Cristina candidata, el mismo día que detienen a sus cómplices: la impunidad como estrategia
El 2 de junio de 2025, mientras cinco de los seis condenados en la causa «Ruta del Dinero K» se presentaban en Comodoro Py para cumplir sus penas por corrupción, Cristina Fernández de Kirchner anunciaba su candidatura a senadora nacional. El contraste no podría ser más simbólico: la justicia comenzaba a actuar sobre su red de testaferros y aliados, y ella volvía a la arena electoral, una vez más, para intentar protegerse con fueros parlamentarios.
La decisión de Cristina Kirchner de postularse contradice su declaración de diciembre de 2023, cuando había asegurado que no se presentaría a ningún cargo. Condenada en dos causas —»Vialidad» y «Dólar Futuro»— y aún bajo investigación por lavado de dinero, su regreso a la política activa expone una estrategia clara: utilizar el poder político como escudo judicial.
Detenciones por corrupción kirchnerista
El mismo día del anuncio, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°4, presidido por Néstor Costabel, ordenó la detención de seis condenados con penas superiores a tres años, tras la confirmación de las sentencias por la Corte Suprema. Cinco de ellos —Fabián Rossi, César Fernández, Juan Alberto De Rasis, Carlos Molinari y Eduardo Castro— se presentaron en Comodoro Py. Julio Mendoza, internado por problemas de salud, no asistió. Lázaro Báez, condenado a 10 años, sigue con arresto domiciliario.
El fiscal Abel Córdoba destacó que las detenciones buscan “restablecer la confianza en la justicia”. Sin embargo, la simultaneidad con el anuncio de Cristina refuerza la percepción de que el kirchnerismo no sólo se niega a rendir cuentas, sino que responde con más acumulación de poder.
Una red de corrupción y silencio
La causa «Ruta del Dinero K» expuso un esquema de lavado de entre 55 y 60 millones de dólares entre 2003 y 2015, a través de la financiera SGI y empresas como Austral Construcciones. Junto con otros casos como Hotesur y Los Sauces, el modelo de saqueo sistemático quedó al descubierto.
La investigación determinó que los fondos provenían de sobreprecios en la obra pública, triangulados hacia cuentas offshore, y disimulados mediante alquileres, sociedades fantasma y testaferros. Cristina Kirchner aún está bajo investigación por estos vínculos, con comunicaciones probadas con Báez y otros actores clave.
El régimen de la impunidad
Desde una mirada libertaria, el regreso de Cristina representa la persistencia del privilegio político por sobre la ley. Su candidatura no es un acto de servicio público, sino un mecanismo de defensa personal. Se refugia en el Congreso porque allí encuentra inmunidad.
Mientras cientos de millones fueron saqueados del Estado, la pobreza aumentó y la infraestructura colapsaba. Los condenados van cayendo, pero la jefa del esquema vuelve a postularse. En cualquier democracia sana, esto sería escándalo; en Argentina, es rutina.
Compartí esta noticia