El acuerdo de Milei con la Unión Europea y la carne: un salto del 30 % en producción y exportación

La firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea prevista para el 17 de enero en Asunción abre el acceso preferencial a un mercado de alto poder adquisitivo y alimenta proyecciones de crecimiento para la carne vacuna, aunque su impacto dependerá de inversiones y de la etapa de ratificación en Europa.

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La administración de Javier Milei ha marcado un hito en la política exterior argentina al concretar el avance hacia la firma del tratado entre el Mercosur y la Unión Europea. Este acuerdo, cuya firma oficial está programada para el 17 de enero en Asunción, Paraguay, pone fin a un proceso de negociaciones complejo que se extendió por más de 25 años. La resolución de este estancamiento no solo representa un logro diplomático, sino el inicio de una nueva etapa de integración con uno de los bloques económicos más poderosos del mundo.

Desde la Casa Rosada se percibe este pacto como un verdadero “punto de inflexión” para la estructura económica del país. El atractivo principal radica en el acceso directo a un mercado de más de 450 millones de consumidores, con alto poder adquisitivo. Para el sector agroindustrial, esto significa la eliminación progresiva de barreras que durante décadas limitaron la entrada de productos argentinos, permitiendo que la producción nacional compita en mejores condiciones en las góndolas europeas.

Expertos del sector privado y técnicos gubernamentales coinciden en una proyección optimista: la producción de carne vacuna podría experimentar un salto del 30% en los próximos años. Este fenómeno no sería casual, sino el resultado de una “tormenta perfecta” positiva: la apertura de nuevos cupos de exportación, sumada a políticas internas de desregulación, como la baja de las retenciones (derechos de exportación). Al mejorar la rentabilidad del productor, se incentiva la inversión en genética y tecnología, lo que permite aumentar el stock ganadero de manera sostenida.

El corazón del acuerdo reside en una ambiciosa desgravación impositiva: el 92% de los productos del Mercosur entrarán a Europa con arancel cero, mientras que un 7,5% adicional gozará de preferencias arancelarias. Para la industria de la carne, esto se traduce en:

Ventaja competitiva: Argentina podrá disputar mercado de forma más agresiva frente a otros exportadores globales.
Foco en el valor agregado: se espera un aumento en el envío de cortes “premium”, que son los que generan mayor retorno económico.
Modernización obligatoria: la necesidad de cumplir con exigencias europeas de trazabilidad y sustentabilidad (incluidas normas ambientales) empujará a la industria frigorífica y logística a elevar estándares de calidad, con potencial atracción de inversiones para actualizar infraestructura.
Impacto regional: este dinamismo no se queda en el puerto; genera un efecto derrame en el transporte, los servicios veterinarios y las economías del interior del país, creando empleo genuino.

Desafíos y realismo en las proyecciones

A pesar del entusiasmo, el Gobierno y los analistas advierten que alcanzar ese 30% de crecimiento depende de factores externos e internos. La cifra es una meta alcanzable siempre que el sector privado responda con inversiones y el país logre sortear los desafíos regulatorios y sanitarios que impone la UE. Y, sobre todo, siempre que el acuerdo complete su proceso de aprobación y ratificación, especialmente del lado europeo, donde aún quedan pasos institucionales. Sin embargo, la visión oficial es clara: el acuerdo es un motor central para sumar divisas y fortalecer el empleo formal a través de las exportaciones.

Un giro estratégico en la política exterior argentina

Es notable cómo Javier Milei ha transformado este acuerdo en una de las principales banderas de su gestión económica. Mientras que en años anteriores el Mercosur se mostraba dividido y proteccionista, estancado durante años, la actual administración argentina lideró una postura de apertura comercial más agresiva. El presidente sostiene que el aislamiento fue responsable del estancamiento exportador de las últimas décadas. Con este nuevo marco jurídico, la carne argentina recupera su rol protagónico en la agenda global, posicionándose nuevamente como uno de los pilares de la inserción de Argentina en el mundo.

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Ludmila Radolovich
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