Hospital Garrahan: «los gremialistas llaman a parar el hospital porque los pacientes no les importan»
El Hospital Garrahan ratificó que no se plegará al paro convocado por ATE y garantizará la atención de los pacientes, remarcando que la medida responde a intereses gremiales ajenos a la misión sanitaria
El Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” difundió un duro comunicado ante el paro anunciado por el gremio ATE y dejó en claro que la institución continuará en funcionamiento, garantizando la cobertura de los servicios esenciales, guardias y atención de los pacientes.
Bajo el título “Los gremialistas llaman a parar el hospital porque los pacientes no les importan”, la institución informó que, pese a la convocatoria a la medida de fuerza, el hospital no interrumpirá la atención y priorizará la tranquilidad de los niños y sus familias.
Desde el Garrahan remarcaron que la medida anunciada responde a una discusión vinculada a la reforma laboral y que “no guarda relación alguna con el funcionamiento del hospital ni la calidad de la atención”. En ese sentido, señalaron que la prioridad es clara: los pacientes. “El hospital no puede ni debe quedar condicionado por intereses ajenos a su misión sanitaria”, expresaron.
Además, recordaron que el personal que no registre asistencia no percibirá el salario correspondiente a esa jornada y perderá el ítem de recupero de costos asociado al presentismo, tal como lo establece la Resolución Nº 1139/2025. La administración subrayó que el uso de recursos públicos exige reglas claras y cumplimiento efectivo de las obligaciones laborales.
En el comunicado también se reafirmó el compromiso con el orden, la responsabilidad institucional y el uso eficiente de los recursos públicos, con un objetivo central: cuidar a los niños. “El Hospital Garrahan es de los pacientes y sus familias. No es un espacio de disputa política ni sindical”, concluye el texto.

El ocaso de la extorsión y el despertar de la Argentina
La farsa sindical ha llegado a su fecha de vencimiento. Durante cuatro años de decadencia ininterrumpida, inflación récord y pobreza estructural bajo el mandato de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, los gremios optaron por un silencio cómplice, transformándose en oficinas de propaganda del oficialismo de turno. Esa tregua ideológica, comprada con las cajas del Estado, hoy se convierte en una «resistencia» desesperada que la sociedad ya no respalda.
La «Nueva Argentina» de Javier Milei ha marcado un quiebre cultural: el ciudadano ya no reconoce en el sindicalista a un representante, sino a un privilegiado que extorsiona para no perder sus negocios. El fracaso de las últimas medidas de fuerza demuestra que el miedo a los «dueños de la calle» se esfumó. El mandato popular es claro: en este país, no hay margen para los bloqueos ni para los jerarcas que viven como millonarios mientras predican la justicia social.
