Santiago Peña renunció a la Presidencia de Paraguay tras el colapso de Ueno Bank
El mandatario presentó su dimisión este jueves, en medio de una crisis bancaria que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros y de un pedido de juicio político impulsado en el Congreso. La pérdida de respaldo dentro de su propio partido terminó de precipitar su salida.
Paraguay atraviesa una de las crisis políticas y financieras más importantes de los últimos años. El presidente Santiago Peña presentó este jueves 5 de noviembre su renuncia al cargo, acorralado por el escándalo que provocó la intervención de Ueno Bank, una entidad financiera vinculada a sus antiguos socios comerciales y que quedó en el centro de una investigación por presuntas irregularidades.
La decisión llegó en un momento crítico: mientras miles de paraguayos reclamaban poder recuperar sus ahorros, la Cámara de Diputados debatía avanzar con un juicio político contra el mandatario. La iniciativa había reunido el respaldo inicial de 35 legisladores y sumó un factor determinante cuando Horacio Cartes, líder de la Asociación Nacional Republicana (ANR), el Partido Colorado, también respaldó la posibilidad de impulsar su salida.
El propio Peña comunicó su renuncia mediante un mensaje difundido en sus redes sociales. En su declaración sostuvo que tomaba la decisión para preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas. También expresó su preocupación por los ciudadanos que confiaron sus ahorros al sistema financiero paraguayo y pidió que se garantice la devolución de esos recursos.
Sin embargo, detrás de los argumentos institucionales existe una crisis mucho más profunda: el derrumbe de una entidad financiera que había alcanzado una enorme penetración en el mercado paraguayo y que mantenía vínculos económicos y políticos con personas cercanas al poder.
Ueno Bank: el detonante de la crisis
El Banco Central del Paraguay dispuso la intervención y resolución de Ueno Bank luego de detectar que su índice de solvencia había caído por debajo de los mínimos legales exigidos. La medida dejó a cerca de tres millones de clientes sin acceso a sus cuentas, tarjetas y servicios bancarios, provocando incertidumbre, protestas y reclamos en todo el país.
La situación adquirió una dimensión política cuando comenzaron a conocerse los vínculos entre la entidad y el entorno del presidente. Peña había sido accionista de Ueno Holding, el grupo empresario relacionado con el banco, hasta marzo de 2025.
A esto se sumaron cuestionamientos por la exposición de organismos públicos y previsionales a la entidad. Según denuncias de sectores de asegurados y gremios, los depósitos de fondos estatales y previsionales involucrados superarían los 860 millones de dólares.
El caso abrió interrogantes sobre los controles financieros, las decisiones regulatorias y la relación entre el poder político y los intereses privados. Las autoridades investigan las presuntas irregularidades y la responsabilidad de los directivos involucrados.
Juicio político y ruptura dentro del oficialismo
La crisis dejó de ser exclusivamente financiera cuando la oposición presentó un pedido de juicio político contra Peña, al que se sumaron legisladores disidentes del oficialismo.
Entre los cuestionamientos planteados aparecen posibles conflictos de intereses, el manejo de fondos previsionales y presuntas fallas de los organismos de control. La iniciativa invocó el artículo 225 de la Constitución paraguaya, que contempla la posibilidad de remover al presidente por mal desempeño de sus funciones.
Pero el golpe político más significativo llegó desde el propio Partido Colorado. Horacio Cartes, principal referente de la fuerza oficialista, manifestó su respaldo al proceso de juicio político, dejando al mandatario sin uno de los apoyos centrales de su estructura de poder.
En ese escenario, Peña presentó su renuncia antes de que avanzara el procedimiento parlamentario.
¿Quién asumirá la Presidencia?
Tras la dimisión, el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la conducción del Poder Ejecutivo y completar el mandato constitucional, previsto hasta agosto de 2028.
Mientras tanto, la crisis de Ueno Bank continúa abierta. Hay investigaciones judiciales sobre directivos de la entidad y el desafío inmediato de las autoridades será garantizar la recuperación de los depósitos y determinar las responsabilidades por las irregularidades detectadas.
La salida de Peña marca un punto de inflexión para Paraguay. Un escándalo financiero terminó convirtiéndose en una crisis institucional que alcanzó directamente a la Presidencia y expuso los cuestionamientos sobre los vínculos entre el Estado, los organismos de control y los intereses privados.
La renuncia puede cerrar una etapa política, pero no resuelve las preguntas centrales: qué ocurrió con los recursos depositados, quiénes fueron responsables de las irregularidades y qué mecanismos permitieron que la entidad llegara a esta situación.
