Cuba al borde del apagón total: reservas de petróleo para “cuatro días” tras la intervención de EE.UU. en Venezuela
Con apenas 360.000 barriles en depósitos —equivalentes a cuatro o cinco días de consumo— Cuba ya entra en racionamiento mientras se interrumpe el flujo de crudo venezolano bajo mayor presión de EE.UU., con riesgo de agravar apagones, transporte y actividad económica.
En ese marco, el presidente Miguel Díaz-Canel admite que “sin eficiencia económica no hay soberanía”, y el presidente Donald Trump sostiene que, sin el sostén energético de Caracas, el régimen cubano quedaría “listo para caer” por desgaste.
La crisis energética cubana entró en una fase de cuenta regresiva. Un cálculo del analista Homayoun Falakshahi (Kpler) estima que la isla tendría unos 360.000 barriles disponibles, frente a una necesidad diaria aproximada de 110.000 barriles, lo que dejaría combustible para cubrir apenas cuatro días (cinco si se suma la producción local). En un país donde el Estado controla el suministro, eso no es un dato técnico: es una amenaza directa a la continuidad operativa del sistema.
Un régimen sin “colchón”: cuando la escasez se mide en días
La propia nota advierte un punto clave: el secretismo oficial impide auditar con precisión los inventarios, por lo que el número debe leerse como estimación, no como parte médico oficial. Pero la señal es inequívoca: ya habría racionamiento y faltante de diésel que golpea generación eléctrica, transporte y servicios básicos (incluido el recorte de “gacelas” en La Habana).
El talón de Aquiles: se corta la “manguera” venezolana
Lo que vuelve explosivo el cuadro es el shock externo. En las últimas semanas, Washington elevó la presión sobre Caracas y multiplicó incautaciones/intercepciones de buques vinculados al circuito petrolero venezolano, con impacto directo sobre Cuba. Reuters reportó que Venezuela envió en 2025 un promedio de 27.000 barriles por día, equivalente a aprox. la mitad del “déficit” de petróleo cubano, y que en Matanzas ya se veían estaciones cerradas y colas con el temor de que los cortes eléctricos empeoren.
En paralelo, México aparece como proveedor “de emergencia”, pero sin intención de ampliar el auxilio: la presidente Claudia Sheinbaum sostuvo que los envíos se mantienen en rangos “históricos”, aun cuando los datos citados por AP muestran que México llegó a mandar volúmenes relevantes durante 2025.

Díaz-Canel y una admisión inusual: “sin eficiencia económica no hay soberanía”
En este contexto, el discurso oficial también se mueve. En intervenciones recientes ante la estructura del Partido, Miguel Díaz-Canel volvió sobre la idea de que “sin eficiencia económica no hay soberanía posible” y reclamó “hacer” lo que se decide “en papeles”, con tono de autocrítica sobre resultados y capacidad de gestión. Es un reconocimiento político de fondo: el problema ya no se disimula como “bloqueo” únicamente, sino como falla de desempeño del aparato comunista.
Trump: “Cuba está lista para caer”
Del otro lado, Donald Trump tomó el momento para instalar un mensaje: no haría falta una acción militar contra Cuba porque, sin el sostén petrolero venezolano, el sistema quedaría “listo para caer” por desgaste económico. La frase circuló en medios internacionales y se apoyó explícitamente en la pérdida del “ingreso”/energía que llegaba desde Caracas.
Pero incluso en la prensa estadounidense aparecen matices: especialistas citados por The Washington Post advierten que el régimen ya sobrevivió a cortes externos (como el “Período Especial” tras la caída soviética) y que la crisis humanitaria puede agravarse sin traducirse automáticamente en colapso político inmediato.
Qué puede pasar ahora: tres escenarios plausibles
- Ajuste de hecho (apagones + racionamiento + parálisis productiva): el “modo supervivencia” que licúa salarios, destruye actividad y empuja más migración.
- Reemplazo parcial de suministro (Rusia/México) + más control interno: algo de combustible entra, pero a costo político/financiero creciente y con más represión ante el malestar social.
- Apertura económica forzada: el escenario que el castrismo promete en documentos y posterga en la práctica: permitir que el sector privado produzca/importa/compita para evitar el derrumbe de servicios básicos. (Aquí la energía deja de ser propaganda y se vuelve gestión).
El punto central: el comunismo nunca funciona.
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