Juan Monteverde: el candidato de la extrema izquierda que se camufla en Rosario detrás del relato “barrial”
En la ciudad de Rosario, donde la inseguridad, la pobreza estructural y la falta de planificación urbana se convirtieron en moneda corriente, emerge un candidato que pretende representar una renovación política “desde abajo”, pero cuyo pasado y entorno cuentan otra historia. Hablamos de Juan Monteverde, líder de Ciudad Futura, concejal, actual convencional constituyente y uno de los referentes locales de la izquierda más radicalizada del país, aliado de Juan Grabois.
Monteverde se presenta como un hombre del barrio Nuevo Alberdi, hijo de la militancia popular, pero los datos duros y el pasado familiar lo desmienten: creció en una familia de clase media–alta, en la zona residencial de Darragueira al 2300, asistió a escuelas privadas y construyó su carrera política sobre una narrativa que no coincide con la realidad.
La herencia de los Monteverde: loteos, urbanismo y posibles beneficios cruzados
Su padre, Roberto Monteverde, arquitecto y urbanista con vínculos con organismos provinciales y municipales, preside desde hace años organizaciones que reciben contratos públicos para desarrollar planes urbanísticos en Rosario. En 2019, su asociación fue beneficiada con más de 6 millones de pesos del gobierno provincial, con la excusa de ejecutar un plan integral en terrenos de Nuevo Alberdi.
Casualmente, esos mismos terrenos fueron luego epicentro de conflictos entre usurpadores y la Municipalidad, con denuncias de construcciones ilegales, ocupaciones para frenar obras públicas, y relevamientos previos realizados por la ONG del padre de Monteverde. ¿Casualidad o negocio encubierto bajo el relato de “urbanismo social”?
Roberto Monteverde también integra Estudios Asociados SRL, sociedad constituida junto al arquitecto Rubén David Svatetz —conocido por diseñar loteos y urbanizaciones en zonas en disputa y mostrar en redes su adhesión al kirchnerismo, desde Miami o Punta del Este—. La empresa tiene por objeto el desarrollo de obras públicas, loteos, fraccionamientos de tierras y gestión inmobiliaria.
Un origen militante sostenido por fondos públicos bajo sospecha
La carrera política de Juan Monteverde no surgió de la nada ni desde una asamblea espontánea. Fue uno de los principales referentes del movimiento Giros, surgido tras la crisis de 2001 en Rosario y que años más tarde mutó en la agrupación Ciudad Futura, el espacio que hoy encabeza. Lo que Monteverde nunca menciona es que Giros fue desde sus orígenes financiado por el Movimiento Evita, organización que operaba como plataforma política y estructura de financiamiento para múltiples grupos de izquierda, pero con severas denuncias de desvío de fondos públicos y extorsión a beneficiarios de planes sociales.
Por esa razón, Giros/Ciudad Futura jamás pudo aliarse con espacios o listas que no contaran con el aval de la cúpula kirchnerista, ya que los fondos estaban condicionados al alineamiento político con Emilio Pérsico y su aparato.
Hoy, el Movimiento Evita enfrenta más de 40 causas judiciales abiertas en la Justicia Federal, donde se investiga la extorsión a beneficiarios del plan Potenciar Trabajo, uso de facturas truchas, comedores inexistentes y desvío de mercadería y fondos públicos. El juez federal Luis Armella tramita 44 legajos con más de 80 dirigentes sociales y piqueteros involucrados, con testimonios de víctimas que denunciaron ser obligadas a marchar, asistir a actos políticos y pagar “multas” si no lo hacían, bajo amenaza de perder el plan.
El vínculo entre Monteverde y este entramado no es casual: su organización nació, creció y se mantuvo con recursos y relaciones provistas por ese mismo esquema. Y aunque hoy intente despegarse, la huella de su origen ideológico y financiero permanece visible.

De la militancia a la agresión institucional
Juan Monteverde no tiene causas penales en su contra, pero sí protagonizó episodios de fuerte tensión con la Justicia, como cuando en 2020 calificó de «fiscales basura» a quienes investigaban el crimen del exconcejal Trasante. El Colegio de Magistrados emitió un duro comunicado de repudio.
A esto se suma el caso de construcciones irregulares en Nuevo Alberdi, que derivaron en desalojos municipales. Monteverde denunció “violencia institucional”, pero los terrenos estaban bajo un proyecto urbanístico elaborado por la ONG de su padre. Los límites entre política, familia y negocios parecen difusos.
El “Monteverde Report”: imagen popular, vida acomodada (y doble discurso)
Pese a su retórica de militante barrial, Juan Monteverde posee una deuda financiera superior a los $11 millones, una posición socioeconómica de clase media consolidada (nivel C3), y compromisos mensuales cercanos al millón y medio de pesos. Su score crediticio es aceptable, y figura como empleado del Concejo Municipal desde 2015.
Sin embargo, a pesar de ser un ferviente defensor del Estado y del «modelo redistributivo», los ingresos declarados en blanco son extremadamente bajos en relación con el estilo de vida que lleva, lo que lleva a presumir que buena parte de su economía se mueve en negro, evadiendo impuestos al mismo Estado que dice defender, sin importar si gobierna la derecha o la izquierda.
Otro de los maquillajes de su vida pública es su puesta en escena al llegar al Concejo en un auto viejo y modesto, cuando en realidad —según fuentes del entorno y vecinos— él y su familia poseen vehículos de alta gama, que utilizan fuera del ojo público, para sostener el relato de austeridad y cercanía con el pueblo.
Trabaja en el Concejo Municipal desde al menos 2015, con aportes regulares y una carrera sólida en el aparato del Estado. Su inscripción en AFIP data de 2014, aunque desde 2023 no figura aportando a obra social.
Los vínculos con Grabois y la izquierda rentada
En 2023, Juan Monteverde fue públicamente respaldado por Juan Grabois, referente de la izquierda piquetera, quien lo acompañó en actos y promocionó su figura en Rosario. Si bien en 2025 hubo un quiebre político entre ambos, la matriz ideológica y los métodos siguen siendo los mismos: subsidios, militancia rentada, conflicto constante y ocupación del espacio público como forma de presión.

El caso Ferradas: otro símbolo de contradicciones
Otra figura de Ciudad Futura, María Luz Ferradas, también construyó una imagen de militante de base, pero es hija de una farmacéutica y de un represor condenado: Ovidio “El Vasco” Olazagoitia, miembro de la patota de Feced en la dictadura. Ella misma modificó su apellido por vergüenza familiar y se mudó ficticiamente a Nuevo Alberdi para sostener el relato “territorial”.
¿Alternativa o nueva cara del viejo sistema?
Juan Monteverde no es un outsider. Es parte de un entramado político, familiar y económico que opera desde hace años en Rosario, disfrazado de lucha social. Su construcción es el resultado de un marketing progresista, que oculta el uso del Estado como plataforma de negocios, la ocupación de tierras como método y la alianza con figuras como Grabois para sostener poder territorial.
Detrás del discurso de “transformación popular” se esconde una estructura aceitada de fondos públicos, vínculos cruzados y apropiación simbólica del barrio, mientras la ciudad sigue hundida en inseguridad, pobreza y falta de desarrollo genuino.
La nueva política no puede ser un reciclado de la vieja, con pancartas nuevas. Y Rosario merece saber quién es quién.
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