Masacre en Irán: más de 540 muertos en 15 días de protestas.
El régimen iraní profundiza una represión sangrienta contra manifestantes civiles, en medio de un apagón total de internet, denuncias de ejecuciones encubiertas y el hallazgo de cientos de cuerpos en morgues de Teherán. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, advierte que no descarta acciones directas
Irán atraviesa uno de los episodios más violentos de su historia reciente. En el día quince de las protestas nacionales contra el régimen islámico, organizaciones de derechos humanos confirmaron al menos 544 muertos, miles de detenidos y una escalada represiva que incluye uso de munición real, desapariciones, confesiones forzadas y ocultamiento sistemático de víctimas.
Según datos verificados por HRANA (Human Rights Activist News Agency), la principal organización de monitoreo de derechos humanos iraní, las protestas se han registrado en 585 puntos del país, abarcando 186 ciudades en las 31 provincias. El número de detenidos asciende a 10.681 personas, muchas de ellas trasladadas a prisiones sin contacto con familiares ni abogados.
Cuerpos apilados y morgues colapsadas
Uno de los datos más estremecedores surgió en las últimas 24 horas: videos y registros visuales desde la Organización de Medicina Legal de Kahrizak, en las afueras de Teherán, muestran centenares de cuerpos almacenados en un mismo predio, con familias recorriendo filas de cadáveres para identificar a sus seres queridos.
De acuerdo con estimaciones basadas en el material audiovisual, solo en ese lugar habría hasta 250 cuerpos, una cifra que refuerza las sospechas de que el número real de víctimas supera ampliamente las cifras oficiales.
Incluso la televisión estatal iraní (IRIB), habitualmente dedicada a encubrir la represión, se vio forzada a emitir imágenes desde un “almacén” lleno de cadáveres, aunque intentó atribuir las muertes a supuestos “terroristas” y no a las fuerzas de seguridad.
Apagón informativo total
Desde hace tres días, Irán se encuentra bajo un apagón casi absoluto de internet y comunicaciones. Según NetBlocks, el país opera con apenas 1% de conectividad, una táctica habitual del régimen para impedir la difusión de pruebas y coordinar la represión sin testigos.
En varias zonas, incluso las líneas telefónicas fijas y los mensajes de texto quedan bloqueados desde las 20:00, aislando completamente a la población.
A pesar de esto, continúan filtrándose videos de protestas en Teherán y Bandar Abbas, donde se escuchan disparos de armas de fuego contra civiles.
Un régimen que llama “terroristas” a sus propios ciudadanos

Lejos de mostrar señales de moderación, el gobierno iraní endureció su discurso. El presidente Masoud Pezeshkian calificó públicamente a los manifestantes como “terroristas”, acusándolos de responder a órdenes de Estados Unidos e Israel, y pidió una acción “decisiva” de las fuerzas de seguridad.
En una maniobra cínica, el régimen decretó tres días de duelo nacional, sin reconocer responsabilidad alguna y comparando las protestas con acciones del ISIS.
Al mismo tiempo, funcionarios intentan instalar versiones alternativas sobre las muertes, afirmando —sin pruebas— que muchas víctimas habrían fallecido por “armas blancas” o disparos realizados por terceros, pese a la evidencia visual de impactos de bala en los cuerpos.
Trump endurece el tono: “muy fuertes opciones” sobre la mesa

Frente a la magnitud de la masacre, el presidente estadounidense Donald Trump elevó la presión internacional. El domingo afirmó que su administración evalúa “opciones muy fuertes” contra Teherán y advirtió que Estados Unidos podría actuar antes incluso de cualquier negociación.
Trump reveló además que líderes iraníes se comunicaron para pedir negociar, luego de que el mandatario advirtiera que Washington no tolerará el asesinato masivo de manifestantes.
El secretario de Estado y altos funcionarios estadounidenses analizan sanciones adicionales, medidas cibernéticas y el apoyo a herramientas de comunicación como Starlink, utilizadas por algunos iraníes para evadir el bloqueo informativo.
Irán dice estar “listo para la guerra”, pero pide negociar
En un mensaje cargado de contradicciones, el canciller iraní Abbas Araghchi declaró que Irán “no busca la guerra”, pero está “más preparado que nunca” para enfrentarla, al tiempo que pidió negociaciones “justas y con respeto mutuo”.
Sus declaraciones llegan después de que Teherán amenazara con considerar a Estados Unidos e Israel como “objetivos legítimos” si Washington interviene para proteger a los manifestantes.
Día 15
A quince días del inicio de las protestas, Irán muestra el rostro más brutal de su régimen: cientos de muertos, miles de presos, cuerpos ocultos en morgues y un país silenciado por la fuerza. Mientras Teherán intenta sostener un relato de “terrorismo”, las imágenes y los datos revelan una represión estatal masiva contra civiles desarmados.
En este escenario, Donald Trump emerge como el principal líder dispuesto a confrontar al régimen, rompiendo años de tibieza internacional y colocando a la dictadura iraní bajo una presión inédita. El desenlace, tanto interno como geopolítico, sigue abierto, pero el mensaje desde Washington es claro: la impunidad no será gratis.
