La mansión secreta que se le atribuye a Pablo Toviggino y que pertenece a una empleada doméstica

Helipuerto propio, caballos de película y autos de alta gama en un predio de 10 hectáreas en Pilar que, en los papeles, pertenece a una jubilada monotributista y al encargado del futsal de la AFA. Las marcas de “Neurus” y estatuas de caballos apuntan a que sería de Pablo Toviggino.

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Una mega mansión en Pilar que no cierra por ningún lado

En el exclusivo barrio Villarosa, en Pilar, se levanta una mega mansión de unas 10 hectáreas (105.000 m²) que, según distintas fuentes y vecinos, sería frecuentada y utilizada por el poderoso tesorero de la AFA, Pablo Toviggino.

En los alrededores, nadie habla de “la casa de una costurera”. Por el contrario, se menciona a “Tobi” como verdadero dueño del predio. El propio Daniel Angelici, expresidente de Boca, llegó a referirse a sí mismo como “vecino de Tobi”, reforzando la percepción de que el inmueble pertenece al hombre fuerte santiagueño del fútbol argentino.

A eso se suma una denuncia de la Coalición Cívica ante la Procelac por presunto lavado de activos, que apunta a supuestos testaferros vinculados tanto a Claudio “Chiqui” Tapia como a Pablo Toviggino.


Testaferros de papel: de limpiar habitaciones a “dueños” de 10 hectáreas

En los registros oficiales, la mansión no aparece a nombre de Tapia ni de Toviggino. La titularidad recae sobre dos personas de perfil bajísimo:

  • Ana Lucía Conte, jubilada, monotributista y señalada por vecinas de San Justo como empleada doméstica de limpieza en un hotel alojamiento.
  • Su hijo, Luciano Nicolás Pantano, que pasó de ser tarjetero del boliche Cromo en Ramos Mejía a protesorero de Almirante Brown y hoy figura como encargado del futsal de la AFA.

El contraste es brutal:
una jubilada y un ex tarjetero de boliche convertidos, en los papeles, en dueños de una quinta con helipuerto, caballeriza de lujo, flota de autos de alta gama y una infraestructura digna de multimillonarios.

No se trata solo de “movilidad social ascendente”, sino de lo que muchos califican como un caso grotesco de presunto uso de testaferros. La AFIP debería ser la primera interesada en explicar cómo una jubilada monotributista podría justificar la compra y mantenimiento de semejante patrimonio.


“Neurus” en el helipuerto y vino en Santiago del Estero: la marca Toviggino

Uno de los detalles más reveladores aparece desde el aire. En el helipuerto del predio de Pilar se ve claramente pintada la palabra “Neurus”.

Ese nombre no es casual:

  • “Neurus la Vigilia” es un bar/vinoteca de vinos en Santiago del Estero, asociado a la bodega La Vigilia.
  • Distintas fuentes santiagueñas señalan a Pablo Toviggino como el verdadero hombre detrás de ese emprendimiento.
  • En el entorno del tesorero de la AFA también aparece su esposa, Florencia Certirana, mencionada como propietaria aparente de diversos bienes que, según críticos y denunciantes, merecerían una explicación detallada ante la Justicia.

La combinación de “Neurus” en el helipuerto de Pilar y “Neurus la Vigilia” en Santiago del Estero no parece un accidente gráfico. Para muchos, es la firma silenciosa que conecta la mansión con el universo económico del hombre que maneja los hilos del Consejo Federal y la caja de la AFA.


Caballos de película, autos de lujo y un parque de 10 hectáreas

La quinta de Villarosa no es solo una casa grande: es un parque temático del lujo. Entre los elementos que las fuentes describen aparecen:

1. Un stud de caballos de élite

  • Más de 100 caballos, con al menos 25 de raza Frisón, originarios de Países Bajos.
  • Los caballos Frisones son considerados de los más caros del mundo, con valores internacionales que van de USD 40.000 a USD 200.000 por ejemplar.
  • Se suman caballos árabes, otra raza de altísimo valor.
  • El predio incluye área de bareo y espacios específicos para entrenarlos y exhibirlos.
  • El solo mantenimiento de este plantel —veterinarios, herradores, cuidadores, instalaciones— implica un costo mensual prohibitivo para cualquier monotributista común.

2. Autos de colección y alta gama

  • Tres grandes galpones funcionarían como guardería de autos, con:
    • Audi
    • Porsche
    • Ferrari
      y otros vehículos 0 km y de colección.

3. Infraestructura propia de un resort privado

  • Helipuerto asfaltado con la inscripción “Neurus”.
  • Pileta con una estatua de caballo al costado, símbolo de la obsesión ecuestre asociada al perfil público de Toviggino.
  • Calles internas pavimentadas y acceso mejorado por el propio municipio de Pilar en tiempos de construcción de la mansión, lo que plantea preguntas sobre prioridades de obra pública al servicio de los poderosos.

Todo se “desaparece” justo cuando comienzan las investigaciones

Según testimonios recientes, tanto los caballos como los autos de lujo habrían sido retirados del predio hace aproximadamente un mes, coincidiendo con el avance de investigaciones y denuncias públicas.

La película es conocida:

  • Primero, la acumulación obscena de bienes a través de estructuras opacas, testaferros y conexiones políticas.
  • Luego, cuando se encienden los reflectores judiciales y mediáticos, empieza la fase de “desaparición ordenada”: se mueven caballos, se remueven autos, se vacían galpones, se silencian vecinos.

Lo que no se puede borrar tan fácil son:

  • Los registros catastrales y fiscales,
  • Las denuncias ante Procelac,
  • Las huellas digitales de “Neurus” en el helipuerto y en el circuito comercial santiagueño,
  • Y la pregunta de fondo: ¿puede el corazón del fútbol argentino ser manejado por personajes que se mueven con lujos injustificables, patrimonios inexplicables y propiedades a nombre de empleadas domésticas y ex tarjeteros de boliche?

Fútbol, poder y la casta de la obra pública privada

El caso de la mansión de Pilar atribuida a Toviggino no es un episodio aislado:
encaja con el patrón de acumulación patrimonial desbordada de una casta del fútbol que vive de:

  • contratos millonarios,
  • sponsors opacos,
  • negocios en las sombras con vínculos políticos,
  • y una estructura institucional —la AFA— que funciona con cero transparencia real.

Mientras los clubes del interior se caen a pedazos, los socios pagan cuotas imposibles y el Estado exprime al contribuyente con impuestos extorsivos, en Pilar florecen 10 hectáreas de lujo ecuestre y automotriz a nombre de una jubilada y su hijo.

La Justicia, la AFIP y la Procelac tienen la palabra.
La ciudadanía, y en particular los hinchas y socios de los clubes, también. Porque detrás de cada caballo frisón, de cada Ferrari y de cada helipuerto con nombre de bar, siempre hay alguien que termina pagando la fiesta. Y casi nunca es quien figura en los papeles.

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