el calendario electoral de 2027.
Más dólares provenientes de la economía real
Otro de los pilares señalados por Milei fue el cambio producido en la balanza energética.
El Gobierno destaca que la expansión de Vaca Muerta, el aumento de las exportaciones de hidrocarburos y las nuevas inversiones en infraestructura permitieron dejar atrás años en los que la energía representaba una importante fuente de salida de divisas.
La apuesta oficial es que durante los próximos años ese proceso se profundice y permita que una proporción creciente de las necesidades externas pueda ser cubierta con dólares generados por exportaciones, en lugar de depender exclusivamente del endeudamiento financiero.
Esa misma lógica se extiende a minería, agroindustria y los proyectos aprobados mediante el RIGI.
Para Milei, ahí aparece una diferencia central respecto de anteriores programas económicos: con equilibrio fiscal y una economía capaz de generar más divisas comerciales, la necesidad de recurrir permanentemente a deuda debería disminuir.
El Gobierno comenzó así a preparar con más de un año de anticipación su estrategia frente a uno de los fenómenos recurrentes de la política económica argentina: la dolarización previa a las elecciones.
La cifra anunciada es ambiciosa y está compuesta por instrumentos muy diferentes, pero el mensaje que Milei buscó transmitir fue inequívoco: la Casa Rosada no espera una corrida en 2027, aunque pretende llegar al año electoral con suficiente capacidad financiera como para que, si ocurre, no la encuentre desprevenida.
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