Trump endurece el cerco sobre Cuba y corta el oxígeno venezolano: “Que hagan un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”

Donald Trump advirtió al régimen cubano: “No habrá más petróleo ni dinero. Cero. Que hagan un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, en el marco de la nueva ofensiva de Estados Unidos tras la caída de Nicolás Maduro.

fotojet-42_181-12236030_20260105071846

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó de manera drástica la presión sobre el régimen cubano al advertir que no fluirá “ni un solo dólar ni una sola gota de petróleo” desde Venezuela hacia la isla, tras la captura del dictador Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense en Caracas. El mensaje fue directo, público y sin matices: Cuba debe “hacer un acuerdo” o enfrentar consecuencias cada vez más severas.

NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA – CERO”, escribió Trump en su red Truth Social. “Sugiero fuertemente que hagan un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

La advertencia marca un punto de inflexión histórico en la política de Estados Unidos hacia el Caribe y consolida la nueva doctrina de la Casa Blanca en el hemisferio occidental: tolerancia cero a los regímenes autoritarios sostenidos por redes de subsidios, petróleo y represión.

El fin del salvavidas venezolano

Durante más de dos décadas, Cuba sobrevivió gracias al respaldo económico y energético de Venezuela, primero bajo Hugo Chávez y luego bajo Maduro. A cambio, La Habana aportó asesores de inteligencia, seguridad y control político que apuntalaron al chavismo incluso en sus momentos más críticos.

Ese esquema, según Trump, se terminó definitivamente.

“Cuba vivió durante años de enormes cantidades de PETRÓLEO y DINERO de Venezuela. A cambio, proporcionó ‘servicios de seguridad’ a los últimos dos dictadores venezolanos. PERO ESO SE ACABÓ”, afirmó el mandatario.

Datos de navegación y comercio internacional ya reflejan el impacto: ningún cargamento de crudo venezolano partió hacia Cuba desde la captura de Maduro, mientras Estados Unidos avanza en la incautación sistemática de petroleros sancionados. El viernes pasado, Washington confiscó un quinto buque con petróleo venezolano destinado al régimen cubano.

Para la isla, el golpe es profundo: Venezuela cubría cerca del 50% del déficit energético cubano, con envíos que rondaban los 25.000 a 35.000 barriles diarios. Sin ese flujo, la crisis eléctrica, los apagones, la escasez de combustible y el colapso productivo amenazan con agravarse rápidamente.

Cuba desafía, pero queda expuesta

La reacción del régimen cubano fue inmediata y desafiante. El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que “nadie dicta lo que hace Cuba” y prometió defender la isla “hasta la última gota de sangre”. El canciller Bruno Rodríguez habló de “derecho soberano” a importar combustible y acusó a Estados Unidos de “coerción”.

Sin embargo, la retórica choca con la realidad económica: Cuba atraviesa su peor crisis desde los años 90, con inflación descontrolada, apagones diarios, caída del turismo, colapso agrícola y creciente malestar social.

Incluso dentro de la isla, ciudadanos reconocen que la situación es insostenible. “No hay electricidad, no hay gas, no hay nada. El gobierno tiene que decidir rápido, porque el que sufre es el pueblo”, admitió una residente de La Habana a medios internacionales.

Trump y una estrategia hemisférica clara

La ofensiva sobre Cuba se inscribe en una estrategia regional más amplia impulsada por Trump tras la caída de Maduro. Washington busca desarticular el eje autoritario del hemisferio, cortar sus fuentes de financiamiento y obligar a los regímenes a negociar desde una posición de debilidad.

En ese contexto, Trump incluso respaldó públicamente —aunque en tono provocador— la idea de que el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, podría liderar una futura transición en Cuba. “Suena bien para mí”, escribió el presidente.

El mensaje es inequívoco: Estados Unidos ya no sostiene dictaduras indirectamente ni tolera alianzas hostiles a 145 kilómetros de Florida.

Trump también fue contundente al señalar que Cuba ya no cumple ningún rol estratégico para Venezuela, ahora bajo tutela estadounidense tras la caída del chavismo. “Venezuela ya no necesita protección de matones ni extorsionadores”, afirmó.

Con el suministro cortado, buques incautados, presión militar en el Caribe y señales claras de que no habrá rescates financieros, La Habana enfrenta una decisión histórica: negociar o profundizar su aislamiento.

Por ahora, Trump no detalló los términos del posible acuerdo. Pero en Washington el mensaje es claro: el tiempo juega en contra del régimen cubano. Mientras tanto, el presidente estadounidense refuerza su imagen de liderazgo duro, sin ambigüedades y decidido a redibujar el mapa político del continente.

Sayago
Julián Sayago
+ posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *