Entrevista a Silvio Garbolino: el jefe comunal electo de Melincué en su 248° aniversario
El Liberador accedió en exclusiva al testimonio y la situación del intendente electo de Melincué, Silvio Garbolino, quien ganó la elección por 17 votos apenas una semana después de haber sido detenido en una causa que en la localidad señalan como parte de una operación política impulsada desde el gobierno de Maximiliano Pullaro para perjudicarlo electoralmente.
Tras una arriesgada operación política impulsada por el gobierno provincial de Maximiliano Pullaro, Silvio Garbolino logró un triunfo histórico en Melincué, una localidad del sur santafesino de apenas 2.500 habitantes. Con 699 votos —apenas 17 por encima de su adversaria de Unidos, Yamila Galisso—, el dirigente libertario afirma que la maniobra judicial previa a los comicios buscó eliminarlo de la competencia, pero que la comunidad no creyó “ninguna de esas jugadas oscuras” y volvió a elegirlo como su conductor político. Garbolino sostiene que la detención, vinculada a una causa por defraudación en la mutual Amfac de San Gregorio, fue “injusta, infundada y claramente programada” para afectar su campaña, y remarca que no solo fue liberado, sino también legitimado en las urnas.
A pocos dias de tu vuelta a la jefatura comunal toca el 248° aniversario de Melincué. ¿Qué sensaciones tenés?
“Volver a conducir el destino de nuestro pueblo justo en el marco de sus 248 años es un orgullo enorme. Melincué tiene una historia profunda y una responsabilidad institucional que asumo con compromiso y respeto. Este aniversario nos invita a honrar lo que fuimos y a proyectar con seriedad lo que vamos a construir juntos.”
¿Que característica especial tiene Melincué en la región como para que, aún sin ser ciudad, sea la cabecera de uno de los departamentos mas poblados de la provincia?
“Melincué tiene una identidad única en la región, es un punto de referencia histórico, administrativo, social y de gran calidez humana por su gente. Su ubicación estratégica, su tradición institucional y su rol como centro de servicios la convierten naturalmente en cabecera departamental, aun sin tener rango de ciudad.”
¿Es tu cuarta elección invicto?
“No, no es mi cuarta elección consecutiva sin derrotas. En total ya son ocho instancias —cuatro PASO y cuatro generales— donde la mayoría de nuestros vecinos volvió a confiar en mi trabajo y en el de mis equipos! Ese respaldo sostenido no es casualidad es el resultado de gestión, cercanía y coherencia en cada decisión .TOTAL 8 VICTORIAS ELECTORALES INVICTO y fui en 2023 el CANDIDATO MAS VOTADO de la HISTORIA DE NUESTRO PUEBLO.
¿Cómo esta tu relación con tu ex segunda que hoy es la jefe comunal y que deberá devolverte la Presidencia? Sobre todo, después de esas denuncias armadas a días de la elección para dañar tu imagen.
“Hoy no existe ningún tipo de relación, y eso es fruto de una decisión personal de ella. Ni siquiera ha mantenido un mínimo de respeto institucional hacia mi persona ni hacia el pueblo. Aquellas denuncias que impulsó en su momento, a días de la elección, fueron —desde mi punto de vista— parte de una estrategia de campaña muy sucia y oscura, que buscó perjudicar mi imagen y también la de mi familia. Ese tipo de prácticas no debería tener lugar nunca más en la política.
A días de entregar el mandato, sigue sin aceptar el resultado y tampoco prioriza una transición ordenada, transparente y respetuosa. Y eso, más allá de las diferencias, es lo mínimo que merece cualquier comunidad.”
Pese a haber sido electo nuevamente y acumular ocho triunfos electorales consecutivos entre PASO y generales, Garbolino denuncia que el clima institucional sigue cargado de hostilidad. Afirma que ni siquiera fue invitado a la fiesta oficial del pueblo, un gesto que interpreta como una muestra más del intento de desconocer su legitimidad democrática. Aun así, se muestra confiado: asegura que Melincué lo respalda porque valora su trayectoria, su gestión y su coherencia, y reconoce que su próximo mandato será un desafío mayor, especialmente con un gobierno provincial al que identifica como adversario político.
