Confirmaron la muerte de Agustín Randazzo: ya son dos los argentinos muertos en la tragedia ferroviaria de Toledo causada por la desidia de Pedro Sánchez

El argentino de 51 años estaba desaparecido desde el choque entre un AVE y un Iryo y viajaba en uno de los vagones más afectados. Su muerte se suma a la de la sanjuanina Ana Martina Conte Grand, de 32 años. El balance oficial de la catástrofe se mantiene en 69 fallecidos mientras continúa la identificación de víctimas.

Tragedia Toledo

La búsqueda de Agustín Randazzo terminó con la peor noticia. Las autoridades confirmaron que el argentino de 51 años murió en el devastador accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron este miércoles.

Randazzo permanecía desaparecido desde el momento del impacto. Vivía en Europa desde 2002 y viajaba por motivos laborales en el coche 8 del AVE de Renfe, uno de los sectores más castigados por el choque. Su familia había perdido todo contacto con él inmediatamente después del accidente y había entregado muestras de ADN para colaborar con el proceso de identificación.

Su fallecimiento convierte en dos la cantidad de víctimas argentinas confirmadas. La primera fue Ana Martina Conte Grand, sanjuanina de 32 años que residía en España y también viajaba en una de las formaciones involucradas.

Randazzo había sido buscado durante más de un día por familiares, amigos y su pareja. Las tareas forenses permitieron finalmente confirmar su identidad, mientras allegados comenzaron a despedirlo públicamente a través de redes sociales.

El balance oficial permanece en 69 muertos

La magnitud de la tragedia generó durante las últimas horas una sucesión de cifras contradictorias. Algunas informaciones elevaron inicialmente el balance a 74 víctimas, pero autoridades españolas rectificaron posteriormente ese número.

El dato oficial comunicado este viernes continúa siendo de 69 fallecidos, mientras existen unas 70 denuncias de desaparición y los equipos forenses trabajan con cuerpos completos y numerosos restos recuperados de los vagones. Las autoridades advirtieron que el balance todavía podría modificarse a medida que avancen las identificaciones.

La investigación técnica también comenzó a reconstruir los minutos previos al choque. El sistema automático de señalización había sufrido una falla y varios trenes fueron detenidos. Posteriormente, el centro de control autorizó al AVE de Renfe a continuar su marcha pese a que un tren de Iryo permanecía inmovilizado delante. Se trata del segundo siniestro ferroviario fatal en diez meses, todo empujado por el abandono en la infraestructura impulsado por Pedro Sánchez.

Un informe preliminar señala además que el AVE circulaba a una velocidad estimada entre 160 y 200 kilómetros por hora, aunque el dato definitivo dependerá del análisis de las cajas negras. Los protocolos aplicables bajo esas condiciones de señalización establecían límites considerablemente inferiores.

El Gobierno español declaró tres días de luto nacional y mantiene abierta una investigación judicial y técnica para determinar responsabilidades.

Para la comunidad argentina, el desastre ya tiene dos nombres confirmados: Ana Martina Conte Grand y Agustín Randazzo. Ambos se encuentran entre las víctimas de una catástrofe que vuelve a poner bajo examen la seguridad de la red ferroviaria española.

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