Quirno destacó el renovado interés por la Argentina: «El mundo depende de que nos vaya bien»
El canciller contó que la frase surgió durante un desayuno con inversores en Singapur y aseguró que refleja la atención internacional que despierta el programa de Milei. Señaló el equilibrio fiscal, el superávit energético, la propiedad privada y los proyectos del RIGI como factores centrales del cambio de percepción.
El canciller Pablo Quirno aseguró que la Argentina adquirió un peso creciente en las discusiones internacionales y vinculó ese fenómeno con el rumbo económico adoptado por el gobierno de Javier Milei.
La definición surgió después de una reciente gira por Asia. En una entrevista con Jonatan Viale y Lucas Morando en Radio Rivadavia, Quirno recordó un desayuno realizado en Singapur con inversores vinculados con actividades productivas, durante el cual uno de los asistentes le dejó una frase que decidió destacar públicamente: “El mundo depende de la Argentina, el mundo depende de que a la Argentina le vaya bien”.
El canciller no presentó aquella expresión como una descripción literal del peso económico argentino frente a gigantes como Estados Unidos o China. La utilizó para ilustrar el interés que, según afirma, observa cada vez que representa al país ante empresarios y gobiernos extranjeros.
Un interés que, según Quirno, excede la coyuntura electoral
Quirno sostuvo que existe una diferencia considerable entre la discusión política cotidiana dentro del país y las conversaciones que mantiene cuando viaja al exterior.
Según explicó, inversores extranjeros muestran interés por transformaciones estructurales y proyectos de largo plazo, mientras que las dudas sobre la coyuntura electoral argentina ocupan un lugar menor del que suele suponerse desde el debate doméstico.
“Es difícil de entender acá lo que nosotros vemos cuando estamos afuera”, planteó el ministro, quien aseguró que el interés por la Argentina “excede la coyuntura política del día a día y el resultado electoral”.
Su reciente visita a Singapur incluyó encuentros con funcionarios y actores económicos para explorar nuevas oportunidades comerciales y de inversión. De acuerdo con la reconstrucción de su agenda, mantuvo reuniones con autoridades del área de comercio y energía y con representantes de compañías interesadas en sectores estratégicos argentinos.
Libertad económica y propiedad privada
Quirno vinculó el nuevo posicionamiento que atribuye al país con una decisión política adoptada por Milei desde el comienzo de su administración.
“Estamos defendiendo un modelo de libertad económica, de individualidad y de protección de la propiedad privada”, explicó, y sostuvo que la experiencia argentina comenzó a llamar la atención porque intenta implementar reformas que durante años fueron consideradas políticamente difíciles o directamente imposibles.
La Cancillería viene incorporando cada vez con mayor intensidad esa dimensión económica a su actividad exterior. Las giras presidenciales y ministeriales combinan relaciones diplomáticas tradicionales con presentaciones ante fondos, grandes compañías, cámaras empresariales y potenciales inversores.
La estrategia tiene un objetivo evidente: que el posicionamiento internacional de Milei termine generando capital productivo, exportaciones y nuevos mercados.
Quirno destacó el doble superávit
Durante la entrevista, el canciller puso el foco sobre dos variables que considera especialmente importantes: el resultado fiscal y la balanza energética.
Quirno afirmó que Argentina es el único integrante del G20 que combina superávit fiscal y superávit energético. La caracterización corresponde al propio funcionario y fue utilizada para contrastar la situación argentina con la de otras grandes economías que mantienen déficits presupuestarios o problemas de abastecimiento energético.
El equilibrio de las cuentas públicas es el principal ancla del programa de Milei. El Gobierno sostiene que terminar con el déficit permitió cortar el financiamiento monetario sistemático del Tesoro y construir una base más estable para reducir la inflación.
En energía, el cambio tiene otra naturaleza. El aumento de la producción de Vaca Muerta y de las exportaciones de petróleo y gas permitió mejorar sustancialmente la balanza sectorial. Sólo en septiembre, las exportaciones argentinas de crudo alcanzaron 2,01 millones de metros cúbicos, el mayor volumen mensual de la serie difundida por la Secretaría de Energía.
El RIGI como señal para las grandes inversiones
El canciller también destacó el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una demostración concreta del interés empresarial.
“Seguimos aprobando proyectos RIGI”, afirmó Quirno, y vinculó esas decisiones con la expectativa que observa entre empresas y gobiernos. El régimen ofrece un marco fiscal, aduanero y cambiario de largo plazo para proyectos de gran magnitud en sectores como minería, hidrocarburos, energía, siderurgia e infraestructura.
Los números oficiales muestran que la herramienta ya alcanzó una escala relevante. En junio, Economía informaba 16 proyectos aprobados por u$s29.892 M y otros 25 en evaluación por más de u$s111.000 M; desde entonces se sumaron nuevas aprobaciones, entre ellas proyectos hidrocarburíferos y mineros.
Uno de los anuncios más recientes fue el proyecto Agua Rica, de Glencore, en Catamarca, con una inversión estimada de u$s4.000 M y exportaciones potenciales superiores a u$s2.100 M anuales.
El “factor Milei” en la proyección exterior
Quirno atribuyó buena parte de esta nueva exposición internacional a la figura del Presidente.
Según el canciller, la atención sobre la Argentina es producto de la “convicción” y el “empuje” de Milei, pero también de que el país decidió experimentar con políticas que contradicen parte de las tendencias fiscales predominantes en otras economías occidentales.
“La Argentina está demostrando, desde su posición, que hay cosas que el mundo pensaba que no se podían hacer y la Argentina las está haciendo”, sostuvo.
La evaluación pertenece naturalmente al Gobierno y deberá contrastarse con los resultados efectivos que produzca el programa en crecimiento, empleo, inversión y mejora del ingreso. Pero resulta difícil separar la actual política exterior del proyecto económico: para la administración libertaria, ambas forman parte de una misma estrategia.
De París y Singapur a Washington
Quirno viene de acompañar una agenda internacional particularmente intensa. Participó de la Argentina Week en París, donde el Gobierno presentó proyectos energéticos y mineros ante inversores europeos, y posteriormente viajó a Singapur para continuar la apertura de mercados y contactos con empresas asiáticas.
Esta semana acompaña además a Milei en Washington, donde el Presidente expondrá ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos y mantendrá reuniones con inversores antes de participar de una actividad internacional contra el antisemitismo.
El Gobierno pretende que esa continuidad diplomática marque una diferencia respecto de etapas anteriores: la Cancillería ya no es presentada únicamente como una herramienta de relaciones políticas, sino también como una agencia de apertura comercial y promoción de inversiones.
Es en ese contexto que Quirno decidió recuperar la frase escuchada en Singapur. No porque la Argentina tenga el tamaño económico de las grandes potencias —algo que el propio canciller reconoció—, sino porque considera que el experimento de Milei comenzó a ser observado fuera del país como un caso particularmente singular.
Para el jefe de la diplomacia argentina, el interés internacional no está puesto solamente en los recursos naturales del país. También está puesto en comprobar si una economía que acumuló décadas de desequilibrios puede sostener en el tiempo un programa basado en equilibrio fiscal, propiedad privada, apertura al capital y libertad económica.
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