El dólar en caída libre: por qué baja el tipo de cambio pese a las compras del BCRA y la tensión en Medio Oriente
El dólar estadounidense muestra retrocesos pese a las compras por parte de la autoridad monetaria y la guerra en Oriente Medio o, visto desde otra perspectiva, el peso se aprecia en relación a la divisa. Varios factores explican la apreciación del peso: mayor oferta en el mercado producto de la liquidación de la cosecha gruesa y las exportaciones de energía además del uso deliberado del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria.
El BCRA lleva comprado solo en lo que va de 2026 más de USD 5,800 millones -superando la meta anual prevista- y el viernes 11 de abril concretó una compra de USD 457 millones, la segunda en magnitud bajo la gestión de Javier Milei. El tipo de cambio oficial mayorista llegó a operar en $1.349, su valor mínimo en seis meses. En el transcurso de abril, la cotización acumula una baja de 23 pesos, equivalente al 1,7%.
La caída del tipo de cambio en medio de las compras del BCRA refleja que la autoridad monetaria podría haber comprado más dólares si hubiera querido mantener la cotización estable. «Lo que te dice es que podrías haber comprado más si querías mantener el tipo de cambio igual», señaló Andrés Borenstein, economista jefe de BTG Pactual Argentina.
En otras palabras: hay tanta oferta de dólares en el mercado que el BCRA compra con fuerza y el precio igual cae.
Energía, campo y financiamiento externo son las fuentes de la oferta
Lo que se busca desde el ejecutivo es que el tipo de cambio funcione como un “ancla” contra la inflación y parece que funciona, ya que se siente cómodo con un dólar en estos niveles. La demanda no alcanza a equiparar a las fuerzas de la oferta en el mercado y producto de ello el precio tiende a la baja.
El Gobierno logró en enero cubrir sus obligaciones con financiamiento externo, lo que facilitó la dinámica del mercado cambiario. A esto se suma la caída de la actividad, la menor demanda de importaciones, el ingreso sostenido de divisas por exportaciones agropecuarias y licitaciones mayormente exitosas.
En resumen: liquidación del agro, la suba del petroleo esta vez beneficia al país ya que paso de ser importador neto de energía a exportador neto y desde afuera refleja que al país no le faltan dólares.
Medio Oriente: de amenaza a oportunidad inesperada
Con el estrecho de Ormuz perturbado, producto de la guerra EEUU-Israel contra Irán, generó un shock energético que sacudió a varios países que dependen de las importaciones para abastecer su mercado interno. Para el país, sin embargo, el impacto tiene una particularidad: ya no es importador neto de energía.
Las exportaciones de petróleo crecieron un 182% entre 2022 y fines de 2025, pasando de 110.000 a 309.000 barriles diarios. En paralelo, las exportaciones de gas natural aumentaron un 27%, mientras que las importaciones se desplomaron: el ingreso de gas desde Bolivia prácticamente desapareció y las compras de GNL cayeron un 42%.
El barril de crudo superó los USD 100 -nivel que no alcanzaba desde 2022- tras el bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado. En ese escenario, las exportaciones de petróleo argentino podrían pasar de USD 6.400 millones en 2025 a USD 9.400 millones en 2026.
Por cada dólar que sube el crudo, el país podría sumar entre 100 y 120 millones de dólares adicionales por exportaciones, lo que llevaría los ingresos energéticos a cerca de USD 15.000 millones en 2026.
Antes, con un conflicto de esta magnitud, el precio del dólar se hubiera disparado y el precio de los combustibles tenido un salto significativo. Hoy la realidad es otra, gracias a verse fortalecidos los fundamentos económicos del país (equilibrio fiscal, la política monetaria contractiva y la acumulación de reservas).
Para finalizar cabe destacar que de acá a julio hay que pagar más de USD 8.600 millones, el BCRA compra dólares, pero no acumula reservas al mismo ritmo -ya que las reservas neta aún son bajas-. Las reservas internacionales quedaron en USD 45.627 millones, aunque las últimas variaciones reflejan tanto pagos de deuda en moneda extranjera como cambios en la valuación de activos, incluidos el oro y los bonos, influenciados por el escenario internacional.
Un punto de alivio llegó desde los organismos multilaterales. Además de los USD 1.000 millones que podrían llegar del FMI, se sumarían USD 2.000 millones del Banco Mundial y otros USD 1.000 millones de la CAF y el BID, que podrían utilizarse como avales para obtener los fondos necesarios para honrar compromisos sin sacrificar reservas.
La calma de abril es real y los fundamentos sólidos, pasada la cosecha y cuando los vencimientos de deuda aparezcan, éste será el test del programa económico. El país deberá ahorrar en estas épocas de ‘vacas gordas’ como viene haciendo, para enfrentar los vencimientos con liquidez propia, enfrentar los compromisos con los desembolsos de organismos internacionales -para no perder reservas- o deberá salir al mercado internacional de deuda para hacer el roll-over a fin de que el riesgo país siga comprimiendo.
