Denuncian explotación laboral, deudas y aprietes en el local gastronómico «Casa Pellegrini” de Santa Fe Capital, un exconcejal peronista conocido implicado
La situación desesperada viene de varios locales atrás con las mismas prácticas de los mismos dueños, pero llegó al limite con Casa Pellegrini . lo que comenzó con una ex empleada rompiendo los vidrios del local gastronómico en Santa Fe, expuso una trama mucho más profunda: denuncias reiteradas de salarios impagos, maltrato laboral y abuso de poder. A partir del diálogo de múltiples ex trabajadores con El Liberador, emerge un patrón que incluiría deudas sistemáticas, falta de respuestas ante reclamos y un clima laboral hostil, que incluso derivó en amenazas e intimidaciones. El caso ya no gira en torno a un episodio puntual, sino a un conflicto colectivo que involucra a decenas de personas afectadas y un patrón que se repite una y otra vez.
El establecimiento en cuestión es Casa Pellegrini ubicado en boulevard pellegrini, cuya conducción está a cargo de Amparo Vaccaro y el dueño es Sebastian Pignata, quien fue 2 veces concejal y nuevamente candidato en 2025 por La Agrupación «Mesas de Trabajo», dónde paradójicamente decía buscar aportar su visión y «propuestas para el desarrollo local.»
Lo que comenzó como un episodio de tensión y solo se vió un lado (una ex empleada rompiendo los vidrios de un local gastronómico de la capital de Santa Fe) derivó en una serie de testimonios que pintan un cuadro de vulnerabilidad laboral, pérdida de derechos laborales y abuso de poder.
Desde entonces, distintos ex trabajadores del local mantuvieron diálogo con el liberador: salarios retenidos, falta de respuestas, desidia, bloqueos masivos ante cualquier reclamo, y un ambiente laboral descrito como sucio, hostil e inseguro.
Los dueños ya tienen antecedentes de locales clausurados por pésimas condiciones
Elías M, quien se desempeñó como encargado del local durante dos semanas, relató en detalle su experiencia. «Fui contratado para desempeñarme como encargado y trabajé durante dos semanas, período en el cual no se me abonó la suma de $350.000 correspondiente a mis servicios. Ante este incumplimiento, decidí dejar de asistir enseguida a mi puesto laboral»,“somos más de 30 ex empleados con el mismo caso” aseguró.
Algunas de las frases más impactantes de Elias fueron: «Nunca pagaron lo que debían» y aclaró “no tienen excusa porque la economía está bien, el local siempre está lleno”.
Según su testimonio, cuando realizó el reclamo correspondiente en persona, Pignata «se desentendió completamente de lo ocurrido» y afirmó que además para evitar seguir hablando del tema tiene la costumbre de bloquear a todos dejando sin efecto toda vía de comunicación.
El ex encargado también describió el clima de trabajo como sumamente inseguro. «Diariamente se presentaban proveedores, ex empleados y otras personas reclamando deudas pendientes, lo que generaba un ambiente de constante tensión», afirmó. La situación más crítica que relató ocurrió cuando seis proveedores se presentaron simultáneamente al local. Uno de ellos llegó a amenazarlo directamente, argumentando que, al ser el encargado, debía hacerse responsable de las deudas del establecimiento.
En ese momento, Elías intentó comunicarse con Vaccaro, pero no obtuvo respuesta. La dueña justificó luego que su teléfono estaba apagado. «Tuve que aclarar que mi función era únicamente operativa y que no tenía ninguna relación con las obligaciones económicas del lugar», explicó.
Uno de los episodios más reveladores que mencionó involucra a un proveedor “J” , quien habría amenazado a empleados ante la falta de pago. La respuesta de los dueños ante esa situación fue, según relató, decirle: «No le des bola a “J”, es un viejo loco», afirmó Amparo Vaccaro lavándose las manos ante el conflicto que ellos mismos habían generado.
