Keynesianismo a la Pullaro: extrae $3,25 billones de Ingresos Brutos en Santa Fe y devuelve migajas

El gobierno de Santa Fe presume de «autonomía fiscal» mientras exprime a los contribuyentes con Ingresos Brutos —el impuesto más distorsivo de la cadena productiva— para después devolverles una fracción en forma de «estímulos» condicionados. No es bajar impuestos, es usar la recaudación como instrumento de control político. El manual keynesiano de siempre: tu plata, su decisión.

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Para comprender el análisis que se presenta a continuación es de vital importancia comprender: la totalidad de recursos con los que cuenta la Provincia de Santa Fe y cómo obtiene esos recursos -la capacidad recaudatoria del fisco provincial- para entender finalmente cómo se usan dichos recursos.

La Provincia tiene aprobado un presupuesto para el ejercicio fiscal 2026 de $14,13 billones con un total de gastos de $14,12 billones, configurando un resultado positivo. Resultado que responde a una arquitectura cuyo fin es maximizar el ahorro corriente ($1,75 billones) para financiar un plan de inversión pública permitiendo financiar, valga la redundancia, el 91,7% de los gastos de capital con caja propia (principalmente obra pública). Ademas, se proyecta un Superávit financiero por $6,911 millones.

La autonomía provincial esta basada en una fuerte dependencia de la recaudación, principalmente ingresos brutos (IIBB) con una proyección de $3,25 billones constituyendo la columna vertebral la presión tributaria.

Los $3,25 billones representan del 31,7% de toda la masa tributaria (nación+provincia). En otras palabras casi 1 de cada 3 pesos que ingresan por impuestos a la caja provincial provienen de ese impuesto. Los recursos de origen nacional, coparticipación y otras transferencia, suman $6,80 billones -impulsadas por IVA y Ganancias- IIBB representa por sí solos al 47.8% de todo lo que Nación envía. Otorga a la provincia un grado de autonomía superior a diferencia de otras provincias que depende exclusivamente de la coparticipación (como Formosa, por dar un ejemplo).

La cartera económica provincial ha adoptado parámetros que sugieren una recuperación económica acompañada por desinflación; variables críticas ya que la recaudación de impuestos como IVA y IIBB posee una alta elasticidad respecto a la actividad nominal y los precios. La proyección de crecimiento del 5% del PBI es la clave, si esta recuperación de la actividad económica se materializa la recaudación de IIBB debería mostrar una buena performance validando la cifra proyectada ($3,25 billones). Es decir, la recaudación de este impuesto esta atada a la proyección de crecimiento; si la recuperación es menor obligaría al ejecutivo Provincial a ejecutar facultades delegadas –ley 12.510– para ajustar el gasto y sostener el equilibrio.

Al ser Ingresos Brutos un impuesto en cascada -grava cada etapa de la cadena productiva- su acumulación impacta directamente en los precios finales y en la competitividad de empresas locales.

El presupuesto del año 2026 no contempla la posibilidad de reducción de la alícuota de forma generalizada, sino que se aplican estímulos a sectores específicos -como la banca y transporte público como taxis y remises– ya que la administración los considera «multiplicadores de la actividad económica», manteniendo la recaudación masiva sobre el comercio y servicios generales.

En otras palabras, el estado «invierte» recaudación para generar actividad: • Los bancos y billeteras virtuales que otorguen créditos productivos podrán deducir hasta en un 25% la base imponible de Ingresos Brutos. (Ej: crédito a una PyME para adquirir maquinaria). Con esta medida se proyecta el otorgamiento por más de $10 billones durante todo 2026. • Crédito fiscal del 100% para el transporte de leche fluida para reducir el costo logístico. • Se permite descontar del pago de IIBB el total de lo abonado en concepto de patente automotor. (Ej: si pagué $10,000 tengo a favor $10,000 para el pago de IIBB aliviando la carga fija de transportistas). El gobierno de Pullaro usa estas medidas para marcar una diferencia ideológica. Al dar exenciones a PyMEs, taxis o créditos productivos, envía el mensaje político de que «apoya al que produce», diferenciándose de una baja general que podría ser interpretada como un regalo al sector financiero o a grandes corporaciones multinacionales que tributan en la provincia. Al atar el beneficio a una tasa de interés específica o a una actividad concreta (transporte de leche), el gobierno intenta forzar que ese ahorro llegue al usuario o al productor, y no se quede en la caja de la empresa intermediaria.

El costo fiscal es variable y condicional. Si la economía se frena y los bancos no dan créditos, el Estado no pierde recaudación (porque no tiene que dar el descuento). El «gasto tributario» solo ocurre si la economía crece. Es una forma de proteger la caja: te perdono impuestos si la actividad aumenta.

El Gobierno provincial no baja impuesto por que necesita la herramienta de control, usa los impuestos para dirigir la economía (que los bancos presten, que las fábricas contraten) en lugar de retirarse y que el mercado asigne libremente los recursos. Asume el riesgo de que ese dinero vaya a la especulación o a la fuga de divisas en lugar de a la producción

Cristian Almada
Cristian Almada
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