Milei se mostró con Infantino en Davos y el Gobierno profundiza la ofensiva judicial contra la AFA de “Chiqui” Tapia

Mientras Milei se reunió con Gianni Infantino en Davos, la ARCA denunció a la AFA por más de $375 millones en fondos presuntamente mal utilizados. Dos escenas al mismo tiempo: afuera, el Presidente mostrando respaldo internacional; adentro, el fin de la impunidad en la caja del fútbol argentino

javier-milei-gianni-infantino-fifa-davos

Mientras el Presidente fortalece vínculos con la FIFA, la ARCA avanza con nuevas denuncias por corrupción, evasión y desmanejos millonarios en la conducción del fútbol argentino.

En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvieron un encuentro protocolar con el titular de la FIFA, Gianni Infantino, y difundieron una imagen que rápidamente tomó lectura política: sonrisas, pulgares en alto y un mensaje directo al corazón del poder del fútbol local.

La fotografía se conoció en medio de una escalada sin precedentes entre la Casa Rosada y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), cuya conducción, encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia, enfrenta una ofensiva judicial, fiscal y administrativa impulsada por el Gobierno nacional.

Avanza el “AFAgate”

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) presentó una nueva denuncia penal contra la cúpula de la AFA, que se sumará a las ya existentes. La presentación apunta nuevamente contra Tapia y el tesorero Pablo Toviggino, y profundiza una investigación por presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por miles de millones de pesos.

El avance se produce luego de que el juez en lo penal económico Diego Amarante aceptara a la ARCA como querellante, un hecho clave que consolidó el frente judicial contra la entidad madre del fútbol argentino.

Fondos sin respaldo y facturas apócrifas

La nueva denuncia incluye además “salidas no documentadas” de fondos por más de 375 millones de pesos, presuntamente canalizadas mediante facturas apócrifas. Estas maniobras habrían tenido como objetivo ocultar el destino real del dinero y eludir los controles fiscales.

Desde el Gobierno aclararon que se trata de una denuncia completamente nueva, no de una ampliación de la causa anterior, lo que marca una decisión política de ir hasta el fondo.

Balances bajo la lupa y posible intervención

En paralelo, la Inspección General de Justicia (IGJ) mantiene bajo análisis los estados contables de la AFA correspondientes a los ejercicios 2017–2024, tras ocho años sin control efectivo. El organismo intimó a la entidad a presentar balances pendientes y justificar gastos millonarios, muchos de ellos en moneda extranjera.

Si bien el titular de la IGJ, Daniel Vítolo, descartó por ahora la designación de veedores, en el Gabinete aseguran que esa posibilidad sigue latente y dependerá del resultado del análisis técnico en curso.

El Ministerio de Justicia salió además a desmentir versiones sobre supuestos pactos políticos con la dirigencia del fútbol y ratificó que la IGJ no ha aprobado ni registrado ningún balance de la AFA ni de la Superliga.

El fin de un ciclo: Tapia, el kirchnerismo y la corrupción que ya no tiene protección

La avanzada del Gobierno contra la AFA no ocurre en el vacío. La conducción de Claudio “Chiqui” Tapia es heredera directa de una matriz de poder forjada durante los años del kirchnerismo, cuando el fútbol argentino se convirtió en un territorio blindado, ajeno a controles reales, auditorías profundas o exigencias de transparencia.

Durante mucho tiempo, la AFA funcionó como una caja política intocable, protegida por vínculos con el poder de turno, con beneficios fiscales, subsidios encubiertos y un sistema de opacidad que hoy comienza a desmoronarse. Los balances sin presentar, los gastos millonarios sin justificar y las maniobras bajo investigación no son anomalías aisladas: son la consecuencia de un modelo basado en la impunidad.

Ese esquema encontró respaldo político en gobiernos que confundieron autonomía con privilegio y que evitaron deliberadamente avanzar sobre los negocios del fútbol para no enfrentar a una estructura con peso territorial, mediático y simbólico. El resultado fue un ecosistema donde nadie rendía cuentas.

Con la llegada de Javier Milei, ese pacto tácito se rompió.

Por primera vez, el Estado nacional decidió aplicar la ley sin excepciones, incluso frente a una de las corporaciones más poderosas del país. La aceptación de la ARCA como querellante, las nuevas denuncias penales, el control exhaustivo de la IGJ y la posibilidad concreta de veedores oficiales marcan un antes y un después.

Sayago
Julián Sayago
+ posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *