Perú destituye a José Jerí: el séptimo presidente en menos de diez años
La destitución de José Jerí por “incapacidad moral” vuelve a sacudir a Perú y consolida un récord alarmante: siete presidentes en menos de diez años. El Congreso reafirma su poder decisivo en un sistema político marcado por la fragmentación, la desconfianza ciudadana y una inestabilidad que ya parece estructural.
El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente interino José Jerí, profundizando una crisis institucional que ya convirtió al país en uno de los más inestables de la región. Con esta decisión, Jerí se transformó en el séptimo mandatario en menos de una década en abandonar el cargo antes de concluir su mandato.
La destitución fue aprobada tras una moción de censura por “incapacidad moral”, una figura constitucional ampliamente utilizada en los últimos años por el Parlamento peruano. La votación reunió una mayoría suficiente para declarar la vacancia presidencial, poniendo fin a un gobierno que llevaba apenas unos meses en funciones.
Las acusaciones
El proceso contra Jerí se aceleró en las últimas semanas a partir de acusaciones de irregularidades políticas y administrativas, entre ellas reuniones no informadas con empresarios extranjeros, presuntos conflictos de intereses y cuestionamientos a su idoneidad para conducir el Ejecutivo en un contexto de transición electoral. Aunque el ahora exmandatario negó los cargos, el desgaste político fue determinante.
Desde el oficialismo y la oposición coincidieron en que la gestión de Jerí carecía del respaldo necesario para garantizar gobernabilidad, especialmente de cara a las elecciones generales previstas para este año.
Un Congreso con poder decisivo
La decisión volvió a colocar en el centro del debate el rol del Congreso de la República del Perú, acusado por amplios sectores de ejercer un poder desmedido sobre el Ejecutivo. La facilidad con la que se activan procesos de destitución ha generado un clima de permanente inestabilidad política, con presidentes que gobiernan bajo la amenaza constante de ser removidos.
Analistas locales señalan que la fragmentación partidaria y la falta de consensos básicos han convertido al Congreso en un actor central, capaz de definir el rumbo del país sin pasar por las urnas.
Qué ocurre ahora
Tras la vacancia presidencial, el Parlamento deberá definir quién asumirá la conducción interina del país hasta la asunción del próximo presidente electo. El objetivo formal es garantizar la continuidad institucional y el normal desarrollo del calendario electoral, aunque el clima político sigue marcado por la incertidumbre.
Una crisis que no se cierra
Desde 2016, Perú atravesó una sucesión de presidentes destituidos, renunciantes o reemplazados en medio de escándalos y disputas de poder. La salida de José Jerí confirma que la crisis no es coyuntural, sino estructural, y vuelve a encender las alarmas sobre la fragilidad del sistema político peruano.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con escepticismo una nueva transición forzada, en un país donde la inestabilidad institucional parece haberse convertido en norma.
