La empresa estadounidense Nano Nuclear Energy invertirá más de U$S230 millones en el país gracias al RIGI
A través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que otorga seguridad jurídica por más de 30 años, Nano Nuclear Energy pondrá más de u$s 230 millones en el país en el primer proyecto de energía nuclear para la finalización y puesta en operación de la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek -empresa estatal- en Formosa.
Dioxitek, productora de dióxido de uranio, mantendría la propiedad del terreno y la plata y la cedería al uso del capital privado a partir de una sociedad con la empresa estadounidense Nano Nuclear Energy a cambio del pago de un usufructúo.
Dos etapas claves para el proyecto:
- Producción de dióxido de uranio ( UO₂): Se busca finalizar la construcción de la planta de NPU-1 para producir el combustible para abastecer a las centrales nuclear del país Atucha I, Atucha II y Embalse que, conjuntamente, consumen unas 230 toneladas aproximadamente.
- Producir y exportar hexafluoruro de uranio (UF₆): La producción de este compuesto necesitará de la construcción de una planta complementaria para convertir dióxido de uranio en UF₆ que es un compuesto de alto valor agregado utilizado para el enriquecimiento de uranio. Producto novedoso para la escala industrial del país que sería destinado a exportación.
El proyecto de la empresa estadounidense ya ha sido presentado ante el ministerio de economía por una cifra que superaría los u$s 230 millones para la finalización de la planta de uranio en Formosa, obra que se encuentra paralizada desde 2015 (y que comenzó en 2014 bajo la presidencia de CFK) por falta de financiamiento estatal y de un modelo de negocio rentable, y que buscará reactivarse bajo el ingreso de capital privado. El avance de obra se estima en un 69,5% a fines de 2023, y actualmente solo se realizan tareas mínimas de conservación.
La capacidad de producción proyectada es de 500 toneladas anuales de dióxido de uranio (dos líneas de 250 Tn), muy por encima de las ~230 toneladas que demanda el mercado interno, lo que evidencia su vocación exportadora.
El proyecto se viene gestando desde el año 2025, más precisamente desde julio del citado año, cuando la empresa Nano Nuclear Energy firma un Memorando de Entendimiento (MOU) con UrAmerica Ltd. para explorar el desarrollo de la cadena de suministro de uranio en Argentina, incluyendo minería y conversión de hexafluoruro de uranio.
Para agosto de ese año Nano Nuclear Energy firma un MOU con Dioxitek para evaluar la capacidad de conversión de uranio en Argentina y explorar una colaboración futura. En marzo de 2026 El acuerdo se termina de sellar durante el evento «Argentina Week» en Nueva York, organizado por la Secretaría de Asuntos Nucleares y el Consulado Argentino; y en estos días de abril la empresa hace oficial su adhesión al régimen de incentivos formalmente con el plan de inversión de u$s 230 millones ante Nación.
Dioxitek es el único proveedor argentino de dióxido de uranio, un insumo crítico para la fabricación de los elementos combustibles que alimentan las tres centrales nucleares del país y que es la joya estratégica para que la empresa estadounidense entre al país a operar.
Mientras se finaliza la obra en Formosa -y que está paralizada desde 2015- la empresa opera en Córdoba desde 1982 y en el año 2024 logró una producción récord de 190 toneladas de dicho compuesto (dióxido de uranio). La empresa negocia con la municipalidad de Córdoba una extensión de 8 años para continuar sus operaciones en la ciudad, mientras se finaliza la planta en Formosa, lo que puede ser un punto de conflicto y que habrá que resolver en el corto/mediano plazo.
El proyecto se alinea con la creciente demanda global de uranio y la necesidad de diversificar las fuentes de suministro, particularmente de hexafluoruro de uranio. El país, con sus importantes reservas de uranio, podría posicionarse como un proveedor confiable, especialmente para el mercado estadounidense.
Cabe destacar también que la iniciativa encuadra con el “Acuerdo 123” de cooperación nuclear pacífica entre Argentina y EE.UU. -vigente desde 1954- lo que le otorga al proyecto un marco jurídico sólido. El proyecto no solo garantizaría el abastecimiento de combustible para las centrales nucleares argentinas, sustituyendo importaciones, sino que también generaría exportaciones de alto valor, creando empleo y desarrollo tecnológico en el norte del país.
