Ucrania y Rusia, más cerca del fin de la guerra tras la ofensiva diplomática de Trump

Ucrania y Rusia quedaron más cerca del fin de la guerra tras la intervención diplomática de Donald Trump, con avances en un borrador de paz y en las garantías de seguridad para Kiev, aunque aún persiste la disputa por el Donbás.

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En un nuevo paso que refuerza su perfil como mediador global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó en Florida una ronda clave de conversaciones con su par ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, y volvió a colocar a Washington en el centro de los esfuerzos internacionales para alcanzar un acuerdo de paz. Según ambos líderes, el entendimiento está “más cerca que nunca”, aunque aún persisten algunos puntos sensibles vinculados al futuro del Donbás y a las garantías de seguridad para Kiev.

Un avance político que acerca el final del conflicto

La reunión, realizada en Mar-a-Lago tras una comunicación previa entre Trump y Vladimir Putin, dejó como balance un clima de “progreso sustantivo” en torno al borrador de paz que las delegaciones vienen negociando desde hace semanas. Zelenskyy confirmó que el documento estaría completado “en un 90%”, mientras que Trump destacó que las partes “están mucho más cerca de un acuerdo real que meses atrás”.

Desde el entorno del presidente estadounidense remarcan que su estrategia combina presión diplomática directa sobre Moscú, coordinación con los aliados europeos y una serie de incentivos vinculados a la reconstrucción y la estabilidad regional. Para la Casa Blanca, el objetivo es claro: cerrar una salida negociada que evite una escalada militar prolongada y siente las bases de una paz duradera.

Garantías de seguridad y rol europeo

Uno de los puntos donde se registraron mayores avances fue el esquema de garantías de seguridad para Ucrania, que Trump considera indispensable para blindar cualquier acuerdo. Zelenskyy reveló que Washington propuso un marco inicial de 15 años —con posibilidad de extenderlo— y que se espera que Europa asuma un rol central dentro de ese dispositivo, con apoyo estadounidense.

En paralelo, Trump abrió la puerta a instancias de diálogo trilateral entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania “en el momento adecuado”, una señal que refuerza su voluntad de conducir personalmente la fase decisiva de las conversaciones.

Tras la reunión en Florida, Trump y Zelenskyy mantuvieron una comunicación conjunta con los principales líderes europeos. Bruselas y París respaldaron el avance y convocaron a nuevas rondas de coordinación, conscientes de que el desenlace del conflicto tendrá impacto directo en:

  • la seguridad del continente,
  • la estabilidad de los mercados energéticos,
  • y la redefinición de la relación con Rusia en la etapa posterior a la guerra.

Europa reconoce el impulso estadounidense, pero también intenta equilibrar el proceso para evitar que la paz se transforme en una negociación exclusivamente Washington–Moscú.

El Donbás, el punto más delicado pero con señales de acercamiento

El futuro del Donbás continúa siendo el tema más complejo de la negociación. Moscú insiste en consolidar el control sobre los territorios ocupados, mientras Kiev plantea alternativas que combinan desmilitarización y administración especial. Para Trump, se trata de un “asunto difícil pero encaminado”, y confía en que la dinámica diplomática permita evitar que esta discrepancia frene el avance general del proceso.

Imagen extraída de BBC

Trump se posiciona como arquitecto del proceso de paz

Más allá de los matices pendientes, la cumbre de Florida reafirma la centralidad de la intervención de Trump en el intento más concreto de acercar a las partes desde el inicio de la guerra. Su apuesta por conversaciones directas, coordinación con Europa y diálogo sostenido con Putin marca un cambio de enfoque respecto de etapas anteriores del conflicto.

Zelenskyy agradeció públicamente el rol del presidente estadounidense y adelantó que una nueva ronda de trabajo podría realizarse en Washington en enero, con la participación de líderes europeos, para terminar de pulir los aspectos finales del acuerdo.

Trump admitió que persisten “uno o dos asuntos espinosos” que podrían trabar el acuerdo. Sin embargo, por primera vez desde el inicio de la guerra, la mesa de negociación reúne voluntad política de las tres partes clave, respaldo europeo y una arquitectura diplomática en marcha.

Las próximas semanas serán decisivas. Si las diferencias logran resolverse, el proceso encabezado por la Casa Blanca podría poner fin a uno de los conflictos más profundos del siglo XXI y redefinir el mapa de poder en Eurasia.

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Julián Sayago
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