El Gobierno de Milei pone fin al “libro de movimientos de carne”: menos burocracia y más eficiencia para los frigoríficos
El Gobierno eliminó el libro de movimientos de carne, un registro en papel vigente desde 1982, y digitalizó todo el sistema a través del SIF/SIGICA, reduciendo burocracia y costos para los frigoríficos.
El Gobierno nacional dio un paso decisivo en la modernización y desregulación de la cadena cárnica al eliminar el uso obligatorio del libro de movimientos de carne, un registro físico y manuscrito que regía desde 1982 y que durante más de cuatro décadas fue obligatorio para todas las plantas frigoríficas del país.
La medida fue oficializada a través de la Resolución 40/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, y se enmarca en la política de simplificación normativa, digitalización y reducción de cargas administrativas que impulsa el presidente Javier Milei.
¿Qué era el libro de movimientos de carne?
El libro de movimientos de carne era un registro en papel, rubricado y de uso obligatorio, en el que los frigoríficos debían asentar día por día y a mano:
- El ingreso de hacienda
- La faena realizada
- La salida de carne
- El stock existente en el establecimiento
Este sistema fue creado en un contexto previo a la informatización y permaneció vigente incluso cuando el sector ya contaba con plataformas digitales oficiales que registraban exactamente la misma información.
En la práctica, obligaba a las plantas a llevar una doble contabilidad: una digital, exigida por los sistemas actuales, y otra manual, lenta y costosa.
Un sistema obsoleto y costoso
Con el paso del tiempo, el libro se transformó en un símbolo de la burocracia heredada:
- Requería personal exclusivo para su carga diaria
- Implicaba costos elevados por la compra y renovación periódica de los libros
- No mejoraba el control ni la trazabilidad
- Duplicaba tareas ya realizadas en sistemas oficiales
Pese a la existencia del Sistema Integral de Faena (SIF/SIGICA), el Estado seguía exigiendo el registro manuscrito, una práctica completamente desalineada con la realidad tecnológica del sector.
¿Qué cambia con la Resolución 40/2026?
A partir de ahora, toda la información que antes se volcaba en el libro físico quedará integrada automáticamente en el SIF/SIGICA, sin necesidad de ningún registro en papel.
Esto significa que:
- Se elimina la duplicación de tareas
- El proceso pasa a ser 100% digital
- La información queda centralizada, ordenada y sistematizada
- Se reduce la carga administrativa y los costos operativos
Los documentos ya generados conservan plena validez, pero no se exige ningún nuevo libro físico.
Menos Estado, más eficiencia
La resolución también deroga un conjunto de normativas antiguas, algunas con más de 50 años de vigencia, que daban sustento legal a este esquema obsoleto. Entre ellas, disposiciones de la ex Junta Nacional de Carnes, la ex ONCCA y resoluciones de distintos ministerios que nunca fueron actualizadas pese a los avances tecnológicos.
Desde el Gobierno destacaron que la medida responde a un pedido histórico del sector frigorífico y se alinea con el objetivo central de la gestión Milei: eliminar trabas innecesarias, reducir costos y liberar fuerzas productivas.
Funcionarios del área económica y agropecuaria remarcaron que esta decisión no elimina controles, sino que los hace más eficientes, apoyándose en sistemas digitales ya existentes, mejorando la trazabilidad y facilitando tanto la gestión privada como la fiscalización estatal.
La eliminación del libro de movimientos de carne marca el fin de una era de papel, sellos y burocracia inútil, y consolida el rumbo de una Argentina que empieza a dejar atrás regulaciones del siglo pasado para competir en el siglo XXI.
