Universidades: sentimiento y razón. Farsa y realidad
19 es igual a 450.000
“—Cuando alguien acusa a otro de no tener sentimientos, ello significa que tal persona es justa. Que se trata de un ser cuyas emociones nunca carecen de base, de alguien que jamás otorgará sentimientos que el otro no merezca. Significa que sentir es ir contra la razón, contra los valores morales y contra la realidad. Significa… pero, ¿qué importa? —preguntó, observando la intensidad anormal en la mirada de Cherryl.
—Se trata… de algo que he intentado con todas mis fuerzas comprender… durante un tiempo muy largo…
—Bien: observa que nunca has escuchado esa acusación en defensa del culpable. Nunca la has oído pronunciar por una buena persona refiriéndose a quienes no le hacen justicia.
Sí por truhanes refiriéndose a quienes los tratan como tales: a las personas que no sienten simpatía hacia las maldades que han cometido ni hacia los dolores que sufren como consecuencia. Eso es lo que yo no siento.
Pero quienes sí lo sienten no aprecian ninguna cualidad dotada de grandeza humana, ni en persona ni en acto alguno que merezca admiración, aprobación o estima. Tales son mis sentimientos. Hay que elegir entre una cosa u otra.
Los que otorgan su simpatía al culpable, no la ofrecen al inocente. Pregúntate cuál de esas dos personas es la que carece de sentimientos.
Entonces comprenderás qué reacción es la opuesta a la caridad.
—¿Cuál es? —murmuró la joven.
—La justicia.”—La rebelión de Atlas.
¿No te hace acordar a…?
- Los peronistas kirchneristas cuando acusan a los demás de “odio”.
- Los peronistas kirchneristas cuando defienden a criminales y no a los inocentes, con la teoría de Zaffaroni en la mano.
- Los peronistas kirchneristas cuando dicen defender a mujeres abusadas o maltratadas solo si el abusador no es “de los suyos”.
- Los peronistas kirchneristas que salen a la calle a tirar piedras y armar escándalo solo cuando el gobierno no es propio.
- Los sindicalistas que hacen paros o movilizaciones solo cuando gobierna otro.
- Una Argentina con los valores invertidos por los PFS (populistas–fascistas–socialistas) que detentan poder hace más de 70 años.
Universidad “gratuita”: sentimiento vs. realidad
Una muestra fundamental de este concepto —muy presente hoy— es la Educación Universitaria “Gratuita”.
Refleja un sentimiento que es farsa, porque la razón muestra la realidad: no es gratuita. La etiqueta de “gratis” anestesia el costo real, que paga el contribuyente. Y cuando la política crea universidades “para manejar cajas y puestos”, el gasto se dispara sin mejorar resultados.
Universidades creadas por el kirchnerismo (presupuestos anuales informados):
- Universidad Nacional del Chaco Austral: $19.389.179.529
- Universidad Nacional de Río Negro: $19.754.000.326
- Universidad Nacional Arturo Jauretche: $37.960.774.760
- Universidad Nacional de Avellaneda: $27.656.179.094
- Universidad Nacional de José C. Paz: $37.904.886.817
- Universidad Nacional de Moreno: $17.656.046.853
- Universidad Nacional del Oeste: $12.945.417.009
- Universidad Nacional de Villa Mercedes: $9.543.330.460
- Universidad Nacional de Tierra del Fuego: $20.755.216.724
- Universidad de la Defensa Nacional: $4.787.293.236
- Universidad Nacional de Hurlingham: $33.289.571.983
- Universidad Nacional de las Artes: $50.406.243.367
- Universidad Nacional de los Comechingones: $4.842.592.940
- Universidad Nacional de Rafaela: $7.122.485.742
- Universidad Nacional A. G. Brown: $6.408.647.304
- Universidad Nacional de San Antonio de Areco: $7.822.912.767
- Universidad Nacional del Alto Uruguay: $1.189.265.303
- Universidad Nacional Raúl Scalabrini Ortiz: $4.189.242.358
- Universidad Nacional de Pilar: $1.000.000.000
Total (19 universidades): $324.730.589.112.
Si una comida diaria cuesta $2.000, ese total equivale a alimentar durante un año a ~450.000 niños
($324.730.589.112 ÷ $2.000 ÷ 365 ≈ 445.000).
Lo que se ve: universidades “gratis”. Lo que no se ve: niños sin comida.
Sin estas universidades que aportan muy poco frente a su costo, 450.000 niños no pasarían hambre.
Sentimiento y farsa vs. razón y realidad.
El liberalismo es el camino a una Argentina REALmente desarrollada: prioridades claras, gasto focalizado, mérito, libertad y justicia —no clientelismo universitario ni “gratis” que pagan otros.