Elías también señaló que, en reiteradas ocasiones, ambos dueños le solicitaron tareas fuera de su rol ,como trasladarse personalmente a otro establecimiento de su propiedad, llamado «La Grieta», a entregar llaves, exponiéndolo a situaciones incómodas y ajenas a sus responsabilidades contractuales. Cuando finalmente comunicó su decisión de no continuar bajo esas condiciones, la respuesta fue que «no estuvo a la altura de la situación».
«Desde entonces, he reclamado reiteradas veces el pago adeudado sin obtener solución. Incluso, en una oportunidad se me citó con la promesa de regularizar la deuda, lo cual tampoco se cumplió. Más recientemente, recibí burlas al respecto», concluyó.
El Liberador también escuchó a Estefanía, empleada al cual la situación desesperada la llevó a tomar una medida por la cual no está orgullosa pero fue producto de tanto cansancio. Estefanía rompió los vidrios del local a modo protesta cansada de reclamar su salario sin respuesta y cansada de tantos maltratos y falta de empatía. La noche en la comisaría vivió una experiencia aún más traumática. Luego de que su caso tomara estado público, recibió una llamada intimidatoria: Sebastián Pignata se habría comunicado al fin, pero para pedirle que «dejara de ensuciarlo», argumentando además que ella no podría demostrar que él fue su jefe y enviando carta de documento.
«Pasé la noche del domingo en la comisaría, me abrieron una causa, me pintaron los dedos y me trataron como la peor delincuente sin siquiera escucharme», relató. A eso se sumó que los medios de comunicación tradicionales habrían retratado el episodio de manera parcial: «Los pocos medios que hablaron del tema fue para hacer ver que yo era una loca, que destrocé el local, que robé, que hui de la policía, que me sustrajeron un martillo de la mochila. Cuando nada fue así » Y agregó: «Obviamente nadie me pagó lo que me deben y el poder de Pignata ganó” , además Estefania y Elias aseguran que Pignata y Vaccaro los siguen amenazando e intimidando , también están indignados con los medios grandes que no tocan el tema y cuando lo tocan es para tergirversarlo a favor del politico.
A su vez, otro ex trabajador, aportó una perspectiva más amplia del problema. Con experiencia en el rubro gastronómico, describió haber pasado por distintos roles dentro del local (mozo, barista, encargado de barra) y sostuvo que el no pago de salarios no era un algo particular sino una práctica instalada en ese establecimiento.
Reafirmó el hecho de que Pignata y Vaccaro acostumbraron que mucha gente se cansa de insistir y termina desapareciendo, describiendo la lógica con la que operarían los dueños ante los reclamos.
Este testimoniante también mencionó amenazas constantes: «Siempre estuvieron en la amenaza de que no ibamos a conseguir otro trabajo, de que Sebastián tiene gente pesada.» Sin embargo, aclaró que esas advertencias no lo intimidaron: «Al contrario, me motivaron a que pueda manifestarme.»
Hoy, más de 30 ex empleados afectados, provenientes de distintos emprendimientos vinculados a Pignata y Vaccaro, incluidas una parrilla y una cafetería anteriores a Casa Pellegrini, crearon un grupo de WhatsApp intentando buscar alguna solución a esto.
«La intención actualmente es poner un límite a esta situación y evitar que más personas sigan siendo perjudicadas por este tipo de prácticas. Sabemos que hay quienes tienen miedo de hablar y otros que no, en nuestro caso, no tenemos temor en contar lo que vivimos y en reclamar lo que corresponde», expresaron.
Y cerraron con una reflexión que resume el reclamo colectivo: «El objetivo no es generar conflicto innecesario, sino que se reconozca lo sucedido, se regularicen las deudas pendientes y se evite que otras personas tengan que atravesar situaciones similares.»
El panorama sigue siendo el mismo aún después de varios días con el detalle que antes no había respuestas y ahora la respuesta es intimidar mediante llamadas, amenazas y cartas de documento, mientras tanto hay aproximadamente 30 ex empleados y varios proveedores afectados, ¿Por qué no hay solución? ¿ Qué es lo que esconde el poder y las influencias del ex concejal que lo mantienen blindado ?





