Concejal de Rafaela descubre austeridad después de 34 años de vivir del Estado «justo» cuando LLA propone bajarse sueldos

El concejal rafaelino Lisandro Mársico anunció que reducirá su dieta atándola al índice RIPTE y renunciará al aguinaldo, presentando la decisión como una convicción personal. Sin embargo, la cronología muestra otra cosa: la propuesta fue instalada por La Libertad Avanza, rechazada por el oficialismo y el peronismo, modificada para neutralizarla, y recién después apropiada mediáticamente por un dirigente que lleva toda su vida dentro del Estado.

Marsico Lisandro

Lisandro Mársico salió esta semana a los grandes medios provinciales y nacionales con un mensaje cuidadosamente elaborado: decidió “bajarse el sueldo” porque, según dijo, “eso es lo que vine a hacer a la política”. El relato fue amplificado por portales como Infobae y por medios de Santa Fe que reciben pauta del gobierno provincial, donde el concejal aparece como un dirigente austero, sensible al contexto económico y dispuesto a dar el ejemplo.

El gesto, en sí mismo, sería positivo. El problema es que no es cierto que haya nacido de él, ni que represente una convicción histórica.

La idea no fue de Mársico

La discusión por los sueldos de los concejales no existía en Rafaela hasta que La Libertad Avanza presentó un proyecto concreto para reducirlos: fijar la dieta en función del RIPTE (un índice del sector privado), eliminar el aguinaldo y terminar con el mecanismo por el cual la política se ata a su propia paritaria.

Ese proyecto sacudió el Concejo. Tanto el peronismo como Unidos —el espacio al que pertenece Mársico— lo rechazaron de manera unánime. Luego, en una jugada típica de la política tradicional, lo modificaron para convertirlo en un sistema de “opciones”, dejando abierta una puerta para que quienes quisieran seguir cobrando como antes pudieran hacerlo. La esencia de la propuesta libertaria quedó desactivada.

Y recién después de ese proceso, Mársico decidió salir a decir que él “elige” cobrar menos.

La secuencia es clara: no fue una iniciativa personal; fue una reacción tardía a una agenda que La Libertad Avanza impuso desde afuera del sistema.

Tres mandatos, cero propuestas de austeridad

La pregunta que hoy se hacen muchos rafaelinos es inevitable:
si Mársico vino a la política para bajar los privilegios, ¿por qué nunca lo hizo antes?

Según su propia Declaración Jurada, Lisandro Mársico trabaja en el Estado desde 1991. Primero como personal de planta en la Dirección Provincial de Vialidad y, desde 2015, como concejal. Es decir, lleva más de tres décadas viviendo del sector público y tres mandatos consecutivos en el Concejo Municipal de Rafaela.

En todo ese tiempo:

  • Nunca propuso reducir su dieta.
  • Nunca impulsó eliminar el aguinaldo de los concejales.
  • Nunca planteó desatar el salario político de la paritaria municipal.

La “epifanía” de la austeridad aparece recién ahora, cuando La Libertad Avanza entra al Concejo con dos bancas y convierte el costo de la política en un tema que ya no se puede esconder bajo la alfombra.

El oportunismo como estrategia

Hay un contexto político que explica el movimiento. Dentro de Unidos, Mársico está enfrentado al intendente Leonardo Viotti. Tras un debate televisado en el que tuvo un cruce furioso con el candidato libertario Fabricio Dellasanta —y que terminó dejando al oficialismo mal parado—, en el propio municipio se le atribuye a ese error buena parte del retroceso electoral que permitió a LLA meter dos concejales.

Ahora, cuando Viotti no podrá ser reelecto en 2027, Mársico intenta reposicionarse. Y lo hace del modo clásico: construyendo imagen pública a través de medios provinciales, muchos de los cuales reciben pauta del gobierno de Maximiliano Pullaro, y apropiándose de una bandera que no es suya.

Ayer los libertarios eran “populistas” y “demagógicos”. Hoy, sus propuestas sirven para sacarse fotos.

Publicidad de medios dependientes del dinero de Estado provincial. La Capital fue salvada en 2024 con 2.000 millones de pesos por el gobierno de Pullaro.

PDP, Unidos y la rosca santafesina

Mársico proviene del Partido Demócrata Progresista, una fuerza que en la región también arrastra antecedentes de corrupción con el exconcejal de Sunchales, Horacio Bertoglio, condenado por corrupción e inhabilitación perpetua a ejercer cargos públicos y que hoy forma parte del armado amplio de Pullaro, donde conviven radicales, socialistas y peronistas reciclados.

Pullaro ya demostró que no tiene problema en sumar dirigentes de cualquier origen si le sirven para el armado territorial. En ese esquema, Mársico encaja perfecto: conoce el Estado, sabe moverse en la rosca y ahora intenta presentarse como “renovador” después de una vida entera dentro del sistema.


Un gesto correcto con un relato falso

Que Mársico cobre por RIPTE y sin aguinaldo es una buena noticia. Pero no es una revolución moral, ni una convicción de siempre.

Es una reacción defensiva frente a una fuerza política nueva que vino a hacer lo que la política tradicional nunca quiso: poner en discusión sus privilegios.

La diferencia es clara:
La Libertad Avanza propone bajar los sueldos como principio.
Mársico se baja el sueldo cuando ya no le queda otra.

Eso no es convicción.
Eso es oportunismo.

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