Milei oficializa la creación de la Policía Migratoria.

El presidente Javier Milei avanza con la creación de la Policía Migratoria, una nueva fuerza especializada que estará bajo la órbita del Ministerio de Seguridad. Su objetivo será modernizar y profesionalizar el control de fronteras, reemplazando progresivamente a Gendarmería y a la PSA en pasos terrestres y aeropuertos. La medida, impulsada mediante el decreto 366/2025, apunta a reforzar la detección de delitos como trata, narcotráfico y terrorismo, y consolidar a Migraciones como organismo central en la política de fronteras del país.

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El Gobierno avanza con la creación de la Policía Migratoria, una fuerza especializada que asumirá el control de fronteras, aeropuertos y corredores limítrofes. El organismo reemplazará funciones de Gendarmería y PSA, y dependerá del Ministerio de Seguridad, actualmente conducido por Patricia Bullrich y, desde diciembre, por Alejandra Monteoliva.

La medida forma parte de un rediseño integral del sistema de seguridad que también incluye el flamante Departamento Federal de Investigaciones (DFI), el equivalente local de un FBI argentino. Según el Ejecutivo, la Policía Migratoria responde a la necesidad de “profesionalizar Migraciones” y modernizar un esquema fronterizo considerado desbordado frente al crecimiento del contrabando, el narcotráfico y los delitos transnacionales.

Presentación oficial de la nueva Agencia Nacional de Migraciones y el rediseño del control fronterizo

Este martes, Patricia Bullrich y Florencia Monteoliva presentarán oficialmente la nueva Agencia Nacional de Migraciones, un organismo que el Ministerio de Seguridad considera central para la política de fronteras y el control migratorio. El anuncio será a las 14:45 en la sede de Migraciones, donde explicarán sus funciones, capacidades y el proceso de incorporación al Ministerio de Seguridad Nacional.

La reforma surge del decreto 366/2025, que actualiza la Ley de Migraciones e incorpora como “Policía Migratoria Auxiliar” a Prefectura Naval, Gendarmería Nacional, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal. Estas fuerzas deberán brindar apoyo operativo a la Dirección Nacional de Migraciones cuando ésta lo requiera.

Hasta ahora, Gendarmería estaba a cargo de la vigilancia de pasos fronterizos y la PSA de los aeropuertos. Sin embargo, el equipo de Monteoliva —ligado a la línea de la exJuntos por el Cambio— propone reemplazar progresivamente esas funciones con agentes especializados de la nueva Policía Migratoria, actualmente en formación. Una fuente del área resumió la motivación: “Es necesario modernizar el control de fronteras. No es la especialidad de Gendarmería; Migraciones debe profesionalizar esa tarea”.

La iniciativa tiene el aval del presidente Javier Milei y responde a la estrategia del Gobierno de reforzar el control territorial, regular el flujo migratorio y mejorar la detección de delitos complejos en zonas sensibles, como la trata de personas, el tráfico de estupefacientes y posibles amenazas terroristas. Para ello, está previsto implementar capacitaciones operativas específicas para el nuevo cuerpo.

Una fuerza creada para un único objetivo: controlar quién entra y sale del país

La Policía Migratoria llegará para concentrar y sistematizar tareas que antes estaban dispersas entre distintas fuerzas. Tendrá:

Funciones principales

  • Control documental y verificación biométrica.
  • Revisión de equipajes, vehículos y cargas mediante escáneres de última generación.
  • Patrullajes en pasos fronterizos formales e informales.
  • Detección de redes de trata, tráfico de personas y contrabando.
  • Intervenciones junto al DFI en investigaciones complejas.
  • Interoperabilidad con bases de datos de Interpol, Europol y agencias de la región.

Capacitación especializada

Los efectivos serán entrenados en:

  • Análisis de riesgo migratorio.
  • Técnicas de identificación avanzada.
  • Procedimientos aeroportuarios.
  • Investigación administrativa, inteligencia migratoria y trabajo conjunto con fiscales.
  • Manejo de tecnología para detección no intrusiva.

Infraestructura tecnológica

  • Escáneres de alta densidad para equipaje, contenedores y camiones.
  • Cámaras térmicas y drones para zonas de monte y frontera seca.
  • Canes antinarcóticos y detectores químicos.
  • Sistemas de reconocimiento facial y control biométrico.

Casos recientes que refuerzan la decisión del gobierno

La decisión de crear la Policía Migratoria llega en un contexto donde se multiplican los delitos cometidos aprovechando vulnerabilidades fronterizas.

Narcotráfico en la frontera norte: casi 20 kg de pasta base en un camión cisterna

En el Puente Internacional Salvador Mazza – Yacuiba, Aduana detectó 18,91 kg de pasta base de cocaína escondidos en una caja metálica adulterada en un camión boliviano que ingresaba “en lastre”.
La detección fue posible gracias a un escáner que marcó una densidad anómala.
El conductor quedó detenido.

Jujuy: 64 kg de cocaína detectados por el sistema SITEVIF

En la frontera seca de La Quiaca, operadores de SITEVIF detectaron cuatro personas con mochilas cruzando por un paso ilegal. Al advertir a los gendarmes:

  • Los individuos huyeron hacia Bolivia.
  • Una mujer fue detenida.
  • Se recuperaron cuatro mochilas cargadas con más de 64 kg de cocaína de alta pureza.

Este caso refleja la modalidad de mochileros transfronterizos, utilizada por organizaciones bolivianas. Un mecanismo simple pero extremadamente difícil de controlar sin vigilancia permanente y sensores remotos.

Triple homicidio: un caso que reavivó el debate sobre el control de frontera

El Gobierno también cita el triple homicidio cometido por ciudadanos peruanos, un hecho que generó un fuerte impacto público.
El caso, que involucró planificación delictiva, movilidad transfronteriza y participación de individuos que ingresaron al país con documentación irregular, se convirtió en argumento político para reforzar la idea de que los controles actuales no alcanzan.

El patrón común: crimen transnacional y logística estructurada

Los casos, tomados en conjunto, exhiben un patrón contundente:

  • Las bandas operan “en espejo”, con parte de la estructura en Argentina y parte en Bolivia, Perú o Brasil.
  • Los delitos ya no son aislados: tienen financiamiento, logística, roles definidos y planificación.
  • Los cruces ilegales son sistemáticos y se ajustan a horarios, rutas y puntos específicos.
  • La violencia asociada a estas organizaciones —como se vio en el triple homicidio— ya llegó al territorio argentino.
  • Las modalidades de transporte se diversifican: mochilas, jangadas, camiones vacíos, cápsulas, líquidos, dobles fondos y ropa intervenida.

Para el Gobierno, estos hechos constituyen la evidencia más directa de que la frontera argentina dejó de ser un límite geográfico y se convirtió en un corredor del crimen internacional.

Un país que busca cerrar la puerta tras años de frontera abierta

La creación de la Policía Migratoria aparece como uno de los pilares de la estrategia de seguridad del gobierno libertario.
Las fronteras argentinas no solo permiten el paso de mercadería ilegal, sino también de individuos vinculados a organizaciones criminales que luego actúan dentro del país.

La nueva fuerza buscará:

  • Profesionalizar los controles.
  • Unificar criterios.
  • Imponer tecnología avanzada.
  • Anticiparse a los delitos transnacionales.
  • Blindar el territorio frente a amenazas externas.

La discusión seguirá, pero para el Gobierno la ecuación es clara: sin control migratorio no hay seguridad interna, y la Policía Migratoria llega para cubrir un vacío que el país arrastra desde hace décadas.

Sayago
Julián Sayago
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